✩ ⋆.˚ ⭒. natalia reyes-vaughn. '02 escorpio. sk20 ; rebel princess. nepobaby. escrita por shrek.
* biografía / tablero.
No title available

ellievsbear
Acquired Stardust

JBB: An Artblog!

Origami Around

blake kathryn
Misplaced Lens Cap

pixel skylines
styofa doing anything

Kiana Khansmith
RMH

No title available
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
almost home

oozey mess
🪼
One Nice Bug Per Day

#extradirty
wallacepolsom
Xuebing Du

seen from Germany
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Ghana

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
seen from India
seen from Indonesia
seen from Türkiye
seen from Singapore

seen from Malaysia
seen from United States

seen from South Africa
seen from United States
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United Kingdom
seen from Germany
@nataliv
✩ ⋆.˚ ⭒. natalia reyes-vaughn. '02 escorpio. sk20 ; rebel princess. nepobaby. escrita por shrek.
* biografía / tablero.
' no sé dónde me salió el letrero de payaso de repente. ' tajante, mordaz, palabras resuenan escuetas, hacen un eco sordo entre labios cuando la mirada se va alzando, cuando se encuentra con debilidad de pardos y podría flaquear sí es que no estuviese atravesando la multitud de duelos que no ha aprendido a reconocer, que pareciesen clavarse cuales dagas entre las entrañas. mantiene una distancia que no siente, que se vuelve prudencia desdibujada porque entonces tiene que enfrentarse a la realidad de los acontecimientos, de la mirada prendada de la opuesta mientras suben y bajan los hombros. ' no es una novedad desde hace semanas. ' sentencia, indeleble, inamovible en el truene de quijada.
algo en mordacidad baja por estómago como trago mal tomado, quemando en descenso lento. no baja matices naturales, no los desvía ; deja que choquen con opuestos y se quedan allí, empapándose del filo. temblor mínimo en tráquea, no miedo, más bien esa irritación que nace cuando alguien habla como si tuviera verdad agarrada por el cuello. ‘ tú también has estado fumando desde hace semanas. ’ devuelve, sin elevar tono, pero con desgaste afilado que roza borde de impaciencia. siente cómo rabia se mezcla con agotamiento, formando capa espesa que apenas permite respirar. ‘ qué conveniente, ¿no? ’ palabras salen más lentas, pero no menos cortantes. una pausa, no para suavizar nada, sino para hundirse un poco más en lo que realmente quiere decir. ‘ lo haces tú y está bien. lo hago yo, y se acaba el mundo. ’
✏️ @nataliv y @mcrcello sent : Sabía que el apodo Dick era demasiado estúpido para ser verdad.
“Es ridículo, ¿cómo no nos dimos cuenta de esto antes?” Piensa en él. “Aunque no es la primera cosa que se nos escapa a plena luz del día.”
‘ supongo que nunca fuimos buenos para ver lo obvio. nadie con elección se apodaría así. ’ deja caer frase con ese filo apagado que no busca herir, solo señalar herida ya abierta. hiedras vuelven a él, no retan, solo sostienen un segundo más del necesario. ‘ ———pero explicaría por qué nos llevaron a santa delia como ganado al matadero. ’
@nataliv 𓈒ㅤׂㅤ𓇼 ࣪ 𓈒⭒ 𓆡 quédate esta noche. ya no es seguro estar afuera después del atardecer.
sus oídos dejaron de registrar el resto del mundo apenas escuchó la petición, no porque le incomodara, sino porque comprendió al instante que no se trataba de su seguridad. trabajar en un bar le había enseñado a leer cuerpos antes que palabras, la postura, la rigidez en las manos, el temblor mínimo en la voz. no hablaba como quien protege, sino como quien pide compañía desde un borde afilado. la observó un segundo más, como si ese gesto pudiera reparar algo que no sabía nombrar. había dolor allí quizá reciente, quizá antiguo, quizá ambos y había algo en natalia que siempre la empujaba a querer quedarse un poco más cerca. ' tienes razón ' murmuró al fin ' gracias por la invitación ' el agradecimiento se deslizó con suavidad, era más prudente que decirle en voz alta que no pensaba dejarla sola; ese tipo de honestidad a veces abría heridas en lugar de cerrarlas. se permitió una sonrisa breve, apenas un destello para aflojar la tensión suspendida entre ambas. ' ¿aún eres la cucharita pequeña? ' preguntó, como si intentar recuperar un gesto antiguo pudiera hacer más liviana la noche que las esperaba.
petición todavía pulsa en centro de músculo rey, cada palabra huella tibia en superficie de herida gélida que no termina de cerrar. no es solo la noche lo que se vuelve hostil después del atardecer ; es el eco interno, ese ruido que se enciende cuando queda sola y que sube como marea lenta, insistente, queriendo arrastrarla con todo lo que dolía desde retorno a pueblo y lo que no sabe nombrar. por eso invitación brotó tan directa, casi torpe, era necesidad disfrazada de advertencia. tensión se afloja apenas en clavícula, como si alguien hubiese sostenido el peso un instante para que pudiera inhalar sin sentir que se partía por dentro. ‘ no tenei que agradecer. ’ canturrea en murmullo bajo, sin adornos, con esa verdad que no pretende esconder. temblor breve alrededor del agradecimiento, no visible, solo interno, palabra raspando borde vulnerable. pregunta abre recuerdo, uno que pasa por menuda como corriente tibia y dolorosa a la vez. se queda quieta, pestañeo lento, porque cada memoria últimamente se siente más pesada de lo que debería. ‘ callate. ’ regresa, voz casi deshilada pero firme en su cansancio. ‘ si te pido que me abracei es que tengo frío. solo eso. ’
‘ por favor, ayúdame a dejar de pensar. ’ — — para @nataliv .
‘ nat — — yo… ’ entreabre los labios y los cierra porque siente que este es el momento justo para ser consciente y prudente, y al mismo tiempo ¡es exactamente lo que uno precisa! no pensar, y la entiende completamente. ‘ no tengo nada encima pero podemos conseguir, sé quién vende, tengo contactos. ’ explica rápidamente, medio que arrepintiéndose al final pero bueno, ya lo dijo, y realmente no se siente bien.
madreselvas se alzan apenas, entreabre carnosos igual que ella, pero no para detenerla — para respirar. aire entra áspero, sabor metálico de ansiedad que lleva días acumulándose en fondo del ser. ‘ ya... ’ deja caer, exhalado, sin siquiera intentar ocultar derrota que afloja hombros. no hay reprimenda, no hay dudas. solo ese hueco oscuro reclamando algo que entibie ruido. dedos buscan tela de propia manga, presionándola entre pulgar e índice, gesto nervioso. la mira un instante, mirada empañada, bordeada por ese cansancio que no es solo sueño, es duelo y culpa y abstinencia disfrazada de temblor. ‘ lo necesito ahora, whoms. ’ confiesa con voz baja, casi ruego deshecho. no lo maquilla, no lo endulza. así de crudo. así de inmediato. ‘ no quiero seguir sintiendo, no ——— no puedo... ’
relato sorprende, al menos en un principio, ya que reconoce historia que contraria enuncia… pero, después de todo, no puede alegar sorpresa cuando se trata de teddy apareciendo para salvar a alguien más, lo conoció lo suficiente para saber que existía genuina bondad en él, de esa que no se encuentra fácil. “está empecinado por llevarse a los mejores de nosotros, ¿no crees?” piensa en zura, en cassie, también en ava y cosmo, ahora teddy… patrón parecía claro cuando se encontraba con que almas arrebatadas del pueblo por mano del buzo eran de las pocas que no lo merecían. angustia se arremolina en el pecho, incómoda, cuando el eco de la voz de teddy regresa a sus oídos como una caricia : puedes tener lo que quieras, sólo no a ella. lo enfrentó cara a cara, la cuidó de sus garras, tan sólo para él caer en las mismas. “¿te salvó?” interrogante con el cual busca su mirada no busca curiosear ni inmiscuirse en algo que no le corresponde, sino simplemente permitirle hablar si así lo quiere, o necesita.
tonalidades hiedra suben lento, cual si peso de lo que argentina dice provocara pulso distinto. palabras se clavan hondo, no por inclusión ( porque jamás se sintió parte de ese grupo que ilumina habitación apenas ingresan ) sino por imagen de todos ellos cayendo uno por uno, pueblo borrándolos con misma parsimonia con la que mar pule conchas hasta dejarlas irreconocibles. nombres que arden más por contraste : gente que merecía quedarse, mientras ella apenas logra sostenerse sin romperse otra vez. silencio se estira, grueso, telón húmedo. inhala pesado por fosas, buscando aire donde casi no queda, y aun así pregunta logra abrirle hueco preciso bajo las costillas. ‘ sí. ’ es simple, pero no ligera. se derrama lento, confesión que llevaba demasiado tiempo haciendo ruido entre dientes. ladea la cabeza hacia abajo, cúmulo salino nublando visión. ‘ el cuatro de julio, en la feria —— cuando lo del tobillo. ’ dígitos tiemblan, mínima sombra de algo que no termina de irse. ‘ yo no me di cuenta, pero él sí. siempre se daba cuenta. ’ pestañeo lento mientras dolor se mueve despacio, animal escondido entre huesos. lágrimas inician descenso desenfrenado. ‘ y antes. mucho antes... ’ traga aire, garganta cerrándose en recuerdo demasiado vivo. ‘ ¿recordai —— esas últimas dos semanas que me ausenté, antes de graduarnos? no sé qué mierda habrán dicho mis padres, pero yo ——— mezclé demasiado, no sé en qué momento me desmayé, y teddy —— él estaba ahí cuando abrí los ojos... ’ se detiene, porque voz y ánima se quiebran ante remembranza, que jamás había visto ojos tan gentiles cargando tanto pánico.
𓂃 ⋆ . ˚ a veces envidio a las víctimas del buzo. al menos están descansando ahora, @nataliv.
el tiempo se extiende mientras el verdadero significado tras sus palabras termina de calar en su interior. no es algo que se diga a la ligera, y por lo mismo necesita unos segundos para recuperarse de la conmoción. “ no digas eso, natalia. ” pide con angustia, orbes buscando ajenas con desespero. “ todavía existe la esperanza de que en el futuro no te sientas así, de que las cosas mejoren... ahora más que nunca eso es un privilegio, ¿lo entiendes? ” debería apreciarlo, atesorar cada segundo de su vida como si fuera el último, no fantasear con un final trágico.
madreselvas ni siquiera intentan elevarse esta vez — quedan pegadas a punto nimio, cual si gravedad hubiese decidido doblarla desde adentro. respiración se traba a mitad, roce áspero que quema. no la mira. no puede, todo lo que nace en pecho es impulso torcido de apartarse para no romperse ahí mismo. dedos se cierran en puño flojo sobre tela de sudadera, buscando algo que sirva lo suficiente como para distraerla. cuando por fin levanta rostro, ojeras parecen más hundidas, brillo de pupilas más apagado, respondiendo desde grieta y no desde cuerpo entero. ‘ ¿qué tiene de privilegio ver a mis amigos morir de maneras horribles? ’ voz se traba en amargura, se fragmenta.
༘ ⋆。 ˚ ㅤㅤㅤㅤㅤ natalia dijo ㅤㅤㅤㅤㅤ ; ㅤㅤㅤㅤㅤ a veces envidio a las víctimas del buzo. al menos están descansando ahora.
incredulidad brilla entre las pupilas cuando escucharla es casi un deje de indignación y una llama encendida en la cólera que apuntala cada centímetro de sí mismo, la observa, con ojos agrandados, con la sensación de la náusea perseverando y sabe que conclusiones hostiles son inevitables porque están allí, canturreadas en la inmediatez. ' ¿estás drogada, natalia? ' la firmeza de palabras, la hostilidad y el dolo en las mismas hacen que cualquier otro sentimiento parezca palidecer.
@nataliv
madreselvas se alzan apenas, encontrándolo de frente. no se esconde, tampoco parpadea. náusea de él parece contagiarse un poco, esa que nace en mitad del tórax cuando alguien asume lo peor como si fuera reflejo natural. ‘ ¿es enserio? ’ respuesta es inmediata, sin temblor, desprovista de suavidad. de hecho, suena raspada, como si hubiese pasado por metal caliente antes de salir. amago de carcajada se convierte en exhalación golpeada al salir, tensión sube por cuello, músculo dibujándose un segundo en sombra. ‘ ———qué fácil te sale preguntarlo. ’
# nat dice: ‘ no quiero pasar el resto de mi vida extrañándole. ’
su primer impulso es ofrecerle algo físico, sólido, un punto de anclaje que él mismo habría matado por tener si estuviese en su lugar. sabe que quizás ella apenas tolera la mayoría de las cosas que holden representa. así que lentamente, casi pidiendo permiso con el silencio, extiende su mano y roza los nudillos de nat con la punta de sus dedos. un toque apenas perceptible, un intento torpe de consuelo, sin querer abrumarle. ' ¿quieres tomar aire fresco? ' ofrece, sin estar seguro de que ayude. ' puede ayudar a despejarte. ' * @nataliv.
contacto mínimo sorprende más de lo que debería, apenas roce, pero igual despierta tirón interno, reflejo viejo que no sabe si tensarse o ceder. nudillos se inmovilizan bajo toque ajeno, no por rechazo sino por ese pudor extraño que aparece cuando más alto intenta ser amable justo cuando se siente menos merecedora. inspiran despacio, procurando que temblor no suba a superficie. mirada se desliza a unión, luego a línea del piso, buscando donde dejar caer peso sin que se note tanto. ‘ estoy cansa de que mis amigos mueran... ’ arrastrada como si palabras costaran más que antes. no suena cortante, solo agotada, casi anestesiada. ‘ pero—— ’ esternón aprieta al pronunciarlo, porque ceder a algo tan simple se siente extraño, demasiado vulnerable. ‘ ——supongo que no me vendría mal. ’
˚ 。 ⋆ ‘ no quiero pasar el resto de mi vida extrañándole. ’ @nataliv.
“no creo que tengamos otra opción.” pareciera ser confesión la que se desliza entre los labios, cargada de cansancio y angustia, de quien no encuentra motivo alguno para entonar algo distinto —lo ha intentado la primera vez, quizás también la segunda, pero ya no encuentra fuerzas desde dónde inventarse palabras de ánimos. mirada se detiene en propias manos, en incesante jugueteo entre propios dígitos, cual si necesitara algo en lo que enfocarse cuando todo a su alrededor se desarma.
frase ajena cae con cansancio que no es nuevo pero igual se incrusta, veracidad inamovible buscando hacerle hueco entre costillas. madreselvas bajan a regazo, encara propio reflejo en uñas mordidas, gesto torpe para no dejar que angustia termine de subirle por tráquea. ‘ ya lo sé... ’ casi sin aire, porque sí, sabe que no hay opción, que duelo no es interruptor ni promesa que se cumple por voluntad. pero igual escuece. igual arde. pecho se mueve lento, respiración doliendo de más. silencio breve, ese que vibra cuando alguien nombra lo imposible y aun así intenta empujarlo hacia algún borde manejable. ‘ él me salvó la vida. yo no ——— no estaría aquí si no fuera por teddy, si él no me hubiera encontrado. y no pude hacer lo mismo por él... ’
‘ a veces envidio a las víctimas del buzo. al menos están descansando ahora. ’
"tenía dieciocho..." murmura con voz ligeramente enronquecida, la mirada casi perdida por las escasas horas de sueño completadas. entre sus dedos recoge arena, la deja caer y observa lo fácil que se disuelve / lo facil que se resbala. por supuesto piensa en cosmo, no solo en el músico, sino en el niño de mirada inocente que conoció en el hogar van dorn cuando recién llegó a bellemaris. traga con fuerza. "siempre pensé que..." mordisquea labio inferior, sonrisa débil se traza en media curva débil. "pensé que iba a volver a saber de teddy cuando fueramos mayores. pensé que lo iba a ver sonriendo, feliz, quizás... con una familia," hace una pausa. "ya sabes, todo lo que él decía que no era para él, lejos de aquí."
@nataliv.
algo se corta y sangra en centro del tórax, solo carne viva. escucha cada palabra sin moverse, porque moverse sería admitir que tiembla. teddy es otro calibre, otro lugar del pecho que ya no siente. respiración sale trizada, casi imperceptible, y por primera vez desde días enteros no intenta disimularla. pupilas se mantienen en horizonte, justo donde mar se quiebra en espuma, porque mirarla directo sería demasiado — sería dejar que viera otro derrumbe, y joy ya ha visto demasiados derrumbes suyos. ‘ ———yo también pensaba eso. ’ murmullo bajo, quebrado por la mitad, filo suave y torcido en raíz. lentamente, uñas rozan propia rodilla, gesto mínimo que mantiene cuerpo anclado a tierra, cigarrillo humeante sostenido entre índice y medio. ‘ que iba a salirse de aquí. que —— iba a lograrlo. ’ palabras frenan como si no pudiera pasar sin desgarrar algo interno. traga humo, y tragar duele. ‘ no sé qué hacer con que ya no esté... ’
“¿me estás acusando de romántica, natalia?” entonación es ligera, casi cómica, con un deje de complicidad que entre ellas nunca se olvida. lo cierto, es que no puede negar serlo, disfruta del romance, por más efímero que sea para ella en la mayoría de los casos. “bueno… no es la peor forma de encontrar al amor de tu vida, ¿no?” arruga apenas la nariz, risita ligera se desarma, cargada de aire, en lo que aparta mirada de la pantalla para regresarla hacia ella ; negación que sigue después busca desestimar aquella teoría, por supuesto que no se arrepentiría. “creo que es algo lindo.” o al menos, ella lo ve de esa forma —aún consciente de que puede remover algo, que puede acarrear una suerte de angustia, espera que termine por transformarse en caricia. en efecto, en el momento en que encontró aquella fotografía entre sus cosas, supo inmediatamente que tenía que ser de natalia. es precisamente eso lo que busca en el bolsillo de su pantalón, dígitos se adueñan de una pequeña fotografía en formato polaroid ( porque sí, por supuesto que había tenido una época durante la secundaria en la cual se obsesionó con retratar a sus amigos, amores y otras personas en medio ). la imagen está algo nublada, quizás porque la tinta ya tiene unos años, o quizás por pobre ejecución propia al momento de tomar la foto, pero se pueden distinguir las siluetas a la perfección : zuralie y natalia, entre risas, sobre lo que pareciera ser un sofá o una cama, el fondo sirve para identificar que se trata de hogar de argentina. “quiero que la tengas vos,” pareciera ser una confesión, una promesa que se marca con tinta indeleble, la misma que en la parte más baja de la foto, allí donde fondo es blanco, inscribe ‘nat y zura ♡, agosto 2019’. “ —ya sé que es una pavada, pero… la vi y supe que era tuya.” resuelve finalmente, en lo que sostiene la fotografía con delicadeza, a espera de que la tome.
lo que dice primero casi arranca amago de risa — no llega, no podría, pero se siente vibración muda en cuerdas, como si cuerpo recordara cómo sonaba antes de volverse pólvora mojada. si supiera lo que despertaba cuando miraba así, con esa luz que parece filtrarse incluso en niebla espesa donde menuda siempre se encontró metida. madreselvas suben apenas para encontrar réplica, pero se disuelven cuando risita ajena se desarma y algo más suave se posa entre ambas. todo en ella se detiene, casi cortado por la mitad. hay anticipación mínima, punzada que se mezcla con alarma. aun así, no se aparta ; de hecho inclina un poco la cabeza, quien avanza hacia incendio en vez de retroceder. mirada sigue movimientos ajenos mientras busca algo en bolsillo, y ahí es donde todo se tranca tras leve espasmo, aire demasiado denso para pasar. polaroid aparece y mundo se frena. literal. como si alrededores, luces, reality en pausa, incluso argentina, quedaran todos a dos metros detrás de vidrio que solo deja pasar sonido amortiguado del locomotor asalvajado. foto no necesita nitidez, porque ella reconoce sonrisa aunque estuviera dibujada con crayones. reconoce esa cama, ese fondo, esa luz que filtraba veranos y escapadas. por un segundo, solo uno, inferior tiembla con violencia contenida — no para dibujar sonrisa, sino para evitar que se derrumbe todo lo demás. pestañea lento, pesado, cada parpadeo una plegaria para no derrumbarse frente a ella. algo se rompe, silencioso, finísimo. no llora, aún no lo hace, pero mirada se cristaliza apenas en borde, del tipo que si parpadeara mal, reventaría. extiende mano, temblor apenas perceptible, gesto más cuidadoso de lo que ha tenido en días. falanges rodean borde de la polaroid sin tocar aún centro, temiendo mancharla / arruinarla / destruir lo único que ahora mismo parece intacto. ‘ mila... ’ apenas aire, apenas sonido. sílabas que no saben dónde apoyarse, demasiado pequeña para lo que siente. traga, intenta bajar cuchillo entero. pupilas siguen escritura en blanco, esa tinta que dice nat y zura y garganta se cierra, literal, cual si alguien la hubiera apretado desde dentro. respira hondo, pero aire no entra bien. ‘ no es una pavada. ’ voz sale baja, decidida, fragilidad que no pide permiso. ‘ es... ’ es su sol resplandeciendo para siempre. no termina frase, no puede. palma desliza electrónico al costado mientras opuesta sostiene polaroid contra pecho cual si pudiera guardarla justo ahí, entre costillas. finalmente, extremidades superiores rodean figura contraria, salinas centelleando al descender por pómulos. ‘ ————gracias. de verdad. ’
con ella se siente a salvo, tan seguro que a veces duele, porque las piezas muchas veces se sienten huecas, se sienten vacías en un punto patético de sí mismo en el que mostrar esa vulnerabilidad se vuelve una complicación, una sensación cargada de una añoranza que no entiende en totalidad de donde proviene, porque adora esa cercanía, su calidez, pero al mismo tiempo quiere creer que puede armarse con mayor facilidad. se aferra con suavidad a sus costados, se acerca más a ella y se queda quieto en ese sitio que se vuelve seguro porque añora volver a encontrar vestigios de la natalia previa a santa delia, de esa calidez y esa pólvora, esos momentos encendidos que ahora se sienten tan opacos y al mismo tiempo se siente culpable por añorar aquello. ' no lo creo. ' concluye, es deliberación sencilla, bisbiseo débil. ' pero es un pensamiento recurrente, la mera posibilidad. ' es una confesión débil, cuando cierra los ojos y solamente quiere regresar al inicio de aquel verano, a lo que era una visita a sus padres en la que aprovechaba para reconectar con amigos del instituto. ' no puedo hacerlo solo. ' añade, porque es así como le pide que se quede, porque no sabe hacerlo de otra forma, nunca ha aprendido a hacerlo. cierra los ojos, le besa los muslos con pereza, con delicadeza propia de quien se maneja con cuidado porque ya no sabe cómo tenerla cerca sin lastimar, cómo no encender todo con un simple cerillo. ' está bien, no pretendía que funcionaras bien, no quiero que lo hagas. ' la mira directamente a los ojos, no puede dejar de hacerlo hasta que estos caen despacio, lento, agotados. ' no tengo nada que perdonarte, estás aquí ahora. ' es suficiente, lo sabe, al menos de momento.
algo en forma en que se aferra ( ese abrazo a costados que no aprieta pero pide, ese temblor que se esconde en respiración aunque intente disimularlo ) enciende angustia ancestral, una que nunca supo si provenía de quererlo demasiado o de nunca haber sabido cómo hacerlo. anatomía responde sin pensarlo, cediendo espacio, permitiendo que peso ajeno se acople como si ambos fuesen dos partes mal soldadas de algo que alguna vez brilló más. caricias continúan por nuca, buscando puntos donde liberarle tensión, aunque esa entrega suya hace que músculos se tensen apenas, no para huir, sino para sostener delicadeza que él pone, esa que nunca supo manejar sin que rompiera por dentro. respira hondo, aire temblándole en garganta cuando lo escucha negar culpa. cae como alivio y como amenaza al mismo tiempo, alivio porque quiere creerle a él, amenaza porque idea sigue ahí, moviéndose en sombras. ‘ ya... ’ murmura, casi suspiro, como reconociendo fragilidad compartida. ‘ entiendo. ’ porque sí, entiende ese pensamiento recurrente, ese miedo absurdo de alguien cercano sea capaz de atrocidades. dígitos viajan a nuca otra vez, esta vez más firmes, queriendo anclarlo ahí sin exigirle que deje de temblar. músculo rey se contrae fuerte. súplica y confesión, la recibe cual impacto directo. ‘ no vas a hacerlo solo. ’ suena bajo, áspero, pero verdadero. promesa pequeña — quizá mal hecha. no es contrato eterno, no es frase vacía, es presente inmediato, pacto que podría deshacer si quisiese. pupilas colisionan, y aunque bicolores suelen huir, esta vez no lo hacen. lo detallan y algo extraño se afloja en clavícula. nunca supo qué hacer con que él la dejara ser caos sin pedirle pulirse. comisura apenas se mueve, no sonrisa, solo reconocimiento cansado, palma que viaja a acunar facciones. ‘ igual me siento mal... ’ confiesa en voz apagada, pulgar que traza caricias en pómulo y enfoque que lucha por no clavarse en carnosos foráneos. ‘ me cerré y dejé que te desgastaras por mí. ’ pausa, par de segundos donde no aparta vista aunque duela. ‘ perdóname. solo quiero que estés bien y seas feliz, cueste lo que cueste. ’
aquella reacción defensiva en reyes-vaughn consiguió estremecer todo su cuerpo con un pasmo que fue como un relámpago, furtivo y capaz de dejar un espectro. la observó con detenimiento entonces, decidió acercarse despacio y finalmente sacudió su cabeza en una negativa. ‘ porque... ¿no te contó? — pensé que... qué si lo había hecho ’ palabras fueron reflexivas y entre tanto tomó asiento al lado de castaña. no supo cómo interpretar interrogante, si contraria ya sabía de desacuerdo entre ambas y solamente estaba jugando con ella, probando si su lengua volvía a soltarse sin consentimiento de love o si realmente ignorancia sobre asunto era genuina. desvió su atención hacía aparato sobre el regazo opuesto por lo tanto, encogió sus hombros con desgano, aprovechó firmeza sobre su dorso para dejar descansar un poco su cabeza. ‘ por nada ’ concluyó al fin ya habiendo tomado la decisión de no arriesgarse. en consecuencia un suspiró se abrió pasó entre sus labios, buscar la mirada opuesta fue, naturalmente, su acto siguiente. ‘ olvida qué pregunte, ¿si? no importa — ¿qué estás viendo, nat? ’
madreselvas se crispan cuando respuesta vaga emerge / cuando emory titubea / cuando ese pensé que sí lo había hecho abre grieta donde antes solo había bruma. y aunque reacción contraria sea echarse atrás, esconder verdad tras sílabas que desestiman, instinto propio ( esa mezcla de culpa, lealtad y miedo ) se despierta como animal herido, eco que no sabe si es advertencia o simple torpeza. laptop desciende un poco más, brillo azul quedándole detenido en muslos mientras intenta leer entre líneas. hombros tensos, niebla en la que vive estos días cambiando de textura. endurece un poco la respiración, esquivarla peor que cualquier verdad posible, e inclina apenas la cabeza hacia contraria, cortando espacio solo lo necesario. ‘ si no es nada, entonces ¿por qué lo mencionaste? ’ susurra, suave pero firme, invitándola, empujándola con esa terquedad silenciosa que solo aparece cuando lo que le preocupa no es ella misma. ‘ emory... ’ tono desciende, casi luz carmesí de alarma. ‘ si tiene que ver con ella, importa. así que empieza a hablar. ’
" sé que no parece, ¿bien? pero me preocupo por ti, me importas genuinamente, quiero que estés bien. " son palabras que saliendo de boca se vuelven ácidas, incómodas cuando entiende el peso de dejarse llevar por preocupación, siente que de a pocos no podría simplemente darse la media vuelta y desaparecer, como sí no pudiese ahora desprenderse de nada de lo que sucede en bellemaris y entonces vuelve a mirarla. " por eso soy dura contigo, ¿bien? porque no conocía mucho a zura pero sé que cualquier amiga no querría verte lloriqueando por los pasillos como alma en pena, nadie querría que el luto por ellos fuese perpetuo. " sabe que ha pasado poco tiempo, sabe que no es precisamente la mejor para las charlas motivacionales pero lo está intentando, casi con tanta fuerza como debería de intentar simplemente no irse por la vía fácil, no dar el permiso de psicotrópicos de adentrarse. entonces, tras mostrar alimento, termina alzando el pastillero, lo sacude despacito, con la media sonrisa poco a poco apoderándose cuando marfiles se vuelven los protagonistas y el guiño es invitación, clarísima cuando se ha puesto también el límite. " anda, una mordida al menos. " le anima con un movimiento de barbilla y entonces ríe entre dientes, poniendo los ojos en blanco. " ya lo sé cariño, pero me está funcionando para el bien esta vez. " murmura entre risas. " eso, al menos, me mantiene un poquito más cerca del cielo. "
palabras se adentran bajo dermis y recorren torrente más fácil que cualquier pastilla — no porque sean suaves, sino porque vienen de alguien que conoce bien ruta rápida al abismo y aun así está intentando empujarla medio centímetro hacia afuera. algo se retuerce cuando escucha ese me importas, como si frase no supiera dónde aterrizar en cuerpo que lleva días convencido de que solo es lastre. filtro se consume un poco más entre falanges, brasa cortita que muere rápido, humo colándose en pulmones ya cansados de ser altar de excusas. no protesta cuando habla de zuralie. no puede, porque imagen viene sola : la vería ahí, sentada en primera fila, brazos cruzados, pestañas postizas perfectas y esa boca pintada diciendo dale, pero no te me destruyas por mí, ridícula. traga, gesto mínimo que duele más de lo que debería. ‘ igual sí lloraría un rato conmigo en el baño. ’ masculla, voz baja, áspera, concediéndole escena intermedia. pero no querría que se quedara a vivir ahí, en la pena / en el pasillo / en la sustancia. no hace falta aclararlo. mirada baja al tupper, después al pastillero, luego de vuelta a más alta. triángulo raro que deja suspendida entre tres ganas distintas : comer, largarse, rendirse. pastillero sacudiéndose es campanilla conocida, reflejo antiguo. suelta resoplido que parece mitad risa, mitad rendición, comisura tirando hacia arriba un milímetro. ‘ eres la peor mezcla entre ángel de la guarda y dealer de confianza. ’ sentencia, sin veneno, casi cariñosa en su desgaste. alarga mano, toma primero el bocado prometido, mordida pequeña que estómago recibe con asombro casi indignado. tarda en tragar, cuerpo no recordando bien el proceso. y repite casi al instante, consumiendo un poco más en segundo bocado.
escucha ese ajá y ya sabe que lo está juzgando, pero eso no lo detiene de defender a contraparte ficticia, arquetipo que está en ese programa con un propósito mientras que él de hecho lo hace en su día a día, sin papeles para las cámaras. al menos lo hacía, porque intenta no ser un idiota tan seguido desde que duerme en la cama de cleotilde van dorn. labios se parten, abren y cierran ligeramente cuando miradas se encuentran fugazmente. "estás siendo muy dura con el zorro," declara como un reclamo flojo, la apunta con índice recriminatorio antes de devolver los ojos a la pantalla. cejas se curvan con nuevo desconcierto, uno más marcado que antes. "¿diez episodios? ¿estás loca? me vas a terminar de quemar la última neurona, no vamos a mirar esto toda la noche, nat," es casi una exigencia porque para dramas ya tiene los propios, aunque ciertamente sea más refrescante ver los ajenos. un poco le quita el encanto que sean falsos. "escuché que love hizo algo que no te gustó..." menciona entonces, mirándola de soslayo. "¿quieres contarme?"
dedo medio se alza apenas infinitesimal cuando la apunta, gesto perezoso que ni siquiera llega a ofensa real, más bien eco de época en que peleaban por deporte. ‘ estoy siendo suave con él. ’ masculla, casi sin énfasis, quien dicta veredicto sobre criatura de laboratorio. caderas se acomodan un poco más contra yeso de pared cuando protesta por episodios, minúsculo tirón en comisura que no llega a sonrisa, solo afloja centímetro de línea tensa. ‘ tranquilo, nadie te va a secuestrar diez horas. ’ deja caer, ronca, tono bajo. ‘ seguro tilly me asesinaría si estás tantas horas conmigo. ’ pregunta siguiente es distinto tipo de golpe, entra en aire y algo en nuca se crispa, cual si alguien hubiera prendido luz demasiado fuerte. madreselvas se despegan a medias de pantalla, recalan en él solo un segundo antes de huir de nuevo hacia jugadores de mentira. tira del cordón de sudadera, gesto mínimo que delata nudo nuevo en garganta. ‘ la gente habla demasiado. ’ empieza, buscando borde neutro donde apoyarse. silencio breve. no lo esquiva del todo, tampoco se lanza de cabeza. ‘ ella es libre de hacer lo que quiera. ’
no lo digas, no lo digas, no lo digas. se transforma en mantra, se queda de pie en el límite donde se parte entre ser cruel o simplemente dejar que las cosas sigan su rumbo en paz, en la naturalidad de quien simplemente se desvanece en el aire conforme se aleja. y ella sí la mira, lo hace por dos segundos que se sienten eternos hasta que desvía esmeraldas a cualquier otro sitio. porque observa perfil femenino y se sienten eternos hasta como una completa tortura. porque en sueños aún le persigue el momento en que se dio cuenta de que no iba a ser fácil, y entonces los sueños ya no son sueños sino pesadillas, el descanso ya no existe como tampoco existe la paz que solía sentir en su compañía. corta profundo, cada segundo de tenerla tan cerca / tan lejos. “irte,” responde entonces, y lo deja flotar. no sabe si es bueno, o es malo, o es terrible. solo es. a ella también se le da bien, supone que tienen algo en común. tan solo hace falta un poco de fuerza de voluntad, esa que suele faltarle cuando la mira, y ahora con músculos cansados, cada movimiento para irse lejos duele tanto como el hecho de tener que hacerlo. la forma en que la mira es como si intentase grabarse facciones que sabe que va a extrañar, que sabe que no volverá a ver— al menos no intencionalmente (no voy a volver a mirar en tu dirección, le dijo antes). escucha su nombre y este se hace pesado en canal auditivo, en el pecho cuando respiración arde y desearía que tres letras jamás vuelvan a ser emuladas en voz ajena, incluso cuando antes era todo lo que quería escuchar: su nombre en sus labios. falanges ajenas se enredan en su muñeca y su primer instinto quiere ser el de retirarse como lo haría de flama contra la piel, pero movimiento se queda en un temblor que no consigue disimular; no es ardor de llama, es de hielo. el corazón golpea el suelo porque sabe que eso es suficiente para que sus pies se anclen al suelo. labio inferior tiembla antes de ese intento de recomponerse cuando la voltea a ver, semblante endureciéndose con recelo. “¿no querías... qué? ¿intentando qué, exactamente?" repite las palabras casi con desdén, se mofaría si tuviese las agallas de ser cruel con ella, pero no es así. así que solo puede ser confrontativa. enseguida se acumulan cuestionamientos, reclamos y explicaciones, pero se corta allí. no va a volver a caer en verborragia traicionera, aunque sensación nauseabunda se instale en la boca del estómago y quiera presentarse en palabras cubiertas de filo. se cruza de brazos, protección floja para todo lo que amenaza a caerse a pedazos por ese quédate. y lo hace, se queda. “—— por primera vez en todo este maldito tiempo, natalia, me gustaría que me demuestres que sabes hilar oraciones completas.”
palpita algo torcido al oírlo, ese irte — sentencia que cae con precisión quirúrgica, cual si hubiese encontrado sitio exacto donde abrirla sin tocar piel. se siente expuesta igual / hundida igual. porque sí, se le da bien, estrategia aprendida cuando sentimientos abruman y único arreglo es acorazar músculo rey antes de que impacto magulle. alarma en pupilas radica en que aquello nunca había escocido hasta que fue evidenciado por dueña de esmeraldas. vulnerabilidad se despliega por dentro como tela mojada pegándose al cuerpo, dejando cada borde frío. pero no se mueve, ni un centímetro. observa, primero desde silencio, cómo postura ajena se arma de brazos cruzados, cómo esa defensa no repele sino que obliga a enderezar columna apenas, queriendo hacerse menos sombra y más presencia real. no sabe si tiene derecho, muy probablemente no, pero la mira igual, sostenida por hilo casi invisible entre ambas, uno que nunca aprendió a cortar aunque debería. exhalación se derrama áspera, leve quiebre apenas audible. ‘ no quería hacerte daño. ni antes, ni ahora. ’ eso es lo primero, lo más simple, lo que siempre debió decir antes de que todo se volviera tan abstracto. pero luego siente filo de propia culpa devolverse, recordándole que palabras bonitas no curan nada, que contraria le pide algo más que migajas. traga, lento, obligándose a no apartar mirada esta vez. gesto pequeño, pero monumental en geografía herida. ‘ intentando ——— no joderte más. ’ admite, entonación rasgada en mitad. no lo dice como disculpa bonita, ni como caricia verbal ; lo dice porque es verdad, una que pesa, que la mantiene despierta, y que la hace medir cada movimiento cuando está cerca. arrastra falanges por colchoneta, desenredando resto del temblor que todavía vibra. ‘ intentando no empeorar lo que ya hice... ’ silencio tácito que arde, sombra enorme que hace que cada gesto suyo parezca sospechoso / injusto / insuficiente. sinhueso perfila y humedece carnosos, respiración recogida. no se defiende, no explica más de la cuenta ; aprender a no inundarla también es parte del intento. ‘ no sé hacer esto bien, contigo menos. todo lo que hago y digo lo arruina más, y no sé cómo parar de lastimarte. necesito hacerlo porque me importas demasiado... ’ suena mal, torpe, nada elegante. pero es única formulación que no se fractura entre dientes. deja caer hombros un poco, en rendición sutil, dejando que verdad se instale sin adornos. ‘ dime qué quieres que diga, joy. te lo doy. ’ se queda ahí. no avanza / no toca. solo permanece, por primera vez en mucho tiempo, sin esconder lo rota que está ni lo que todavía late por ella.