«Una vez admitidos estos principios, nada | me impide sostener que juzgar, como ya lo he probado, no es propiamente más que sentir.
La conclusión general de este discurso es que el espíritu puede ser considerado, o bien como la facultad productora de nuestros pensamientos, y el espíritu en este sentido no es más que sensibilidad y memoria, o bien como un efecto de estas mismas facultades, y en este segundo significado el espíritu no es más que un conjunto de pensamientos y puede subdividirse en cada hombre en tantas partes como ideas tiene este hombre.»
Claude-Adrien Helvétius: Del Espiritu. Editora Nacional, pág. 217. Madrid, 1984.
TGO
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