fantaseando un rato
me deprimo y me encierro en mi pieza a escuchar música y a pensar en distintas formas de amor romántico. fantaseo que tengo un novio, un poco más alto que yo, morocho. sin rulos, con el pelo corto, rapado a los costados, con los ojos negros como el petróleo y las pestañas muy largas. los labios gruesos, las cejas selvadas y algún pircing en la cara: en la ceja o en el labio. alguna cadena en el cuello. muy fachero, con buzos largos y deportivos. y que internamente tenga la mente re profunda. q no hable mucho, q sienta mucho x mi pero q se haga el difícil. q me la haga difícil, que vuelva interesante la relación. me imagino que muchas pibas se lo intentan chamuyar y él las ignora pero yo igual me pongo insegura. peleamos mucho por eso, a veces hasta nos gritamos cosas tan horribles que pienso que no nos amamos de verdad. pero siempre uno de los dos cede. me mostrás tu música, acostados en la cama, compartiendo un mismo auricular. escuchamos yung beef juntos y me contás de cómo te gusta el trap español. “a mi me gusta más la mafia del amor”, te digo. te regalo dibujos que pegás en tu pieza y casi todas las noches me hablas. me contas de tus amigos, de lo mucho que te hace reír “tal” persona. salimos bastante con ellos, generalmente no salimos solos, nos gusta quedarnos en casa durante el día. la calle es para tirar free con los pibes, o eso es lo que parece. viajo mucho para tu casa y me quedo varios días seguidos porque vivís lejos. en la mía no podemos quedarnos sin que nos molesten, además mis viejos no te quieren nada. me encanta tu familia, tu mamá es super buena y tenés una hermanita más chica que siempre me pide que le lea el oráculo o que le tire las cartas. por vos empiezo a tener malas notas en mi carrera universitaria. me importa tan poco, por fin siento que estoy viviendo amor de verdad. por fin siento algo real en la vida. me vuelvo adicta a vos. peleamos bastante cuando salimos con tus amigos porque me doy cuenta cómo te miran tus amigas: así como te miraba yo cuando no éramos nada. me da bronca. un amigo tuyo me dice que vos estás muerto conmigo, que en serio te importo y que no me haga la cabeza por mis inseguridades, que vivís hablando de mi con ellos. siempre después de salir a la madrugada a escabiar con los chicos a la plaza, volvemos a tu casa de la mano, a veces esta amaneciendo y otras sigue oscuro. me siento en una cuerda floja con vos: llegamos a tu casa y empezamos a discutir, otras noches llegamos y empezamos a besarnos, otras nos dormimos abrazados llenos de complicidad y paz. me gusta verte dormir. me hace tan bien verte con la piel super pálida y las pestañas larguísimas abanicándote la cara. sos tan lindo conmigo. pero sigo sintiéndome insegura, siento que vas a dejarme en algún momento por otra, como hicieron los demás. “no te complikes ke yo te quiero mucho, no confias en mi? ni cabida a esas loras” me escribís a la madrugada y yo lloro leyendo tus mensajes y pensando en la tarada que te responde los tuits y las fotos que subís. nos dejamos de hablar por dos semanas. la primer semana bajo mucho de peso, las ojeras me pesan en la cara y lo único que sé hacer es llorar y extrañarte. la segunda semana pesa igual que la primera, pero ya no lloro y por lo menos puedo dormir. una noche, unos amigos tuyos me invitan a la plaza. voy, con la estúpida esperanza de verte. claramente, estás ahí. te veo de lejos riéndote con los chicos, vos no me viste todavía, estás perfecto o eso parece. me acerco al grupo con otros y cuando te das cuenta de mi presencia, se te desfigura la cara. te quedás unos quince minutos y después metés la excusa de que tenés que irte. es re temprano y es obvio que lo hacés por mi culpa. “es re temprano...” digo bajito pero igual me escuchás. “tengo q hacer otras cosas” me decis cortante sin mirarme. la tensión está en el aire. “si queres podés acompañarme” me decís. todos nos miran y siento que en realidad estabas buscando un momento para estar conmigo a solas. vamos a tu casa. hablamos de todo. me molesta verte tan bien, a mi se me nota mucho lo mal que estoy. fumamos porro y terminamos cogiendo. te cojo con bronca, con odio, casi llorando. pero te amo tanto. esa noche volvimos a estar juntos. seguimos saliendo y hablando, como antes pero más cautos. yo estoy muy dolida. vos intentás no generarme inseguridades y de verdad lo aprecio. necesito procesar estos temas sola, igual. empiezo a salir con otro pibe, no sé qué es lo que tenemos nosotros y la verdad necesito estar con alguien más sexualmente para poder descargarme. me duele verte solo a vos y saber que te amo tanto, me siento vulnerable. elijo no contarte nada de lo que hago, y tampoco me interesa si vos estás con otras pibas. intento no perseguirme, tampoco me importa, es mucho el resentimiento. quiero que te enteres en unos meses que estuve con otro y que te duela el alma. que sufras vos también. que me llores y que te duela quererme. efectivamente, un mes después te enterás de que estoy con otro porque un amigo tuyo te contó. caes de improviso a mi casa, me empezás a gritar. quizás en un pasado, te hubiera dicho que no grites así en mi casa que no quiero que mis viejos se preocupen por nada. pero me chupó un huevo. “porque sos tan hija de puta conmigo, qué mierda te hice?”. me gritas. terminás llorando. yo no digo ninguna palabra en toda la escena. nunca te vi llorar. me da unas náuseas verte así de mal. no entiendo por qué hago lo que hago a veces. “no sabia que estábamos de nuevo juntos”. excusas baratas salen de mi boca. ¿qué pensaras de mi verdaderamente? igual, no me importa lo que pienses de mí. discutimos. no nos vemos por una semana. voy a buscarte a tu casa. cogemos. volvemos a estar juntos. “te quiero ver bien” te digo y me repito a mi misma. salimos con tus amigos de noche a la plaza. antes me mirabas toda la noche, fijo. me calentaba mucho como todos hablaban de algo y nosotros hacíamos el amor con la mirada mientras fumábamos. era tan intenso y sobrenatural. pero después de todo lo que pasó, ni podés mirarme. todo el tiempo pegadito con tu amiguita. aprovecho y me chamuyo a tu amigo. lo peor es que me sigue la corriente. le pregunto a tu amigo si me acompaña atrás del árbol a hacer pis. terminamos besándonos entre los yuyos. el amor no existe es solo resentimiento. “no está bien esto” me para el chabón y yo no aguanto más esta mierda. me voy de la plaza de la nada, ni te aviso en persona, te mando un mensaje cuando estoy en el bondi yendo a mi casa. te juro que te amo, pero es tan complicado estar bien con vos. es una eterna competencia de dominio. el amor como una eterna competencia. poseer y ser poseído. llego a mi casa, drogada y con llamadas perdidas tuyas. me deprimo y me encierro en mi pieza a escuchar música y a pensar en distintas formas de amor romántico.



















