"No quiero rendirme ante el amor, porque me hace mejor persona"
E.A.T.D.A
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"No quiero rendirme ante el amor, porque me hace mejor persona"
E.A.T.D.A
Un capítulo más (:
Mi corazón veía arte en ti,te quería.
Le gustan versos tristes ,de esos que nadie se atreve a leer ,
Se inspira en quienes no debe,
Ve a las personas como nadie quizá las ve,
Aguanta todo porque se refugia en el cielo que creó ,
Casi siempre huye de las espinas que toca por las casualidades de la vida ,
Y hoy más que nunca se aleja de esos seres blancos que lo hicieron de un rojo vivo
Y es en esta noche que se desconecta de ti .
EATDA
6-9
Preludio
Diríamos lo no verdadero, pondríamos pausa a lo cotidiano, al tedio de levantarse para lidiar con asuntos ajenos y propios. Al tedio de mirar los mismos gestos de quienes están enajenados.
Usaríamos todas esas palabras que usa quien tiene urgencia de ser amado y visto en esta ciudad enorme en donde los rostros son borrosos. Masticaríamos esas palabras antes de decirlas y ya nos habríamos desnudado, en una fantasía, en medio de una reunión en donde se habla de cosas que no se concretan.
Nos miraríamos, porque ninguno de los dos quería estar ahí y sin embargo, éramos los únicos que podrían haber hecho el trabajo sucio, lo que nadie quería hacer, que era, hacer explotar ese sitio con desastres constantes.
Saborearíamos esas palabras en soledad con las manos en nuestros sexos, estando con otros y sabiendo que al siguiente día habríamos de fantasear de nuevo. Desearíamos lo que sabemos imposible porque nos gusta arder, estar al borde, en peligro constante de ser vistos.
Mientras muerdes una manzana te rehusarás a admitirlo, también yo. Entonces el deseo seguirá creciendo y quemando cada límite, la piel arderá y querremos huir y evadir las miradas. Te irás y yo también.
Te irás y diremos que lo mejor hubiera sido conocernos antes, nos lamentaremos por ello falsamente, ridículamente, estúpidamente, hipócritamente. Fantasearemos con un pasado en el que tú ambas tu relación burguesa, en donde la comodidad te habría consumido, pero igual te hubieras justificado con Strauss.
En tu contradicción estabas alimentando la primera institución de esclavitud, porque en el fondo no querías y querías ser libre. Ambos deseamos con todas nuestras fuerzas en contra, adaptarnos a eso que tanta curiosidad nos causaba, y no, no hubiese sido más simple, pero igual pensaríamos que sí.
Yo tendría suficiente polvo en el corazón para estar contigo, para enamorarme, luego amarte, hasta agotar el deseo y ser indeseable hasta para mí misma. Habríamos agotado todo, habríamos sudado y verificado haber sudado cada poro, haber aprovechado cada segundo antes de que te fueras. Nos habríamos amado hasta el hartazgo.
Igual que ahora, vendrías a lamerme la piel, a sudar, a beber agua, a mirarme con lujuria mientras fumas y hablas del Siglo XV. Igual que ahora, vendrías a escucharme hablar de todo lo opuesto, de la vanguardia y la innecesaria comodidad, de lo absurdo del mundo, de lo absurdo de de existir y de lo mucho que disfruto que me paguen con botellas, con alcohol o cualquier otra cosa.
Porque igual que ahora, nos estimularíamos cerebralmente y después, sólo después, seríamos animales con el cerebro caliente. Seríamos liebres de marzo todo el año.
Como en todas esas historias, seríamos esos que reproducirían el lamento y el reproche. Ambos, siempre tendríamos una segunda carta con la cual jugar para volver a la quietud, a la cómoda certeza.
Probablemente yo no tendría la certeza, pero sí la placentera soledad, la compañía no obligada, el espacio semi vacío.
Y después de un tiempo, dirías...
-No tienes idea de lo mucho que me hubiera gustado conocerte antes de casarme por primera vez, entonces, tenía 23 y la segunda vez que lo hice, tenía 33. En algún momento te tuve que haber visto, tuvimos que habernos cruzado al menos unas 5 veces, según mis cálculos probabilísticos. Pero estaba distraído con discusiones sobre qué hacer el fin de semana, con los gastos del hogar, la vida en común y un montón de ideas sobre cómo construir identidad en un espacio. No tienes idea de eso, es un lugar sin salida, pero siempre parece el más seguro, el más certero. No duró por mí, porque era joven y porque la amaba tanto, pero también amaba mi narcisismo, mi soledad, y ya sabes lo que es eso. Ahora me excita saber que tú y yo somos tan distintos, que a ti te fastidian los tecnócratas y yo prefiero trabajar con ellos porque saben lo que quieren. A ti te enfría el sistema y a mí me beneficia de muchas formas porque trabajo para él. Tú quieres todo en lo público y yo en lo privado. A mí la izquierda no me quiere a pesar de querer ser comunista. ¿Te conté que pertenezco a ese partido? Te molesta que ande con mi discursito sobre los músicos del siglo XV, sobre la literatura española y que vaya al teatro a ver obras de Moliere. En el fondo, me detestas porque sirvo al poder, porque soy un cínico que no niega sus privilegios, pero tampoco reniega de sus orígenes. Detestas que sea tan opuesto y que represente todo lo que no quieres, pero me detestas tanto que quieres más y me quieres cerca. Me niegas como niegas tus placeres.
Y yo, probablemente habría dicho...
Contigo no para la palabra y viene el verbo. Hay caricias en las que dejamos descansar las palabras y la animalidad nos toma. Contigo hay vértigo y caída libre. Me detengo cuando estás al sur y ahí sí que me gustan tus discursos.
Me guardo el afecto y desato el deseo. No lamento tu pasado ni el mío, somos quienes somos ahora, con toda nuestra torpeza, con todo nuestro letargo, desencanto, cinismo, juego sucio, con toda nuestra elegida soledad.
Lamentarnos por ello sería una farsa, tanto como hablar de amor a estas alturas.
Y nosotros...
Nosotros, nosotros somos unos hipócritas.
(2021)
¿Qué querías?
Te asomas sigilosa a la ventana sólo para comprobar que afuera hay viento. Piensas en estar en otra parte, el viento está bien, aunque, si lloviera, saldrías, harías algo, vagarías por ahí.
¿Y luego, mientras vagas? Si lloviera y hubiera viento, probablemente desearías estar en un sitio alejado, pensarías en refugiarte de nuevo. Estar ahí, en el sigilo, está bien, pero cómo te gustaría el viento, la lluvia, vagar y también que fuera invierno.
Pensar el invierno te quema las manos. Respiras y piensas en Praga, sería muy bueno estar en Praga. Eso te lleva a la novela que lees y también a las tostadas con nata. Tostadas de nata para un viaje largo y frío, pensabas.
Recuerdas a la mujer de la canción, la mujer anda por todas las calles para llegar a un puerto y marcharse, marcharse sin saber si volver, sería bueno.
Miras la maleta, de nuevo la canción... “Eu vou descendo por todas as ruas , Eu vou tomar aquele velho navio”.
¿Qué harás mañana? “E não importa, e não importa não”.
¿Y te irás? No sabes, nunca lo has sabido, pero ya estás en la puerta, hay viento, lluvia. Sales, la temperatura ha descendido, no te quema, no es invierno. Te molestas.
Vuelves, empacas, consigues el ticket, duermes, despiertas, llegas al aeropuerto, subes al avión estás en camino al invierno. Llegas, desempacas, sales, el sol está tan alejado que no calienta, el viento helado.
Te detienes en medio de una calle, sonríes porque el sol está frente a ti y no quema. Miras tu manos rojas, el viento frío congela tu cara, las viseras haciendo lo suyo, la sangre que corre.
Los pies fríos, el viento quemando los ojos, sientes, sobretodo, sientes, no piensas. El día que te asomaste sigilosa por la ventana, pensabas.
Hoy, en medio de tu invierno, no piensas, porque era eso y otras cosas lo que querías. Eso y otras cosas que no puedes saber porque sólo deseabas sentir.
(2021)
Curvos
Hace un tiempo estuvimos por evadir la curva, pero siempre nos gustó el mareo del mar, las carreteras serranas, el camino inexplorado.
Nos gustaron los autos obscuros a mitad de carretera para darnos el paso, las persecuciones que terminan con la desaparición de máquinas en medio de la llanura.
Los autos descompuestos en vísperas de Año Nuevo, llegar a un minuto de terminar la cuenta regresiva y abrazarnos a un minuto del fin. La obscuridad que siempre encontramos bella.
No nos caímos de la curva, en vez de eso, nos subirnos a los toldos y retratamos el atardecer, un atardecer también curvo. Decidimos usar el toldo para cortarlo todo, probarlo todo.
Amargo, ardiente, quemante, fluctuante. No nos caímos de la curva, porque las rectas nos parecían aburridas y monótonas.
Claramente, no nos apetecía el horizonte.
(2019)
Vespertina
Es la luz vespertina, abre el telón. Aquí aparecen las sombras más bellas, las menos definidas, aquí aparece lo innombrable.
Abre el telón a la luz vespertina, hay un misterio qué revelar detrás. No son las sombras, no es todo lo que imaginas, es lo innombrable.
Mientras eso permanezca así, jamás lo descubriremos, pero abre el telón.
(2018)
- Hubo un tiempo en que amé sin control, en que amé vivir. Hubo un tiempo en que nada importaba, salvo la historia que se construía a diario. Hubo un tiempo en el que cambiaron las maderas, pero no nuestros abrazos.
-¿Y tú?
(2017)
La Sentencia Y sí la soledad es castigó Te esperaré toda una vida Viviendo mi martirio Pagándo penitencia De la soledad Que me enamoró Y alejo de ti Esto no es castigó Sino una dulce espera Que cuando acabe Me garantiza La felicidad Eso que es vivir En ti — Don Calavera 08/18/18 #EscritosLibres #Poesia #Poemas #PensamientoLibre #MediaNoche #Nostalgia #Soledad #Añoro #Literatura #Sarcasmo #HumorNegro #Hashtag #SurCentroDeLosAngeles #California #Toliman #Queretaro #Mexico (at Winchells Donuts)