Lola Lóbez y la estulticia ateísta
“[...] Se encontró con un chiquillo que supeditaba el valor del veganismo al sistema que lo estudia. Para ella no era válido un sistema de pensamiento que no busca dar cuenta de la realidad, en su complejidad. Y la realidad es que existe un vínculo innegable entre humanos y no humanos. El sistema ateo, fisicalista, materialista no pone el foco en la fuente de ese vínculo, pues es inconmensurable, técnicamente. Experiencias como la de sentir compasión no son aproximadas por sistemas ateos: son dejadas a un lado, no son estudiadas. Es por este problema de método que no se enfrenta a preguntas filosóficas (y científicas) fundamentales, por lo que no concluirá en términos morales acerca de nuestra relación con los no humanos. No está ni ahí. No le interesa, no le conviene, pensó osada.
Y es estulticia reconocer que no te interesa el tema porque no te cabe en el método. No buscan lo que se llama ‘verdad’. Si un concepto les hace problemas, lo dejan fuera, y ‘libres de pecado’ ellos y ellas, redundaba frente a su cóctel fucsia.
Varias personas esa mañana en la edición de la revista le señalaron que el contexto social en que se cuece el movimiento veganista representa impedimentos, del orden del márketing. El mismo autor del artículo justifica que alguien que se postula como pensador, como intelectual, pueda no obstante desatender la actividad de cuestionarse el mundo y actúe por oposición a otros, y no por un análisis del problema en lo fundamental. Como el veganismo habría estado asociado a la new age, los pensadores (ateos) no tendrían interés en su definición. De entrada, al tener una etiqueta cursi lo rechazan.
De nuevo evidencia de estulticia. (La estulticia es cándida, naíf, por un lado –pensó, apoyando el hombro contra el cristal de la ventana. Era un abismo hasta la acera. Las rayas de su camisa blanca, delgaditas, verticales, azules, aplastadas contra el cristal frío). Para definir una teoría de pensamiento trascenderás la imagen, el márketing, las connotaciones (sociológicas). Un pensador se preguntará por el origen de la realidad (de nosotros mismos y del mundo –que incluye a los animales-), y no hará previamente a ello un análisis de conveniencia o no de alianzas con movimientos existentes. Pero el ateísmo en su comportamiento pareciera que quiere en primer lugar ser desasociado de hippies o místicos o irracionales u otras etiquetas. Un pensamiento determinado por experiencias con sentido sociológico. El método materialista es un maletín con herramientas, que funciona como indicador de estatus. Si eres ateo/ materialista/ fisicalista en ciencia, perteneces al grupo de la gente racional, eres la norma de lo correcto.
Por eso es que también Lola Lóbez estudiara años antes las experiencias urbanas de iniciación masculina, cuando fue miembro de un grupo de activistas anti-sacrificios. A los 18 años sus amigos y amigas querían mostrar lo que valían, y lo hacían a través de la causa vegana. […]