Echan abajo muros que nunca debieron existir Y levantan o refuerzan otros que no deben existir tampoco Y un día serán a su vez abajados con estruendo.
Duerme, sueña, haz | Roberto Fernández Retamar
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Echan abajo muros que nunca debieron existir Y levantan o refuerzan otros que no deben existir tampoco Y un día serán a su vez abajados con estruendo.
Duerme, sueña, haz | Roberto Fernández Retamar
Tal ves sea una basura por decir esto.
Pero desde el momento en que mis labios rozaron los suyos deseé que fueran los tuyos, porque en ellos no encontré el calor de tu boca y la dulzura de tu beso. No hallé la conexión de nuestras almas ni el estruendo que tu tacto me ocasiona. En su cuerpo no sentí la suavidad de tu piel, ni la finura de tus curvas... Te busqué en otro ser... pero tu universo es demasiado para simples estrellas.
Finalmente lo entendí. El enamoramiento sucede, el amor se construye.
El amor: No es una persona es un motivo.
No es un estar agusto, es tu primer crucero y tu vomitas por la borda.
No es un ser, es un crecer, un cambio y evolución constante.
Es presente pero se siente para siempre.
No es un tener, es ser un simple espectador del milagro que es la otra persona.
Y cómo es tantas cosas a besos y caricias se dice lo que no se puede decir en forma de palabras.
En cualquier instancia no solo siento amor, también soy amor y todo gracias a ti.
El enamoramiento sucede, el amor se construye
- Cristóbal Ruíz
El gran estruendo rompe las palabras Se dispara el sentido –sólo queda un vaivén
oleaje de los amantes un punzar en la vértebra un esplendor furtivo
La gran marejada nos envuelve nos anega en su fondo –sólo queda un latido[.]
Elsa Cross
(...) Mi marcha fue una marcha de soldado, con paso vencedor, a todo estruendo; mi alegría una bárbara alegría... Y en nada está la sombra todavía del dulce mal con que me estoy muriendo.
El dulce mal | Andrés Eloy Blanco
la voz no es mía muchos míos no hacen un yo el estruendo de un yo no ensordece más que a su poseedor.
Félix de Azúa
(...) de aquella noche en que todo oscureció, en que todos como sombras en su tronco se encogieron. Sé bien, sé muy bien que entonces hubiera sido mejor oír el estruendo.
"Apagad las luces", Jaroslav Seifert.