Mírame. Observarme. Graba cada detalle en tu cabeza. Por más insignificante que sea. Hazlo. Vamos. Recuerda cada lunar de mi espalda. Cada peca que hay en mis mejillas. No olvides el sabor de mi labios. Ni el color de mis ojos. Memoriza la suavidad de mi piel. Haz lo posible por no olvidarme. Por que yo, mi amor, voy a recordarte. Siempre. Aún cuando crea que te haya olvidado, reconocería el sonido de tu voz a kilómetros. Y pasarán los años y en medio de mis pequeños momentos de soledad, escuchare una canción que describirá exactamente nuestra historia. Y tú, aparecerás en mi cabeza. Como si el tiempo no hubiera pasado. Y si no es una canción, será una foto o una simple palabra. Porque cariño, hay cosas que por más que queramos, nuestros subconsciente se empeñara en guardar. Como cuando guardas esas pequeñas cartas en un caja en lo alto del armario. Sabes que la caja esta ahí, sin embargo no lees las cartas porque sabes que los recuerdos vendrán a ti. Y llega un día en que necesitarás bajar esa caja, aunque solo sea para quitar el polvo. Y será justo ahí, en ese preciso momento, cuando recordaras. Porque cariño, el pasado, siempre vuelve. Créeme.