Al reflexionar Muller sobre el futuro de la eugenesia y la posibilidad de alterar el genoma humano, se preguntó si Galton y sus colaboradores no habrían cometido un fundamental error conceptual. Al igual que Galton y Pearson, Muller simpatizaba con el deseo de usar la genética para aliviar el sufrimiento. Pero, a diferencia de Galton, Muller empezó a darse cuenta de que la eugenesia positiva solo era realizable en una sociedad que ya hubiera logrado una igualdad radical. La eugenesia no podía ser el preludio de esa igualdad. Al contrario: la igualdad debía ser una condición previa de la eugenesia. Sin igualdad, la eugenesia inevitablemente admitiría la falsa premisa de que los males sociales, como el vagabundeo, el pauperismo, la desviación, el alcoholismo y la debilidad mental, son males genéticos, cuando en realidad simplemente reflejan la desigualdad. Las mujeres como Carrie Buck no eran imbéciles genéticas; eran pobres, analfabetas, enfermizas y desvalidas; víctimas de su destino social, no de la lotería genética.
Ambiciones comunes: la mejora racial en el eugenismo soviético y nacionalsocialista
Por Voxnr
Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera
Tanto el eugenismo soviético como el nacionalsocialista situaban a la raza en el centro de sus esfuerzos por moldear poblaciones mejores mediante el control estatal. Cada régimen consideraba la biología humana como un ámbito que las autoridades podían orientar, combinando la herencia y la política para producir grupos más fuertes y cohesionados, acordes con sus visiones. Si bien su retórica pública divergía, la voluntad subyacente de mejorar y proteger a grupos humanos específicos presentaba paralelismos evidentes.
En la década de 1920 los eugenistas soviéticos actuaban a través de la Sociedad Rusa de Eugenesia y su revista. Nikolái Koltsov escribió sobre la mejora de la raza humana y publicó informes en los que describía un «movimiento de higiene racial en Rusia». Trazaba genealogías y abordaba la antropogenética, con el objetivo de reforzar los rasgos deseables en la población. Mijaíl Volotskoi publicó «Elevar las fuerzas vitales de la raza: un nuevo camino», una obra dedicada a la protección de la raza contra la degeneración mediante la higiene, la limitación de las influencias nocivas y las medidas selectivas. Se refería a ideas anteriores sobre la perfección humana, al tiempo que las adaptaba a las condiciones soviéticas, en particular al abordar la cuestión de la esterilización de individuos considerados defectuosos.
Alexander Serebrovsky exploró la antropogenética bajo el socialismo y figuras como V. V. Bunak examinaron la terminología racial en antropología, así como los rasgos poblacionales. Estos trabajos a menudo invocaban la «calidad de la raza» y la herencia nacional, prestando cierta atención a las características físicas y hereditarias de los rusos. El objetivo seguía siendo forjar un «nuevo hombre soviético», pero las fuentes primarias muestran un compromiso con la biología racial y la mejora de la población de una manera que se hacía eco de un pensamiento eugenésico más amplio.
La obra de Lev Vygotsky publicada en 1930, «La reconstrucción socialista del hombre», describía la transformación de la naturaleza humana a través del nuevo orden, en el que las condiciones sociales remodelarían la personalidad y las capacidades al servicio del colectivo. Este enfoque centrado en el entorno permitía a los soviéticos perseguir objetivos hereditarios sin un determinismo racial manifiesto, al presentar estos cambios como un progreso basado en la clase social.
La higiene racial nacionalsocialista perseguía fines similares al hacer hincapié explícitamente en la pureza aria. En Mein Kampf Hitler exigía una intervención del Estado para preservar el patrimonio racial, impedir los mestizajes que reducían su calidad y esterilizar a las personas con defectos hereditarios. La Ley de Esterilización de 1933 y las medidas que le siguieron consideraban al Volk como un todo biológico que requería una purificación para asegurar su fuerza y su supervivencia.
Las similitudes se manifiestan en la forma en que ambos bandos consideraban a la población como un recurso para el Estado. Los textos soviéticos utilizaban el vocabulario «racial» en títulos, revistas e informes sobre patología o higiene raciales, al igual que sus contrapartes alemanas. Ambos se inspiraban en las corrientes eugenésicas internacionales de la época, en particular los estudios genealógicos, las preocupaciones relacionadas con la degeneración y los llamamientos a la reproducción selectiva entre los individuos aptos. Los soviéticos criticaban las versiones burguesas y fascistas por sus prejuicios de clase o raciales, pero sus propios trabajos incluían esfuerzos por valorizar ciertos linajes hereditarios, al tiempo que minimizaban o redefinían los elementos raciales para adaptarlos al internacionalismo marxista. Esto les permitió promover la mejora de lo que algunos consideraban el patrimonio genético ruso o proletario sin admitir su alineación con la biología fascista.
La política soviética influyó en los acervos genéticos mediante controles de los abortos, campañas de salud y la supresión de ciertos trabajos antropológicos considerados demasiado racistas. Algunos antropólogos de antes del período soviético y de principios de la era soviética destacaron los rasgos característicos de la Gran Rusia, pero las autoridades centrales se opusieron a cualquier racialización explícita con el fin de preservar la coherencia ideológica. Esto dio lugar a que, de facto, se le diera importancia a la preservación y mejora de las cualidades fundamentales de la población, bajo el pretexto de la ausencia de clases y la transformación ambiental. Los programas nacionalsocialistas hicieron que la pureza racial fuera manifiesta y agresiva. Sin embargo, ambos reflejaban la creencia de la época en un gobierno científico destinado a moldear a la humanidad.
Los soviéticos se distanciaron públicamente de lo que calificaban como eugenesia fascista, afirmando que su enfoque evitaba las obsesiones relacionadas con la raza pura en favor de métodos biosociales. Sin embargo, los documentos revelan ambiciones comunes: optimizar la herencia, luchar contra la degeneración y crear tipos superiores adaptados al régimen.
Este camuflaje respondía a necesidades políticas, ya que permitía evitar acusaciones de tendencias fascistas al tiempo que se perseguían objetivos paralelos de ingeniería demográfica.
Obras:
M. V. Volotskoi, «Élever les forces vitales de la race», 1923
N. K. Kol’tsov, articles parus dans la Revue russe d’eugénisme et «Die rassenhygienische Bewegung in Russland», 1925
Los servicios sociales del Estado son criminales, los de Valencia y Cataluña están llenos de unos genocidas preñados de ideología terrorífica. El comité de "expertos" que asesoran a los jueces dan miedo, ejecutar por el bien del Estado.
Radicalismo en Oregón: Demócratas Bloquean Ley para Proteger a Recién Nacidos de "Abortos Fallidos"
En una votación que ha encendido las alarmas sobre la deshumanización en el sistema sanitario, los legisladores demócratas de Oregón han bloqueado el proyecto de ley HB 4087, conocido como la Ley de Protección de Bebés Nacidos Vivos. La legislación buscaba garantizar que cualquier bebé que sobreviviera a un procedimiento de aborto recibiera el mismo nivel de atención médica que cualquier otro…
¿Hacia un "Mundo Feliz"? La Eugenesia Comercial llega a los Metros de Nueva York con Nucleus IVF+
Bajo el inquietante eslogan “Elige a tu bebé” (pickyourbaby.com), la empresa Nucleus IVF+ ha lanzado una campaña que parece extraída de la literatura distópica de Aldous Huxley. La oferta es tan seductora como moralmente alarmante: un menú electrónico con hasta 20 embriones donde los padres pueden seleccionar al “mejor” hijo basándose en predicciones genéticas de coeficiente intelectual, altura y…
De la eugenesia al transhumanismo: ¿está ya escrito el futuro?
Por Nicolas Degroote
Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera
La eugenesia ha sido una práctica común y abierta en la mayoría de las civilizaciones. La Europa católica – más que la protestante – fue una notable excepción. Así que no es de extrañar que la modernidad secularizada haya vuelto a la eugenesia. Sin embargo, esta eugenesia moderna es muy diferente de la eugenesia de antaño. Úteros artificiales, bebés modificados genéticamente, implantes neuronales, exoesqueletos... El mañana ya está aquí.
A partir del siglo XVIII resurgieron en Europa las reivindicaciones eugenistas. Condorcet, por ejemplo, propuso mejorar la especie humana del mismo modo que el ganado. La palabra propiamente dicha no apareció hasta 1883, acuñada por Francis Galton, primo de Darwin, a partir del griego eu («bueno») y gennaô («engendrar»). La ideología eugenésica se extendió rápidamente y fueron innumerables los científicos, premios Nobel, estadistas e instituciones que la defendieron y a veces pusieron en práctica, en campañas de esterilización forzosa, por ejemplo.
Todo cambió cuando los nazis aplicaron brutalmente este programa. La eugenesia fue entonces muy mal vista por la opinión pública. Para salir de este punto muerto, Julian Huxley y Pierre Teilhard de Chardin propusieron en 1957 sustituir la palabra eugenesia por transhumanismo. Desde entonces, lo que llamamos transhumanismo es, de hecho, eugenesia moderna.
La eugenesia es ante todo negativa. Antiguamente, nos deshacíamos de los niños que no nos gustaban después de que nacieran: esto se llamaba exposición. Hoy también nos deshacemos de los niños que no nos gustan, pero antes de que nazcan. Los avances en ecografía han permitido eliminar el 97% de los casos de síndrome de Down. La reproducción médicamente asistida (RMA) está en el corazón de la eugenesia. Para llevar a cabo una fecundación in vitro (FIV), se crean varios embriones, normalmente cinco, a veces hasta treinta. Antes de implantarlos en el útero de la madre, se escanean todos estos embriones, lo que se conoce como diagnóstico preimplantacional, lo que permite elegir el embrión con el perfil genético más adecuado. Los embriones supernumerarios, los no nacidos que no agradan, se eliminan. Algunos se utilizan para experimentos. Otros sirven de materia prima para las células madre tan codiciadas por los bioingenieros y la industria cosmética.
La FIV representa el 3% de los nacimientos en Francia, lo que no es mucho. Pero crece un 10% al año, lo que es mucho. Los especialistas sitúan el punto de inflexión en torno a 2045: será entonces cuando la mayoría de los niños nazcan gracias a la FIV. La reproducción artificial, y por tanto la selección de embriones, se convertirá rápidamente en la norma.
Humanos a la carta
Lo que está a punto de producirse es la ectogénesis, el útero artificial. Los embriones producidos in vitro ya no se implantarán en el útero de una mujer, sino en una especie de frasco donde se desarrollará el feto. La procreación ya no implicará embarazo. Pronto comenzará el mundo sin madre de los hijos de la máquina. La ectogénesis está casi lista, por lo que el PAM ya es obsoleto. Si añadimos que ya es posible fabricar los gametos masculinos y femeninos necesarios para la FIV a partir de células de la piel, entonces tenemos la posibilidad de procreación para homosexuales o personas solteras. La procreación ya no es monopolio de las parejas heterosexuales. El wokismo es una cara de la eugenesia moderna.
La eugenesia no es sólo negativa (eliminar), también es positiva. Antes se intentaba reservar las hembras a los mejores reproductores, por ejemplo, con la poligamia, que privaba de mujeres a muchos hombres inferiores en beneficio de los machos dominantes. Ahora, la tecnología permite ir mucho más lejos. Intervenimos en el proceso de procreación para optimizar a los bebés mediante la manipulación genética. La revolucionaria invención de las tijeras genéticas CRISPR-Cas9 permite cortar y pegar cualquier tipo de ADN. Ya no se trata sólo de elegir el color de los ojos de un bebé, su sexo o su tamaño, sino que el objetivo es determinar todas sus características, incluido su coeficiente intelectual. La ley de bioética de 2021 autoriza incluso la investigación de quimeras, híbridos humano-animales.
Los bebés modificados genéticamente (BGM) no son ciencia ficción. Los primeros se fabricaron en China en 2018, modificados para escapar del sida. Tras una muestra de indignación, los demás países comenzaron sus propios experimentos para no quedarse atrás. Las quimeras ya existen también. Entre estos monstruos figuran la flor Kac con sangre humana en lugar de savia, un conejo cruzado con una medusa para ser fluorescente y una rata con una oreja humana en el lomo.
Control remoto de los vivos
La eugenesia tecnológica moderna no sólo es negativa (selección de embriones) y positiva (BGM), sino también continua. El ser humano puede mejorarse no sólo en el momento de la concepción, sino a lo largo de toda su vida. Para ello, lo hibridaremos con la máquina. Esto ya es posible gracias a la convergencia NBIC, que combina los avances de cuatro tecnologías revolucionarias: la nanotecnología, la biotecnología, la informática y la ciencia cognitiva.
No es ninguna broma. Entre 2014 y 2020 Europa ha invertido nada menos que 79.000 millones de euros en el programa de investigación NBIC conocido como KET, una inversión evidentemente muy inferior a la de los estadounidenses o los chinos. Los avances han sido deslumbrantes. Gracias a implantes cerebrales, un mono puede controlar un brazo mecánico con el pensamiento. El vínculo cerebro-máquina también funciona en el otro sentido: ahora existe una rata teledirigida. Tecleando en un ordenador se la puede hacer ir y venir a tu antojo. La empresa de Elon Musk, Neuralink, ha empezado a poner implantes en humanos y acaba de anunciar que una de sus cobayas es capaz de manipular un ratón de ordenador con el pensamiento.
La eugenesia moderna, ahora conocida como transhumanismo, implica la selección de embriones, la modificación genética y la hibridación hombre-máquina. Su discurso benevolente afirma querer eliminar las enfermedades, pero en realidad se trata de un aumento más que de una terapia. En Francia, el 15% de los procedimientos de fecundación in vitro ya se llevan a cabo sin ninguna razón terapéutica, simplemente para beneficiarse de la selección de embriones. La artificialización de la procreación también permite mercantilizarla.
Este aumento del hombre no tiene nada que ver con las antiguas mejoras de los árboles o del ganado, que procedían de selecciones y cruces. El caballo y el asno son especies interfértiles que dan lugar a la mula. Pero el conejo y la medusa, el hombre y la máquina no son interfértiles. La tecnología fuerza a la naturaleza a salir de su círculo de posibilidades y obliga a las células a producir lo que nunca habrían producido por sí solas. El hombre es visto como una materia prima mutable, líquida, sin consistencia, sin esencia, sin naturaleza y sin finalidad que puede modificarse a voluntad. El hombre no es más que plastilina manipulable indefinidamente. Es el credo cibernético forjado en los años 40 por Norbert Wiener y aplicado a la biología desde Schrödinger.
Homo deus
Los transhumanistas quieren crearse a sí mismos y hacer lo que quieran con los demás. Quieren ser causa sui y sueñan con hacerse inmortales, siempre jóvenes y bellos, superinteligentes y dotados de superpoderes. Utiliza la ciencia para convertirse en dios. Es exactamente la mentira de la serpiente en el Jardín del Edén: si probáis el fruto del árbol del conocimiento, seréis como dioses. El transhumanismo es la realización del pecado original.
La eugenesia moderna tiene el mismo objetivo que la eugenesia arcaica, mejorar al hombre, pero con medios tecnológicos completamente diferentes que le permiten mejorar al hombre modificándolo. Las consecuencias son inmensas. El transhumanismo conduce al advenimiento de una nueva especie, un ser posthumano producido por la tecnología. El transhumanismo es la gran sustitución de lo natural por lo artificial, de lo espontáneo por lo planificado, del hombre por el ciborg. Obviamente, el rápido progreso técnico significará que los posthumanos tendrán que actualizar sus habilidades con frecuencia. El transhumanismo pretende liberarnos de la naturaleza y de sus limitaciones, pero a costa de esclavizarnos a la tecnología y a las multinacionales que la controlan.
No podemos escapar a este cambio antropológico sin precedentes. En primer lugar, porque los ingenieros están encantados con la ingeniería de los vivos, los banqueros salivan ante la perspectiva de enormes beneficios y los militares y estadistas ansiosos de poder están haciendo todo lo posible por imponerla. Una encuesta de 2016 reveló que el 72% de los franceses considera que el transhumanismo y el hombre aumentado son algo bueno. En segundo lugar, porque la fertilidad masculina se está desplomando como consecuencia de la contaminación industrial. Cayó un 60% entre 1973 y 2011, una caída que se acelera y se hace global. Todo hace pensar que dentro de unas décadas será difícil tener hijos sin MAP. Por último, el transhumanismo será obligatorio, no porque lo impongan los Estados totalitarios, sino porque lo impondrá el mercado. Mañana, ¿quién encontrará trabajo si no tiene un dispositivo de cognición aumentada (para directivos) o un exoesqueleto (para trabajadores)? El transhumanismo está en pañales y está destinado a imponerse tan inevitablemente como los smartphones. No hay nada que lo detenga, salvo quizá el fin del sistema tecno-capitalista provocado por el colapso ecológico.
Los mendigos y marginados no aumentados se convertirán en subhumanos superfluos, amenazados de extinción si la fertilidad sigue bajando. Será una buena noticia para los aumentados: el resto de los privilegiados de la Tierra no necesita bocas inútiles. Ray Kurzweil, figura destacada del transhumanismo y responsable de IA en Google, lo expresó claramente en Libération: «Habrá personas implantadas, hibridizadas, y dominarán el mundo. [...] Los que decidan seguir siendo humanos y se nieguen a mejorar tendrán una grave desventaja. Formarán una subespecie, los chimpancés del futuro».
Somos los últimos humanos.
L’eugénisme a été fréquent et ouvertement pratiqué dans la plupart des civilisations. L’Europe catholique – plus que protestante – fut une n
Cáncer en los alimentos (2024). El acefato y metamidofos son carcinógenos y llevan décadas prohibidos en €uropa. Los estamnos comiendo.
Un agricultor conocido en las redes socieles por llevar unos cuatro años denunciando la situación del sector, Juanvi el Palleter, denuncia hace unas horas un caso que revela lo que todos sabemos, el envenenamiento de los alimentos. Recuerden que debido a la masónica y eugenésica Agenda2030, esto es general y no sólo en los alimentos, las vacunas por ejemplo.
Alimentos envenenados
“El acefato…