Un nuevo sentido
La vida en ocasiones puede convertirse en una rutina, incluso en lo espiritual. Es fácil acostumbrarse a hacer las cosas de una determinada manera, hasta perder con el tiempo la expectativa y el sentido de lo que hacemos.
Hermanos, la sangre que Jesús derramó al morir nos permite ahora tener amistad con Dios, y entrar con toda libertad en el lugar más santo. Pues cuando Jesús murió, abrió la cortina que nos impedía el paso. Pero ahora Jesús está vivo, y por medio de él podemos acercarnos a Dios de un modo nuevo y distinto. Él es nuestro gran sacerdote, encargado del santuario que está en el cielo. Por eso, mantengamos una amistad sincera con Dios, teniendo la plena seguridad de que podemos confiar en él. Porque Cristo nos dejó limpios de pecado, como si nos hubiera lavado con agua pura, y ya estamos libres de culpa.
Hebreos 10:19-22
Jesús nos abrió un camino nuevo y distinto para acercarnos a Dios, para entrar en Su Presencia. No es el típico camino viejo y rutinario que conocemos, en cambio es un camino vivo, nuevo, que nos llena de sentido cada vez que caminamos a través de él.
Jesús mismo es el camino, la verdad y la vida. Sin él, nadie puede llegar a Dios el Padre.
Juan 14:6
Hay un camino nuevo que nos está esperando, una nueva forma de hacer las cosas. Que todo lo que hagamos, lo hagamos como si estuviéramos sirviendo al Señor y no a la gente (Colosenses 3:23):
Recordemos: cuando estudiamos, cuando trabajamos, cuando vamos en el transporte público o cuando comemos. ¡Dios está con nosotros en todas esas actividades! Dejemos que nos de un sentido nuevo en nuestras vidas.







