Y si queremos extender el diálogo después del verbo dicendi, se encierra este inciso entre dos rayas de diálogo y se pone un punto y seguido o una coma justo después de la raya. Si ponemos un punto y seguido, la siguiente frase empieza con mayúscula; si ponemos una coma, en minúscula. Así:
a) —Quiero vale cuatro —dijo Satán—. Y ya que estamos, tu alma.
b) —Quiero vale cuatro —dijo Satán—, y ya que estamos, tu alma.
Otra opción que uso mucho (tanto para evitar tantos incisos y verbos dicendi), son los dos puntos en la oración previa al diálogo. Por ejemplo:
c) Satán tiró las cartas sobre la mesa y sonrió mostrando los dientes: —Quiero vale cuatro. Y ya que estamos, tu alma.
De este modo, no “ensucio” el diálogo, ya que los dos puntos indican previamente quién está por hablar. . Si hay algún gramático en la sala, por favor, no tema corregirme. Estamos acá para aprender.