Como un ovillo de hebras de seda estampado contra una pared ella bordea la tapia de un sendero en los jardines de Kensington y se va muriendo poco a poco de una especie de anemia emocional. Y por allí se pasea una chusma de hijos de la miseria, inmundos, vigorosos, inextinguibles. Ellos heredarán la tierra.
El jardín | Ezra Pound













