BIMBACHES
La historia de los últimos BIMBACHES.
Cultura Indígena de Canarias
LEYENDA: GAROÉ, EL ÁRBOL QUE MANABA AGUA
Existía en la isla de El Hierro un árbol sagrado llamado Garoé. Aquí tienen un resumen de su leyenda, la cual nos cuenta Sabas Martín en su libro "Ritos y leyendas guanches". Dudo que tenga mucho rigor histórico, pero creo que es bueno conocerla. El árbol sagrado realmente existió y, en efecto, los bimbaches recogían agua de él; agua de la "lluvia horizontal" que se condensaba en sus grandes hojas. Se dice que en el año 1610, fortísimos vientos lo arrancaron de la tierra. En la actualidad, en el lugar donde estaba el Garoé hay un tilo, especie a la que se cree que pertenecía. La leyenda dice así:
"No hay más agua en la isla que la que destila el Garoé". Así habló el bravo Erese. Su mujer, Tenesedra, continuó relatando el plan: "si lográramos ocultarlo, la sed obligaría a los extranjeros a marcharse". Los extranjeros arribaron una mañana, desplegadas sus velas semejando casas blancas sobre el mar. Armiche, quien gobernaba la isla, recordó la profecía de Yone el adivino: "los emisarios del dios Eraorahan llegarán por el mar en unas casas blancas". El intérprete enviado transmitió palabras de protección y amistad. No tardaron Armiche y otros isleños en dar muestras de vasallaje.
Mas Erese y Tenesedra, Guarsaguar, Tincos y un osado grupo no aceptan la sumisión. Por eso cavilan la mejor manera de rechazar a los invasores. Tenían que ocultar el Garoé. Era éste un árbol único en la isla. Todas las mañanas se levantaba una niebla que subía cañada arriba y se asentaba en el lugar donde estaba el Garoé. Las hojas iban destilando el agua, tanta y tan continua que abastecía a toda la isla. Era una fuente prodigiosa para los bimbaches.
Los rebeldes se pusieron a la faena de ocultar el árbol con ramas, entre ellos la bella Agarfa. Tincos, que se había distinguido en sus combates contra piratas que arribaban a la isla, la amaba intensamente. Pero ella no le correspondía. Abatido por ello, Tincos pasaba temporadas sin comer. Pero ahora la siente próxima, volcada en la tarea. Terminaron de ocultar el árbol y juraron que, si alguien desvelaba su ubicación, pagaría con la muerte.
Insistentemente los extranjeros indagaban con la esperanza de encontrar agua, sin éxito. "Sólo bebemos el agua de la lluvia". "¿Y cuando no llega la lluvia?" "Aguardamos". Mas recelaron que algún misterio había en aquel vivir sin beber, y más meticulosas fueron las expediciones en busca de algún manantial. Con una de esas expediciones fue a dar la bella Agarfa. Y fue a enamorarse de un soldado que en ella iba, y no tardó en entregársele y en rebelarle el secreto del Garoé. Así saciaron su sed los invasores.
La noticia de la traición de Agarfa se propagó por la isla como una tormenta. Erese y Tenesedra juraron vengarse, mas Tincos los contiene. Quiere ser él el que ejecute el castigo. Los otros acceden ante la rabia del antiguo enamorado. Mientras recorre la isla para encontrar el escondite de Agarfa, Tincos siente que, más que el que haya rebelado el secreto del Garoé, le pesa y le quebranta imaginar el cuerpo de Agarfa poseído por otro hombre. En esto pensaba mientras le quitaba la vida, mientras Armiche y el resto de los bimbaches eran tomados como esclavos.
LEYENDA: GAROÉ, EL ÁRBOL QUE MANABA AGUA Existía en la isla de El Hierro un árbol sagrado llamado Garoé. Aquí tienen un resumen de su leyen













