«Comparando los caracteres específicos que en los diversos grupos sociales toman las relaciones inmanentes de sus territorios, se notará que en los pueblos continentales lo característico es la resistencia, en los peninsulares la independencia y en los insulares la agresión. El principio general es el mismo: la conservación; pero los continentales, que tienen entre si relaciones frecuentes y forzosas, la confian al espíritu de resistencia; los peninsulares, que viven más aislados, aunque no libres de ataques é invasiones, no necesitados de una organización defensiva permanente, sino de unión en caso de peligro, la confían al espíritu dé independencia, que se exacerba con las agresiones; los insulares, que viven en territorio aislado con limites fijos é invariables, menos expuestos, por tanto, a las invasiones, se ven impelidos, cuando les obliga á ello la necesidad dé acción, á convertirse en agresores.»
Ángel Ganivet: «Idearium español, en Obras completas, Tomo I. Librería General de Victoriano Suárez, pág. 34. Madrid, 1923.
TGO
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