tensión se siente antes incluso de que voz ajena confirme, electricidad suspendida en aire que presagia tormenta. natalia ya aprendió a reconocer ese filo en ambiente, la manera en que basta ínfimo roce para que viejas heridas vuelvan a sangrar. tobillo aún resentido marca paso lento, obligándola a detenerse frente a él en vez de seguir esquivando. tonalidades madreselva lo buscan con calma apenas sostenida, mezcla de cautela y desafío que nunca supo desligar de historia compartida. ‘ si vas a empezar, hazlo de una vez. ’ murmura, cadencia baja, preparando pecho para impacto invisible. ‘ repíteme lo horrible persona que fui, y lo mucho que me odias por eso ——— pero ésta vez ten las bolas de mirarme a los ojos, lorenzo. ’