Esa mujer... niña a veces, fuego incontrolable también. Esa mujer que es calma entre tus brazos, que es luz ardiente en tus labios. Esa mujer dulce de ojos color gris, con el alma de poesía que es tu razón de ser. Esa mujer, princesa y guerrera, es tu mayor verdad. Esa mujer llena de letras, ladrona de suspiros; ella, a la que dices amar, de la que dices siempre querer más... no la sueltes, no la pierdas de vista, porque no hay par más perfecto que quepa en tu corazón. Porque no encontrarás bondad en otra mirada, no más que en la suya. Esa mujer que te ama, no lọ dudes, está diciendo la verdad.
Irwin Valera















