25 aforismos de liderazgo de Xavier Marcet
Estos 25 aforismos sobre liderazgo de Xavier Marcet, que me descubrió Máximo en Honos, me parecen tan valiosos que los dejo aquí para tenerlos a mano:
Liderar reside en las personas, no en las máquinas. Solamente las personas trabajan, las máquinas funcionan.
No hay un solo líder, hay un sistema de liderazgo distribuido en toda la organización que, con sus interacciones de influencias, sostiene la cultura corporativa.
La dirección sirve para que las cosas pasen. El liderazgo sirve para que las cosas pasen con sentido.
Liderar es establecer un código de complicidad dentro de un equipo o de una organización. Complicidad para crecer haciendo crecer.
Si no hay liderazgo, no hay fluidez.
La transversalidad se gestiona mejor desde la influencia que desde la jerarquía.
Los líderes deben ser el antídoto anti silos. Los hacedores de estos pactos anti silos imprescindibles. En una empresa nadie gana la batalla por su cuenta.
Líderes sencillos, para sofisticar vale cualquiera.
La mejor versión de uno mismo llega cuando uno es capaz de llevar a los demás a la mejor versión de ellos mismos.
Los líderes consistentes se hacen más grandes que sus problemas. Los líderes poco consistentes se hacen más pequeños que sus problemas.
Los problemas quedan para el equipo, los dilemas quedan para el líder.
Liderar es absorber la complejidad y enfrentarla desde la sencillez.
Liderar es ver y descartar las tonterías un poco antes.
El liderazgo humanista es el que sabe distinguir entre humanismo y buenismo. Pasión que acompaña a la razón, con pasión que acompaña a las personas.
Los cargos incluso se podrían comprar con dinero, el liderazgo nunca.
Es imposible liderar sin saber tener conversaciones difíciles.
Liderar es saber agradecer y reconocer conteniendo la autocomplacencia.
Liderar es saber decir positivamente que no.
Liderar con excusas es hacerse trampas al solitario.
Liderar es sintetizar la influencia con la pasión. Sin pasión no pasa nada.
Liderar no requiere gesticular, aspavientos ni añadir pirotecnia, pero sí requiere de mucho sentido común.
Para liderar no hay que sobreactuar. La sobredeterminación no añade razones.
Los buenos líderes combinan agilidad y paciencia. Saben que no es posible acelerar la sabiduría.
Liderar es servir, no servirse. Es invertir los organigramas con naturalidad.
Tener miedo, dudar, pero decidir. Eso es liderar.