mickey haneul sun. the bookworm. xxiii — influencer / booktoker ( escrito por aleu ).
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@mickcysun
mickey haneul sun. the bookworm. xxiii — influencer / booktoker ( escrito por aleu ).
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divide y vencerás adopta un segundo significado en ese momento, convencida de que separarse ha sido la mejor estrategia para recorrer la mayor cantidad de terreno (o en ese caso, leer la mayor cantidad de libros). siente un escalofrío recorrer su cuerpo entero cuando termina de leer la nota, por un momento segura de que alguien debía estar jugando juegos con ellos. “ suena como una advertencia. ” susurra, intentando no dejarse llevar por la paranoia inducida por la oscuridad. “ que todavía hay cosas peores por venir. ” la metáfora estaba ahí mismo, en lo desconocido del fondo del mar. se desorienta por completo con el sonido, aún más con la rapidez de la reacción de su acompañante, no tiene tiempo para enfocarse en aquello cuando siente que el corazón está por salirse debido al susto. no tomó la decisión más inteligente al ver aquella escena, sino que se deshizo rápidamente del agarre en su muñeca para correr en dirección de mickey, lanzándose al suelo sin pensar en el impacto contra sus rodillas. “ mickey. ” fue sonido cargado de pánico, apenas audible por sobre el sonido de sus palpitaciones, orbes moviéndose con rapidez mientras intenta medir el nivel de daño. la sangre se vuelve evidente en el contraste de la tela de sus prendas pero no se atreve a presionar, se ocupa de sostener a quien hace sólo unos días le había demostrado tanta amabilidad y se vuelve a nicolas con desesperación. “ ¿dónde está? ¿sigue aquí? ” / @evelyvn.
solo fueron cinco minutos. cinco, medidos por sonido del reloj en alguna parte del archivo, por crujido tenue del suelo al moverse entre estanterías que olían a polvo y a sal vieja. se había apartado apenas unos pasos, guiada por tinta desvanecida en cubierta de un cuaderno de bitácora ( papel amarillento, letras inclinadas como si quien las escribió lo hubiera hecho desde el vaivén de una barca ) . creyó escuchar nombre de un barco, o tal vez solo fue imaginación, pero lo apretó contra el pecho, como si fe pudiera sostener cosas que sentido no comprendía. un minuto después, el grito. aire se quebró en dos, y con él algo dentro de ella. linterna cayó, rodó hasta estrellarse con base de estante, iluminando apenas línea de sangre que crecía en suelo. cuaderno se escapó de entre dedos. no pensó, solo corrió ( torpe, rezando entre jadeos palabras que no recordaba del todo ) hasta que el nombre de mickey se le atragantó al verlo. ‘ no, no, no… ’ voz apenas existe, sacudida que tiembla más que habla. rodillas se doblan, falda se mancha del ícor que se expande como mapa vivo. quiere presionar herida, pero miedo paraliza. dedos al aire, suspendidos, inútiles. ‘ hay que… detener la sangre, o se… ’ palabras que se desgarran a mitad, ideas que no alcanzan a nacer. mira a billie, a nicolas, a todos y a nadie. respiración es un hilo, y aún así, entre punzada en el tórax, busca cuaderno con la mirada — como si esas páginas que había tomado fueran la causa de todo. ‘ d-dios… por favor... ’ susurra al fin, palmas manchadas y temblor clavado hasta óseos, consciente de que silencio que sigue ya no pertenece solo al miedo, sino al eco de la culpa. // @cassieaubrey
No pasa demasiado tiempo cuando se dividen para buscar pistas, Cassie permanece lo más pegada posible a Eve, el silencio de la biblioteca es casi el de una cripta, todos los sonidos de fuera son apagados y lejanos, solo el roce de las hojas pasar es lo que rompe la inmensa sensación de encierro. Para su sorpresa, encuentra rápido un muy extraño informe médico, un hombre sin rostro encontrado sin vida en la playa ¿sin rostro? ¿literalmente sin rostro? traga en seco, un escalofrío la recorre y salta del susto en cuanto los gritos estallan. Eve sale disparada hacia el sonido y le toma unos segundos reaccionar también, en cuanto alcanza a su amiga se topa con una escena de terror: sangre por todos lados, Mickey en el suelo, gruñendo de dolor. Voltea a todos lados, no ve a nadie más que a sus amigos alrededor, no hay buzo, no hay fantasma, no hay nada, solo un joven desangrándose en el suelo y algo en su mente se enciende indicando que eso es lo que debe ser prioridad: ayudar. Se desata el suéter que traía amarrado a la cintura y rápido se hinca para presionarlo contra la herida de debajo del brazo de Mickey, una vez está cubierta siente que puede respirar mejor, ya no tiene que ver el rojo empapar el suelo, solo hace lo imposible por ignorar la sensación de cómo sus manos comienzan a teñirse de carmesí. "Lo siento, lo siento, lo siento" repite al asiático mientras ejerce toda la presión posible, gira el rostro hacia los demás "¡Llamen a emergencias!" exclama "O busquen un botiquín, o algo, por favor, alguien ayúdeme" su voz se quiebra, las lágrimas la inundan igual que el pánico más mantiene sus manos firmes sobre la herida, si va a tener un ataque de pánico puede tenerlo asegurándose que Mickey no muera. @terrvence
todo pasa rápido. terrence se queda suspendido en ese momento de espacio/tiempo en el que no concibe lo que está sucediendo, incomodidad se marca en la mandíbula, en inevitable tensión de los músculos se queda a distancia prudente, incapaz se vuelve de entremezclarse en el caos qué se gestiona en ese momento porque le parece ilógico, sin embargo en ese momento también, cree pertinente, morderse la lengua con respecto a ello, únicamente lo mira todo, como sí fuese experiencia extracorpórea. " no presionen con tanta fuerza. " la calma de la voz es lo único que parece hilarlo todo, enciende la linterna del móvil, comienza a hacer un sondeo de los pasillos, como sí se preparase para que de manera repentina volviera a aparecer y terminar el trabajo que se sentía tan incompleto. exhalación es densa, pesada en los labios cuando cierra los ojos y la mandíbula flaquea. " parece qué se ha ido ya. " hay un alivio agridulce, porque ahora se encuentra preocupado, molesto, decepcionado, mickey está en esa situación por un plan pensado desde el estómago, con la tensión arremolinada y la inevitable sensación de que estaban haciéndolo todo mal. es imposible no entrar en pánico, sin embargo toma a billie de los hombros para que se ponga de pie, de a poco. " cassie lo tiene, ¿bien? venga. " levanta la barbilla, los ojos siguen navegando en ese sitio, en todos los rincones y vuelve la mirada a quienes parecen estar más calmos. " no podemos arriesgarnos a moverlo nosotros. " es obvio, pero no parece estar de más comentarlo. " ¿a quién llamamos? "
@nicdients
Hay algo sobre el dolor: es un eco. Todos los ecos tienen una fuente, y luego, cuando terminas de emitir el sonido, solo queda lo que rebota. Ya no podía diferenciar si sus siseos eran eso, ondas ajenas a su garganta, o si seguía saliendo desde sus propias cuerdas. En un punto el panorama se expande y se vuelve consciente de sí mismo, sintiendo como su cuerpo vuelca sobre todas las terminaciones nerviosas que tiene y se vuelven sensibles, desbloqueando un entendimiento de lo que estaba pasando. Parpadea y cuando vuelve a abrir los ojos ve perfectamente a Cassie y enseguida a Eve con todo detalle, casi como si hubiera sido en alta resolución. “No siento el brazo.” Dice pero no mide el volumen de su voz, pues está prácticamente gritando. Orbes se desvían a la yema de los dedos de su amiga, la que no sostiene la herida, completamente tintados de rojo. Algo hace clic, entiende que estaba perdiendo sangre con rapidez y le empieza a invadir el terror. Su respiración cambia y en pocos segundos comienza a sentirse realmente mareado. Algo no tenía sentido: ¿por qué si la herida era en el hombro, enseguida de la clavícula, sentía tan mojado el cabello por arriba? Su brazo funcional, el que se había mordido hace rato para apagar sus aullidos, se levanta en el aire y la lleva frente a su cara, observando cómo temblaba con violencia. Luego, a la punta de su cabeza. Estaba empapada, y lo que estaba tentando parecía ser una herida abierta si tuviera que adivinar sólo por el tacto. Regresa falanges frente a sus ojos, la sangre era rojo vivo, como pintura fresca. “Eve...” Su voz flaquea. Seguro había rebotado contra el estante de los libros o contra el piso para abrirse una herida allí. ¿por eso se sentía así de mareado? “Eve... no siento el brazo.” Comienza a volverse redundante. No puede hacer más que llevarse la palma arriba de la herida, por encima del suéter, posándose sobre las manos de Cassie. Voltea con la castaña y la mira a los ojos, casi rogándole que no se detenga. De forma efímera, un pensamiento intrusivo se cruza de manera ruidosa y contundente por su mente: ¿el buzo había intentado matarlo, o simplemente amenazarlo? Quiere dictar que alguien debe ir tras él, pero encuentra que tal vez sea una mala idea gastar su energía si no sabía en qué iba a terminar el hecho de que, por más que quiere, su extremidad derecha no se mueve. Aún sisea, alto. Aprieta los dedos contra la palma de Cassie una vez más. @nicdients
The Sun-Graves: A Family Tree. → Sun Sooyeon es un padre ausente dedicado a los negocios bancarios. Vive en Santa Mónica, LA pero nació en Busan, Corea del Sur. Se casó a los 20, tuvo un hijo a los 21 y se separó a los 22. → Ki Jangmi Rose Sun es una escritora exitosa y madre abnegada. Su familia es el sol de su universo, es altruista por hobbie y le encanta cocinar. Nacida en Busan. → Mickey Haneul Sun nació también en Busan, pero su tiempo allí fue efímero. Aunque 'Mickey' es básicamente un apodo no legal, es básicamente la base de su identidad. → Jason Graves se volvió su medio hermano a la fuerza, sus sentidos del humor nunca parecían empatar. No lo admitiría, pero Mickey se preocupa por él tanto como lo hace su madre. → Edgar Graves es el sheriff de Bellemaris y ese puesto hace un match perfecto con su carácter. Tiene sentido por qué él y Rose conectaron, siempre preocupados por los demás. / @bmscrapbook
@mickcysun dijo: ¿Y si el incendio de la fiesta de graduación fue culpa del Buzo?
"¿Y si te callas?" Rebota una de las pelotas de goma de Sailor contra la pared, su padre les había prohibido salir a menos que fuese urgente. Ni siquiera él tolera estar tanto tiempo encerrado en la habitación, así que se encuentra ahora en la terraza matando el aburrimiento. La pelota regresa y la toma con una sola mano, se detiene, pensando en lo que acaba de decir Mickey. "No, no lo creo" vuelve a rebotar la pelota "¿porqué la misma persona sería la responsable del incendio y después buscaría venganza contra los demás?" niega con la cabeza, atrapa la pelota y la vuelve a rebotar. "No tiene sentido."
Ignora el insulto deliberado y su atención ya se había desviado fuera de su libro y se convirtió completamente devoto a mirar el recorrido de la pelota de goma. Los dos estaban sentados, cada quien de su lado, en el set de comedor de jardín que se encontraba en la terraza: un conjunto que eligió su madre para embellecer la casa, con sillas modernas de palma y una gran sombrilla que cubría y daba sombra a toda el área. “Quizá...” Formula, “Me refiero, más bien, a que la persona que está dentro del traje de buzo fue la culpable del incendio —sin portar el traje de buzo— y ahora está tratando de disimular que fue el tratando de inculpar a los demás de forma anónima.”
› en jardín trasero de la biblioteca, @mickcysun dijo : cuando cierro los ojos todavía veo el cuerpo de selina colgando desde el techo.
palabras desgarran silencio como piedra lanzada al agua, creando círculos que tardan en deshacerse. alza la vista del libro, mirada perdida en espacio que separa. imagen que él nombra también la persigue ( cuerpo suspendido, eco sordo del miedo ) , aprieta tráquea en sensación tremebunda y ha creado bolsas oscuras bajo ojos de gacela. ‘ yo también la veo. ’ voz queda, pulida por hábito de quien teme alterar el aire. viento mueve mechones cobrizos y falanges se tensan sobre lomo del libro, presión mínima que delata temblor contenido. ‘ he rezado tanto para dejar de verla, pero —— sigue ahí. ’
Después de una pausa, el aire se siente pesado y sus párpados también un poco. Bloquea la pantalla del Kindle en donde había descargado el libro que le recomendó Evelyn hace rato por mensaje de texto, antes de irla a buscar, y posa los ojos en la gente que se mueve frente a ellos haciendo fila en la barra de Café y Tinta, mientras que ellos descansan en los sillones del otro lado del establecimiento. Ellos dos siempre se han entendido muy bien cuando hablan de asuntos más allá de los banales. Tal vez es esa aura que ella emana y contagia a los demás, siempre generosa, a Mickey le provoca paz. “Tengo miedo de que esto no sea un evento aislado.”
* ⠀ ☾⠀◞ ⠀@mickcysun ha dicho "siempre supe que era una mala idea volver."
"no podías anticiparlo." pese a que piensa que se refieren a la situación del buzo, timbre insinúa que se refiere a algo más ; porque ella tampoco podía dejar de pensarlo. "han pasado años desde..." niega con la cabeza. "¿crees qué tenga algún tipo de conexión?"
La mirada clavada en el latte art frente a él, los brazos cruzados con los codos sobre la mesa, a un costado de su bebida estaba un libro que llevaba cargando durante todo el día sin siquiera ser tocado, y su móvil en silencio en el bolsillo de su camisa, ninguna historia había sido subida hoy a su Instagram, ninguna señal de vida en Tik Tok. Había un porqué. De hecho había muchos porqué. Su rostro lo revela, por más ayuda que le haya pedido a Hazel y que se haya tomado todos los té disponibles en la alacena en la madrugada, Mickey no está durmiendo. Sí, el insomnio ha sido parte de su vida desde que volvió a Bellemaris, durmiendo a las 4 de la mañana y despertando a las 8, jalándose la camiseta en la madrugada de la angustia de no poder cerrar los ojos; pero con lo de la profesora Hermanutz las cosas habían cambiado. Cuando se daban las 11 de la noche, dejaba su libro en la mesilla y se ponía a mirar al techo tratando de conciliar el sueño, pero la posición de su cuello solo le permitía recordar lo que vio colgado del techo, el hilo de sangre que caía al piso de madera y como él estuvo encerrado ahí durante un buen rato y no pudo darse cuenta cuando escuchó ruidos con Jason. Entonces, de repente era la una de la mañana y en la misma posición Mickey está atónito. Cuando intenta pensar en otra cosa su mente lo lleva a Zuralie y Rumi y las cosas se ponen peor. Es por eso que están aquí, es por eso que la frase anteriormente dicha tiene doble sentido. “Creo que quien sea que esté haciendo esto tiene las cosas mal.” Confiesa sus conclusiones. Radley fue una víctima, pero en cierto modo también lo fuimos todos nosotros. “No estoy diciendo que su muerte fue en vano, pero fue un accidente, nadie tiene la culpa de eso. Hubo gente que entró de vuelta por él, que trataron hasta lo imposible. No entiendo qué busca el buzo, pero se nota que es personal.” Sube la mirada hacia ella. La luz que emana la ventana cae suave sobre su rostro e inevitablemente él sube los labios apretados, queriendo contener una sonrisa; pero esta es amarga, se nota que tiene algo atorado en el pecho, y precisamente él no es el tipo de persona que se guarda lo que siente, necesita que fluya para poder pasar al siguiente capítulo. Sus noches de desvelo lo avalan. “No he podido dormir en tres días seguidos.” La energía que transmite siempre es alta, alegre y contagiosa: hoy casi da lástima. “Sí, lo de Selina, pero también lo otro.” Intenta conectar su mirada. Una pausa se posa en el ambiente como humo cayendo, dispersándose en el aire.
Abre la boca para comenzar a hablar, luego la cierra porque está poniendo en orden sus ideas. Sus ojos varían entre la mesa y la calle, extrañamente vacía para un fin de semana a las cinco enfrente de Café y Tinta, justo en el corazón del pueblo. Este lugar ha atendido muchos momentos importantes de la vida de Mickey: pláticas con sus amigos, los primeros destellos de un enamoramiento, citas románticas y tardes de risa, planes de lectura consigo mismo o con sus mejores compañeros, pero también para los momentos difíciles como éste. “No tuvimos mucho tiempo para conversar en el auditorio.” Pone en medio. “Y tampoco quise buscarte después, yo estaba bastante ajetreado y me imagino que tu también.” Lo que vieron no podía ser fácil para nadie, por más que haya algunos que se hacen los fuertes. Él nunca había tenido un contacto tan cercano con la muerte como ese día, y no se imagina un escenario en donde alguien más piense que esto fue solo otro día en el trabajo, una eventualidad ligera en vez de un evento canónico en su existencia. Pensar en que ella querría conversar sobre ellos dos después de eso era casi risible. Toma aire antes de decir lo que tiene que decir. “Rumi, hace años cuando teníamos dieciséis, tomé una de las mejores desiciones que he tomado en toda mi vida: hablarle a Zuralie.” La imagen de ellos dos de chicos le hace sonreír, aún cuando no esté mirando a Romina a los ojos. “Es cierto que ella fue muy importante para mí, ¡es! Lo sigue siendo. Pero a lo que me refiero es que, aparte de que ella fue mi primer todo, también cambió el rumbo de mi vida cuando las conocí a ustedes, a Nat y a ti. Ustedes dos también son muy importantes para mí. Y vaya, yo sé que soy meloso, pero hablo con la verdad, mí verdad.” Suspira. “Lo he pensado mucho estos últimos días. Para mí la amistad es algo muy, muy importante, y yo sé que para ustedes también. Entonces tengo algo muy serio que pedirte.” Se acomoda en el asiento, y finalmente percibe que hay algo muy sincero que está brotando en su pecho como burbujas de agua hirviendo, primero lento, pero de un segundo para el otro se vuelve grande y evidente. “Soy un tipo que no es capaz de hacer cosas a medias.” Lo sabe y lo admite, una característica inherente a su personalidad, un tinte que su familia siempre le recalca —a veces en forma buena, a veces en forma mala. Soy amable o soy grosero. “Te quiero o me caes mal. No me interesas o no puedo dejar de pensar en ti.” Traga saliva. “Y siento que cuando estoy por pasar de un lado al otro, del negro al blanco, necesito darme un momento para tomar un respiro y preguntarme si lo que estoy a punto de hacer vale la pena.” Decide hacer algo inédito: estira sus manos al centro de la mesa, abre las palmas, pidiendo por las suyas. No tenía que ser indicio de nada que ella no quisiera, y al mismo tiempo, podía ser guiño a algo más, dependía de lo que quisiera interpretar. “Estoy en medio ahora mismo, en un puente colgante con un acantilado abajo. Estoy siendo claro contigo ahora, transparente, porque yo soy así. ¿Me da miedo que me malinterpretes? Claro. No he podido dejar de darle vueltas. Pero creo que tu sabes como soy, me conoces, nos conocemos desde hace mucho y también conoces otro lado de mí a través de Zuralie. Lo que quiero decirte —o pedirte— es que seas sincera conmigo, pero cien por ciento sincera.” Le pide, o le ruega. “Porque si yo entiendo mal algo, si yo decido dar tan solo un paso más, un milímetro más cerca, temo que voy a salir manchado.” Dímelo sin tapujos. “Te escuché cuando me dijiste que yo te gustaba, y lamento haberme dado cuenta tan tarde. Si en este momento me dices que puedes sentir algo por mí, bien, yo también podría sentir algo por ti. Pero si me dices que no quieres problemas con Zury, lo voy a entender, de verdad que sí. Porque estoy en el puente, Rumi, y este puente se va a incendiar cuando ponga un pie fuera de él, sea para adelante o sea para atrás.” Endurece la mirada. “Y sí, soy jodidamente contundente, no puedo evitarlo, así soy. No sé que más decir.”
𓂃 ⋆ . ˚ starter grupal, en la biblioteca.
“ apuesto a que se estarán preguntando por qué los reuní aquí, ” inicia desde su lugar al inicio del escritorio al medio de la biblioteca, apoyando ambas manos sobre sus caderas mientras observaba al grupo improvisado que tenía frente a ella. “ si están aquí es porque pienso que son lo suficientemente inteligentes para ayudarme a resolver esto, ” continúa. “ o me caen bien. ” admite, evitando hacer contacto visual con aquellos que no consideraba los más brillantes del grupo. de cualquier forma se siente bastante optimista con el número de personas que ha logrado reunir. “ no todos lo saben, pero en la biblioteca hay una sección con libros prohibidos... y creo que ahí encontraremos respuestas sobre el buzo. ” transparenta su plan, esboza una sonrisa en dirección a público que hasta el momento se mantiene impacible y aplaude una sola vez, un sonido seco. “ ¿quién está conmigo? ” / @evelyvn, @mickcysun, @dekkrs, @cassieaubrey, @terrvence, @nicdients.
palabras resuenan entre anaqueles que huelen a madera vieja y a polvo sagrado, promesa de secretos que deberían seguir dormidos. evelyn las escucha en silencio, mirada fija en semblante bronceado de quien lidera reunión. luces altas hacen brillar lomos encuadernados, como si también ellos aguardaran respuesta. sabe en qué momento se dejó arrastrar hasta ahí, pero no el por qué siente ese tirón en pecho ante mención de lo prohibido, y aunque su fe debería apartarla de ese tipo de búsquedas, algo en ella ( tal vez el cansancio, tal vez la culpa ) la impulsa a asentir despacio. ‘ lo que podríamos encontrar es todo lo documentado. quién era, registros oficiales, acta de defunción —— no cómo evitar que vuelva a... ’ voz baja, temblor contenible, casi rezo pronunciado al revés que se quiebra ante idea de que visión atroz se repita de alguna u otra forma. falanges se entrelazan sobre falda, gesto mínimo que traiciona nerviosismo. // @mickcysun, @dekkrs, @cassieaubrey, @terrvence, @nicdients.
Tamborilea los dedos en sus rodillas por debajo de la mesa, la ansiedad haciéndose presente en su cuerpo y buscando una manera de escapar, siempre ha sido algo inquieta pero ahora se encuentra al %100 en modo supervivencia, completamente aterrada de sus alrededores. Los chicos a su alrededor no es un grupo convencional, fuera de Terry no cree que nadie sea particularmente brillante (ni siquiera ella), de hecho ella fue la que se encargó de que Elijah no reprobara puesto que le dio tutorías toda la secundaria, no puede decir que conozca mucho a Nicolás, y tiene la impresión que Mickey es como ella: booksmart. Levanta la mano como si estuviera en la escuela para pedir la palabra. "Uhm, Estoy de acuerdo con Eve, ¿de qué nos servirá saber sobre él? El señor nunca hizo nada, solo se basaron en su tragedia para crear una leyenda..." Una atracción turística, una distorsión de la realidad que haría la vida de la gente del pueblo ligeramente más interesante. "¿Tal vez podríamos buscar algún tipo de patrón o algo? Digo, solo ha aparecido en eventos grandes y donde hay mucha gente..." se muerde los labios, "¿no deberíamos dejarle todo esto a la policía?" quienes están tan a oscuras como ellos con toda esa situación seguramente. "No estoy segura de querer involucrarme más" dice bajito.
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por supuesto. sonrisa se curva en las comisuras cuando escucha aquellas afirmaciones y le observa con la curiosidad de quien está siempre a la expectativa de lo que fuese a acontecer en ese momento, asiente brevemente con la cabeza, echa los hombros hacia delante mientras los codos se recargan contra las rodillas y parpadea un par de veces. " escogió la figura del buzo por algo en particular. " opinión es indeleble, es rápido en enunciarse cuando interlocutoras terminan de hablar, porque le parece demasiado obvio, y tampoco entiende como es que solamente a billie se le había ocurrido inmiscuirse en la parte biográfica. " carácter violento. todo mundo se alejaba por eso, el patrón de comportamiento está ahí. " después de todo no es como que bellemaris fuese precisamente conocido por decir todo en las primeras impresiones, sino todo lo contrario. después escucha a cassie, sonríe de manera breve en su dirección, le tiende una mano de apoyo en apretón tímido de hombro antes de bajar la cabeza. " no han hecho nada, dudo que eso vaya a cambiar. " confiesa y prefiere no hablar de más, por sí acaso. " parece que es él o nosotros, ¿no? "
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niega con la cabeza ante las palabras de billie y sonrisita sardónica se crea en sus labios, resignándose a personalidad que durante años ha sido culpable de dolores de cabeza. se mantiene en silencio, escuchando todas las posturas que van emergiendo en voz alta. manos se liberan de sus bolsillos, da un par de pasos hacia delante para hablar cuando opiniones cesan y silencio envuelve estanterías y libros. ‘ si confiamos en que la policía pueda hacer algo no sacaremos nada. ’ opinión se desliza entre los labios mientras mira a cassie. se humedece los labios, pensativo, porque sin duda sería lo más fácil pero está casi seguro de que no serviría de nada si consideran acontecimientos recientes. ‘ entonces buscamos los detalles escabrosos de alguien y cualquier información sobre el buzo. ’ / SALTO TEMPORAL / luz de la linterna ilumina la nota que encuentra, de aspecto viejo y a simple vista sin mucha importancia. trata de encontrar las facciones de billie entre la oscuridad, única compañía después de la división del grupo. ‘ el casco no lo protege del mar. lo protege de lo que vio allí abajo. ’ recita en murmuro. ‘ ¿qué mierda quiere decir? ’ palabras se ven interrumpidas abruptamente por el ruido que retumba en la biblioteca, hace eco en caja torácica, se pone delante de billie como reflejo. ‘ puede que haya entrado alguien, vamos. ’ no le da demasiado tiempo para responder cuando la agarra suavemente de la mano y comienza a caminar despacio hasta el ruido, corazón latiéndole furioso en el pecho por la adrenalina. la escena a la que llegan es la peor posibilidad que podría haber imaginado, con mickey herido, y solo espera que los demás no tarden en llegar también.
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No puede evitarlo: un sabor metálico se cruza por su boca cuando los escucha a todos dar sus opiniones, controvertidas, filosas. Cruza los brazos en un acto de protegerse a sí mismo, ya no solo del buzo y de la amenaza obvia, pero de proteger sus pensamientos contra los que quieran pensar lo contrario. Eso fue hasta que escuchó a Terry hablar. “Claro, la historia se repite. Necesitamos buscar algo para que no vuelva a suceder.” Desata sus brazos para recargar las manos sobre la mesa que tenía enfrente, inclinando la cintura, dando un poco de intimidad al momento. “Un tipo que se disfraza de buzo para cobrar una pseudo-venganza no es un cualquiera, es un acto precalculado a detalle.” Pasa sus ojos uno a uno con los presentes. “Es un ególatra. Cabe la posibilidad de que le estemos dando justo lo que quiere.” Menciona. “Pero si no leemos al respecto, estamos puestos a que su siguiente forma de ataque sea la ruta más obvia.” Se endereza, se limpia las manos con un par de palmadas, y termina con el mismo aplauso con el que Billie empezó. “Bueno, ¿nos separamos?” / timeskip / No hubo cabeza para pensar. Si el buzo se fue o se quedó, Mickey no podría saberlo tirado ahí en el suelo, los oídos reventados, donde su propio grito ahogado por la mordida que se daba en el brazo contrario parecía lejano, totalmente fuera de su propio organismo, como si fuera alguien más. Los ojos cerrados con fuerza eran lo único que lo mantuvo atado al piso. Era como si el tiempo fuera eterno y al mismo tiempo tan fugaz que no entiende como (ni de quién) llegaron las manos ajenas a tratar de enderezarlo. / @evelyvn @cassieaubrey @terrvence @nicdients @billvies
no tiene forma de prevenir la oferta, y por lo mismo parpadea con sorpresa al escucharla. vínculo entre ambos no es particularmente cercano, y billie tiene la sospecha de que contrario la considera ligeramente molesta la mayoría del tiempo, sin embargo genuinamente aprecia la oferta. “ eh, ” titubea un segundo, pero recuerda situación inusual en la que se encuentran y termina alzándose de hombros, como diciendo ¿qué más da?, “ está bien, mickey, ven aquí. ” acepta, no espera que sea él quien inicia contacto antes de rodearlo con sus brazos y quedarse ahí un segundo, aunque de cierta forma es reconfortante también se siente un tanto incómodo. “ ¿cómo crees que se vería esto si alguien entrara por la puerta ahora mismo? ” se permite bromear.
El también la rodea, sus manos sobre su espalda justo debajo de sus hombros, sobre las paletas. Sus ojos voltean al frente, a la puerta, con miedo de que esta se vuelva a abrir y no se den cuenta. Pasan unos segundos y Mickey no puede evitar reírse, es un abrazo un poco incómodo, pero contacto es contacto. Él siempre ha sido muy cariñoso, no teme demostrárselo a quien le haga falta, no le teme a ser físico y le ayuda a desarrollar lazos con la gente que quiere. Es, en cierta parte, un rasgo de su lenguaje del amor. “Pues normal, ¿no? Es un abrazo.” No se mueve de su posición. “¿O tú tienes alguien que te reclame? Porque yo no.” Se queda pensando un momento: “Tal vez sería más comprometedor si me ven haciendo esto.” Entonces, con el afán de divertirla y animarla, la levanta un poco y le da una vuelta en el aire. Su risa rebota en las paredes del recinto, pasándola bien.
entonces en lo único que puede pensar es en dos cosas ; previos encuentros que lo involucraron exclusivamente a él. si mickey tuviera alguna idea de lo que alguna vez ha anhelado su corazón a la distancia, cuando no le tocaba, cuando sabía que no le pertencía se haría una idea bastante clara de por qué romina hesitaba al actuar. sentía que no le correspondía avanzar, no cuando sabía que había historia de por medio con una de sus mejores amigas y eso le pesaba más que nada ; incluso cuando corazón testarudo quisiera recordarle que el pasado está atrás y que, en su defensa, a ella le gustó en silencio el tiempo suficiente el hombre que se encuentra frente a ella. "pensé que encontraría a las chicas acá, ya sabes que les gusta..." no completa porque es obvio lo que le sigue, pero es obvio que hace referencia a que estas se apartan normalmente del gentio ; romina optaba por hacer lo mismo al final nada más porque se sentía más cómoda así. inclus con la situación del buzo poniéndole los nervios a flor de piel, de cierta forma lograba pasarlo a preocupación de segundo grado. ella avanza un par de pasos hacía él, detestaba sentir que había distancia entre ellos cuando hace un par de días sentía que eso era lo que menos existía ; se extrañaba a sí misma explorando foráneos porque sólo pudo soñar con ellos en su momento. "'¿todo bien con tu papá?" entonces se le hace muy fácil ignorar propios nervios porque se recuerda el cariño inmenso que sigue intacto, esta vez no tenía intenciones de alejarse a menos que eso fuera un deseo del azabache. es ella quien acorta los metros de distancia para plantarse al frente de él, pardos escaneándole facciones y bajando hacía su muñeca de forma automática, buscando que todo estuviera en orden inconscientemente aunque no lo pregunta. "mickey..." sube pardos nuevamente hacía él, siente los latidos del corazón en pabellón auditivo y tiene que tomar una buena bocanada de aire. "esperaba encontrarme contigo en la entrada." admite, ladeando el rostro, sintiéndose tonta en el proceso. "no me gusta que estemos así." es bastante clara entonces, no puede ni disimular la tristeza que le genera el sólo pensarlo lejos otra vez. "siento que me odias un poco." oh, cómo le encantaría tener un filtro que le dijera cuándo cerrar la boca porque ahora sólo está soltando fragmento por fragmento sin analizarlo ; su corazón como siempre mandando en las decisiones. "y no quiero que lo hagas."
Levanta ambas manos, como haciendo referencia a su alrededor. “No hay nadie más que yo.” Para bien o para mal. Otro paso al frente, y luego otro más. Ella hace la pregunta y aunque hace unos momentos estaba dispuesto a contárselo todo, prefiere simplemente evadirla ahora, puesto que no cree que sea el momento indicado, no cuando ella se está acercando a él con esos ojos y ese brillo en la mirada. “Uhm... es todo un tema. Pero él está bien, supongo.” Se limita. ¿Qué significa que ella camine también hacia él? En un mundo donde cada detalle tiene un subtexto, Mickey está volviéndose loco tratando de descifrar lo que Romina piensa. Le gustó estar con él, odió estar con él / Correspondió su beso, aborreció su beso / Lo quiere cerca ahora, o se acerca para trazar la línea. Siente como se le acelera el pecho cuando ese espacio se cierra y quedan frente a frente. Se muerde el labio inferior mientras sus ojos vagan desde la raíz de su cabello, que cae sedoso en los hombros, y por su nariz, sus labios, su cuello. No puede evitarlo pero la memoria de sus dedos cargándola a la mesa en la obscuridad se hace presente. Si los latigazos mentales existieran, él sería un maestro. Se castiga a sí mismo por pensar en ella cuando ella no quiere que la piense. En un mundo perfecto, Mickey solo comienza a desarrollar algo con la gente que está dispuesto a corresponderle como necesita; pero esta no es una utopía, el mundo real suele no darle lo que requiere su corazón. Se lo dijo antes, no le está pidiendo nada, y la razón es porque no quiere asustarla, no quiere perderla. Tampoco quiere perder a Zuralie, no cuando recién la recupera, no cuando su amistad comienza a resurgir y lo hace sentir en una especie de redención de sus comportamientos inmaduros de cuando se lastimaron mutuamente hace años. Pero también, siendo objetivo con él mismo, no puede vivir la vida regido por una normativa que él no puso y que lo pone a él como el que la tiene de perder. Zury no lo suelta, y él ya la soltó hace mucho, no era justo. No contesta cuando ella le dice que lo estuvo buscando, no sabe que decir. No sabe que más tiene ella para decirle a él, de hecho. “A mi tampoco.” Admite. “Claro que no te odio, hago todo lo contrario.” Suelta una risa casi incrédula, ¿no puede verlo? “Siento que tú me odias un poco a mí.” Baja también la mirada a muñeca contraria, y siempre haciendo lo contrario a lo que planeó, siguiendo poco a la mente y un montón al corazón, con los dedos busca tomarle la mano. No era tanto en un movimiento romántico, sino como buscando que ella viera su verdad. “Perdón por ponerte en esta posición.” Le dice. “Nunca quise hacerlo. Me siento terrible. Quiero dejar de verte como te veo por que sé que no quieres que lo haga, pero si me sigues buscando lo vas a hacer muy difícil.” Cierra los ojos por un segundo más de lo que dura un parpadeo suave. Después, sube la mirada hacia el techo del auditorio, como buscando fuerzas. “Te quiero, Rumi. En muchas maneras distintas. Lamento darme cuenta tan tarde de lo que significa pensar en ti de una forma diferente. Y me siento tontísimo diciendo esto en voz alta, porque entiendo que para ti fue un juego en la obscuridad y un beso robado —tengo que dar dos pasos atrás si quiero conservar esta amistad, y... no quiero que nos lastimemos.” O que me lastimes a mí. ¿Por qué tiene que ser siempre así, como un tren bala? Ella está en todo su derecho de asustarse. Mickey no sabe si es mejor esto, sincerarse, o mejor callarse y vivir en el silencio de una oleada de sentimientos en soledad. Siente que da un poco de miedo ser tan directo, y tal vez la espanta, es más: está casi seguro.
“dios,” entona en su español natal, aunque rápidamente procura regresar a lengua que ambos tienen en común. “ —no lo había pensado de esa forma.” ahora la idea de gritar sonaba más similar a una película de terror que un pedido de ayuda, por lo que considera mejor seguir intentando encontrar señal. piensa que quizás tiene que pedirle a mickey que lo haga, después de todo, es más alto que ella, tiene más posibilidades. comentario masculino le arranca una risita, acompañada de ligera negación. “no tampoco.” afirma, sonrisa bailando en comisuras en lo que atención vuelve hacia él, por lo que se acerca hasta sentarse a su lado, gira anatomía apenas en su dirección para poder mirarle. “el discurso final es aquí, así que al menos sabemos que si nadie nos saca antes, lo harán en ese momento.” tampoco considera que falte demasiado tiempo para ello, por lo que entiende no deben preocuparse.
→ time skip .
Hace rato, Mila y Mickey terminaron por empujar la puerta trasera de emergencia para poder liberarse de su encierro. Ahora, cuando todos salieron corriendo nuevamente del auditorio, él usó el mismo escape que llevaba a un patio trasero del colegio, donde estaba el dispensador de basura y cargas de luz. Respiraba pesado, acelerado, incrédulo de lo que sus ojos acababan de presenciar. El pecho le dolía, los ojos le ardían, y no podía sacarse la imagen de la cabeza. Al filo de un ataque de pánico, alguien más sale por la misma puerta y se sorprende de compañía. Le clava la mirada, pero no dice nada. Tiene una mano sobre el cuello y la otra intentaba aferrarse a los ladrillos de la pared. Tratando de disumilar su reacción, se lleva los dedos a los ojos queriendo deshacerse de la capa de agua que se había formado y voltea para otro lado.
mandíbula aún se mantiene apretada cuando escucha intento de alivianar, sonrisa prestada que no consigue borrar tensión que cuelga del aire como lámpara a punto de caer. exhalación tenue se escapa, mezcla de risa que no nace y malestar asfixiante que no sabe dónde poner. teléfono agitado frente a ella se lleva un parpadeo lento, se mueve para buscar propio y verificar que, en efecto, tecnología parece jugarles una terrible broma, dejándolos atrapados en un silencio más largo de lo que cualquiera querría. da breves negativas, mordisqueando cara interna de labio inferior. se deja envolver por ese mutismo, siente peso doble : el del auditorio vacío y el de lo que no ha dicho desde que lo supo. vértigo punza bajo esternón, ese impulso amargo de hablar aunque sepa que puede incomodar más. pestañea, y finalmente rompe, voz baja, tono que roza entre cuidado y firmeza : ‘ mickey… ’ empieza, como tanteando terreno antes de lanzarse al vacío. ‘ sé que no me incumbe, pero, lo de rumi —— sé que pasó. me lo contó. ’ no es acusación, tampoco reproche, más bien advertencia envuelta en papel frágil, porque bajo palabras late miedo verdadero. aire se corta apenas, garganta áspera. ‘ solo… no las lastimes. ni a ella, ni a zura. ’ pide, y cada sílaba sabe a hierro, porque entiende que no le corresponde vigilar corazones ajenos y aun así no puede evitarlo, vínculo demasiado sagrado como para quedarse callada. enfoque se clava en opuesto un instante, sostenido aunque pese, y luego lo aparta, palma apoyándose en madera fría de la puerta como si necesitara excusa para retirarse medio paso. silencio regresa, pero distinto : ahora cargado de lo que quedó dicho, de esa súplica que no es más que reflejo torpe de cuidado.
Cuando su nombre sale de entre carmesís, él ya sabe lo que viene. Hubiera querido ser el tipo de persona que, cuando hablan de él y las cosas que hace, aligera el rostro, se toma las cosas con ligereza, casi con comicidad, que no se toma las cosas enserio. Un poco de lo que percibe en Jason, puede ser. Pero su naturaleza grita lo contrario: tensa los hombros, aprieta la mirada porque sabe que viene algo que pudiera convertirse en un martillazo. El alma enamoradiza de Mickey era sensible, de una capa delgada que abraza su corazón, y los comentarios suelen caer fuerte contra el suelo aunque intente detener el impacto. Por eso tiene miedo de lo que Natalia pueda decir, sabe que si ella no escoge las palabras correctas, puede arrancar algo del alma que carga. Ellas tres tienen algo especial; en cierta manera Mickey lo ha envidiado siempre, tener un grupo de amigos y no solo personas regadas en las que confía pero conviven en soledad. No solo lo imagina, pero sabe que ese tipo de lazos no se rajan con facilidad. Pretende no quebrarlo jamás, esa intención está presente y latente porque las quiere a las tres. Nat es su cómplice, Zury es su debilidad, y Rumi es su mano derecha. Cuando el corazón exige un cambio, un deseo, un anhelo, es difícil hacerlo callar, y el de Mickey ha comenzado a pedir por Romina, aún cuando quiere detenerlo. Las cosas en sus ojos son azules o rojas. Azules en símbolo de paz, pero también de decepción. Rojas en símbolo de intensidad, sea de descontrol o de pasión. No puede controlarlo, los colores vibran sin su consentimiento. Quisiera ser menos enérgico, vibrar como uno de esos sujetos que no se toma nada personal y quiere tener conexiones casuales, sin comprometer ni el alma ni tener que crear estos conflictos entre amigos, pero no puede, no sabe como hacerlo. “Claro, no esperaba menos.” Dice, aunque hay un hilo muy fino de veneno que se le escapa. Por supuesto que ella lo habló primero con sus amigas que con él. “Veo más factible que ella me lastime a mí.” Dice honesto. Una pausa se instala en medio de ambos, y la deja ser un instante, asentando lo que acababa de decir. Suspira y se recarga en una de las butacas que tiene enseguida, sentándose sobre el descansabrazos. Se lleva una mano al cabello y ese gesto sutil desveló sus verdaderos sentimientos: estrés, sobre todo. “Rumi fue sincera, le preocupa lastimar a Zury. Está bien, lo entiendo. Jamás podría pedirle que lo haga, yo tampoco quiero hacerlo. Pero es injusto: es como su Zury quisiera tenerme en la mano cuando ella ya se olvidó de mí.”
el grito fue lo que hizo que fémina soltara la puerta en un sobresalto. estaba buscando a sus amistades, pero claramente terminó en otra situación que no había asimilado. se quedó de pie junto a la mesa, sujetando ambas manos mientras le observa con una expresión culpable por no escucharlo a tiempo. "lo siento." tuerce labio hacía un costado, pardos fijos en él. "¿qué hacías encerrado acá? ¿te estás escondiendo?"
Baja los hombros cuando termina por darse cuenta que ha terminado en la misma situación, pero tarda un par de segundos más en realizar en la idea de con quién le ha pasado. Respira hondo, como cuando estás a punto de sumergirte en el agua. “Entré a contestar una llamada.” Dice, y su cuerpo tiene una reacción natural de magnetismo hacia ella, dando un paso hacia el frente, como una metáfora inconsciente de que no quiere que exista distancia de ningún tipo. “Era mi papá.” Añade. Sabe que Rumi no tiene mucho contexto sobre lo que está pasando con él, pero no está de más mencionarlo. Si ella le preguntara, la verdad es que se lo diría todo, porque la quiere, confía en ella, como amiga o como algo más. De igual forma ese algo más no existe porque es ella quien no quiere, cree tenerlo muy claro. “Aunque siento que un poco me estoy escondiendo.” Del homenaje, de las emociones que le trae volver a la escuela, de ella. Baja la mirada, al filo de lo avergonzado, pues desde la última plática que tuvieron no ha podido dejar de pensar en lo que pasó, en haber sido tan iluso como para pensar que ella quería el beso que plantó, y se castiga a sí mismo por ser siempre el más intenso. No puede evitarlo, es el ritmo de sus pensamientos: una vez que siembras la idea es difícil de sacársela. Era usual que Mickey cayera por sus propias amigas (y por eso entiende también como fue el declive de su relación con Hazel) porque primero desarrolla una complicidad emocional que se transforma en un silencioso deseo, mostrando destellos de lo que su piel anhela, tocar su piel, tocar sus labios. Podría parecer que lo que brotó con Romina era puro capricho, pero sabe que es como un resfriado que si no se atiende a tiempo se volverá neumonía. Da un paso más, aún estaban a metros de distancia, pero sentía que era lo correcto. No quería que esto se terminara con ellos dos no volviéndose a hablar, no era justo. Las cosas se atacan de frente, pero cuando eres tú quien tiene todo de perder, es complicado ser quien se aventura a hacerlo primero. “¿De qué estás huyendo tú?” Cuestiona. “Porque claramente no me estabas buscando a mí.” Lo dice jugando, pero pareciera un reclamo, o una broma pesada. Sacude la cabeza: “Es decir, porque tu y yo... Agg, olvídalo.”
“te perdono.” suelta luego de oír disculpas, si bien es consciente que contrario seguramente no lo deslice con la intención de efectivamente escuchar respuesta, ella la da. busca el contacto de mejor amiga en su celular y marca, más se encuentra con la línea muerta del otro lado ; por lo que opta por enviar un mensaje, que enseguida le hace comprender el motivo de frustración ajena —señal es demasiado pobre. “quizás tengamos que recurrir a gritar,” no le parece tan grave, consciente de que pronto encontrarán la solución, por lo que se acerca hacia donde él se encuentra, sube al escenario más no se sienta sobre él, sino que camina los alrededores en búsqueda de que mensaje se envíe. “ —¿tienes claustrofobia o algo así?” pregunta, sólo por si acaso.
Alza mirada al aire, entonces eso significaba que no había funcionado la idea del mensaje. “¿Segura? Porque a estas alturas, si oyen gritos por las paredes en el homenaje de un fallecido, van a llamar directo a la policía.” Especialmente después de lo que dijo Paige Fincher. Al principio intentó seguirla con los ojos, pero cuando se subió al escenario se dio por vencido y su mirada se clavó en la puerta, tratando de no perderla de vista por si acaso el destino le jugaba chueco y alguien volvía a aparecer tan rápido como lo hizo Mila y cerraba la puerta a su paso otra vez. “No, ¿tú?” Pregunta. “Espero que no, porque no tengo idea que hacer si a alguien le da un ataque de pánico o algo así.”
' ¿es qué nos metimos en un bunker? ' quejido aparece cuando la señal es inexistente, se vuelve prácticamente nula mientras el ceño se frunce, los orbes viran hasta el punto de quedar suspendidos por un brevísimo segundo y no evita echarse a reír en el momento que le escucha. ' ¿y sí nos confunden con el fantasma de alguien? ' bisbisea entretenida, aunque finalmente va con paso mesurado a sentarse frente a él, dobla las rodillas en el proceso con la finalidad de cubrir las piernas casi por completo con la tela delgada del vestido. ' muy bien, a la cuenta de tres, yo empiezo. ' asiente, cuenta de manera casi queda antes de soltar un grito agudo, prolongado.
Aún cuando Tilly cuenta hasta tres, Mickey abre los ojos amplios de la sorpresa. Cuando lo propuso no hablaba del todo enserio. Encima parece que le puso todo el entusiasmo, en realidad fue un gran grito. Cuando ella acaba, él tiene la ceja alzada pero una sonrisa que comienza a colarse entre los labios. “Wow.” Suspira brusco. “Ese fue, de hecho, el mejor grito que he oído en mi vida.” Después toma una pausa, y ahora sin anticipación, tira el grito más fuerte que pudo salir de sus pulmones. Algo se descomprime en el pecho en el proceso, casi como si fuera sanador aparte de tremendamente divertido. Diría que nunca había tenido la oportunidad de hacer algo así antes, pero sería mentira, puesto que un recuerdo de la infancia cruza su cabeza de forma efímera, él y su madre gritando frente al mar.
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cuando la disculpa se desplomó en el espacio entre ellos, no fue un sonido, sino una grieta. sintió que sus ojos se ponían blancos de fastidio, como si todo el aire allí hubiera envejecido y le pesara en el pecho. el auditorio, con su madera vieja y su eco interminable, se había encogido a la medida exacta de su incomodidad. cada cortina, cada butaca parecía murmurarle que estaba atrapada, no solo allí con él, sino dentro de su propia memoria. quería desaparecer, o al menos poder fundirse en los brazos de alguno de sus amigos; se preguntó dónde estaría cyrus, taylor, cualquiera que la rescatara. sus pasos comenzaron con determinación, taconeando suave contra el suelo, pasando por su lado como si él fuera un fantasma colándose en su camino. no logró llegar demasiado lejos cuando el apodo brotó de sus labios, libre y cruel en su familiaridad. se detuvo, tragó sus penas como quien traga agua helada y se obligó a girar lo suficiente para hablar ' espero que no te vayas a defender, porque no me interesa escucharlo ' su voz no tembló, pero tenía la textura de algo roto. sabía que no había nada por lo cual disculparse o defenderse, el dolor estaba allí, ardiendo en su centro, y quizás ninguno de los dos comprendería jamás cómo un corazón podía fracturarse tan silenciosamente. jamás había pedido lealtades, jamás había creído que alguien se encontrara en deuda con ella, que tuviera que pensar en su existencia cuando no estaba en la habitación. hasta ese mensaje de rumi, inesperado, como un golpe en la boca del estómago, de alguien que tantas veces la había escuchado ' pero si lo que te interesa es saber si los odio, no lo hago todavía ¿eso es lo que querías? ' las palabras salieron suaves, pero en cada sílaba había algo desgarrado. no podía odiarlos, su cuerpo no lo procesaba; con ambos solo recordaba lo bueno, y eso era lo que más dolía. se sentía una completa loca, sosteniendo en silencio las ruinas de algo que juraba ser inquebrantable.
Cuando estaban en la preparatoria, Mickey era un adolescente extrovertido y accesible, siempre estaba de buen humor, usualmente tenía puras cosas buenas que decir de las personas y destacaba por ser un amigo excepcional. Todas esas cosas positivas solían confundir a las personas y orillarlas a pensar que también era un tipo que se dejaba sacudir y faltar al respeto con facilidad. No es gruñón, es todo lo contrario de hecho, pero también es una persona sensible de desiciones extremistas y emociones intensas. Zuralie lo sabía muy bien porque eran esas las mismas características que compartían y que provocaban un estira y afloja entre ellos, puesto que a veces era justo lo que los unía, pero también justo lo que provocaba pique entre los dos. Ella actúa ahora como si Mickey hubiera cometido un delito equiparable con robarle su auto o secuestrarle a su mascota. Entonces la posición de sus hombros cambia, el gesto de su rostro se transforma por uno al borde de lo ofendido. “Discúlpame, pero no tengo nada de que defenderme. No he hecho nada malo.” Le corrige. El hecho de que ella piense que sí lo deja dudando, flotando en el medio, y por una fracción de segundo se pregunta si hay algo que no está viendo. La frase que soltó parecía ser el comienzo de uno de esos episodios entre los dos en que las cosas comenzarían a ponerse feas en un tiempo récord, y es ahora más que nunca que piensa que es cierto, tal vez nunca creció y sigue siendo el mismo chico atorado en el colegio —figurativa y literalmente. “Zuralie, ¿por qué ibas a odiarnos? ¿Qué es lo que hicimos mal? ¿Dejarte fuera de la ecuación? Creo que no tienes derecho a hacer ese reclamo. Tu y yo no somos nada desde hace muchísimo tiempo.” El recordatorio sabe amargo pero es cierto y necesitaba ser parte clara. “¿Por qué te ofende tanto?” No es como que ella fuera a contestar algo como que aún siente algo por él o cosas de ese estilo, sería algo aterrador pensarlo porque han pasado muchas cosas en medio que no podrían haber dado pie a un anhelo tan longevo. “Descuida: ella no quiere nada conmigo igual.” Le deja en claro. “No sé si eso sea por ti, y lo entiendo. Siempre lo he entendido Zury, primero son ustedes dos. Por encima de mí.”
no se inmuta ante la reacción del más alto, avanzando para tomar asiento en el borde del escenario, tomándose todo el tiempo del mundo para llegar allí. "no," responde, porque no le gusta que le den órdenes. de todas formas, pasados varios segundos, saca el teléfono de su pantalón y observa la pantalla estrelladísima, al grado de apenas ser visible, pero parece que él la lee a la perfección. no responde a la pregunta y supone que esa es respuesta suficiente. se recuesta en el suelo del escenario y mira el techo. "¿cuánto crees que demore esto?" porque preferiría irse sin ser percibido.
Pone los ojos en blanco frente la negativa, y la verdad es que tampoco siente satisfacción cuando corresponde a la orden, solo confusión. Se vuelve a guardar el móvil (si es que aún se le puede decir así a ese aparato que sostiene la vida en un hilo) y comprende derrota. “¿El homenaje? ¿Todavía sigue? Creí que ya iban a estar todos comiendo o algo así.” Después de todo ha estado aquí dentro por treinta minutos ya. Tal vez esta era una pregunta impropia, pero le causaba una curiosidad tremenda lo que habitaba en psique contraria, sobre todo porque quería hallar algún indicio de que, como él, Renato se sintiera atascado. Así no estaría solo y pensaría que probablemente el problema no es él. “¿Te afectó? El evento.” ¿O por qué más saldría huyendo?
no es capaz de detener la risa que se escapa de sus labios por las palabras que decide utilizar. "estamos encerrados mickey, no creo que vayamos a morir." no le encanta la idea de no poder salir, pero tampoco cree que estén en algún tipo de peligro. se gira para observar la puerta, su nariz se arruga ligeramente. "alguien más va a tener que entrar, ¿no?" y espera que no sea demasiado el tiempo que transcurra entre la actualidad y ese momento. alza ambas de sus cejas, no se preocupa por disimular la expresión de gracia que se adueña de cada una de sus facciones. "no hay ni una gota de talento en todo este cuerpo, una disculpa por desilusionarte." jamás fue muy buena cantando, bailando o haciendo cualquier tipo de presentación escénica. "me gusta más la idea de que tu montes un show y te prometo que voy a aplaudir lo más fuerte que pueda."
“¡Exacto! Estamos encerrados, ¿qué pasa si nadie nos rescata? No hay agua ni comida— al menos podremos dormir sobre las butacas, aunque no son muy cómodas.” Se encoge de hombros con una sonrisa, jugando. Dirige la mirada a donde la castaña también lo hace, se mete las manos a los bolsillos, expectante. “Pues mira: Eso dije yo hace unos minutos y luego entraste tan rápido sin que me lo esperara... Creo que hay que ponernos cerca de la puerta, así podremos detenerla antes de que vuelva a pasar lo mismo. ¿Te imaginas? Sería una puta broma.” Se encamina para allá. “Ah, ¡vamos! Algo tendrás corriendo por tus venas. Alguna presentación que hayas memorizando en el jardín de niños bailando Twinkle Twinkle Little Star o algo como eso.” Insiste. “Yo soy mucho mejor observando que haciendo el ridículo.” Eso no se lo cree nadie, ni él mismo.