seen from Thailand
seen from Russia

seen from United States
seen from Malaysia
seen from China
seen from Yemen
seen from Pakistan

seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Bangladesh
seen from Brazil

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
Hubiera sido genial si mis sueños hubieran permanecido intactos.
Todos merecemos que alguien nos quiera rotos o intactos.
Benjamín Griss
Video #8: Socia de Planned Parenthood admite recibir cuerpos intactos de bebés abortados
Video #8: Socia de Planned Parenthood admite recibir cuerpos intactos de bebés abortados
WASHINGTON D.C., 21 Ago. 15 (ACI).- El Center for Medical Progress (CMP, Centro para el Progreso Médico) difundió esta tarde un nuevo video sobre Planned Parenthood. En el nuevo reportaje, una directiva de una empresa asociada para la compra y venta de órganos y tejidos de bebés abortados admitió que reciben con frecuencia cadáveres intactos.
El videose hizo público poco después de que un…
View On WordPress
Igual que las olas que nos separaron.
Mantennos intactos, en el filo de esta jodida historia. No nos dejes caer.
Bostezando sonrisas
69 Todos Los Planetas Intactos
Violeta Beaudrembour, hija de franceses, mi primera novia, mi primer amor, la primera vez que me rompieron el corazón, mi dragón durante tanto tiempo, mi último encuentro sexual, estaba revolviendo su café caliente con la cuchara. Hacía una semana que habíamos cogido en la sala de mantenimiento de un boliche ubicado en un sótano. Había sido todo primal, físico, salvaje, no había mucho para pensar, mucho menos para sentir. Pero ahora, ahí, parecía congelada en el tiempo, la Violeta que había conocido por un chat, con la que nos habíamos hecho carne de sentimientos compartidos, de soledades similares. ¿Había vuelto a ser eso? ¿O era la misma que me había cabalgado luego de decirme que ya no me quería más, mientras yo comenzaba a pensar en morirme?
A la luz del día se veían nuestras complejidades. Esa noche de domingo Violeta sólo tenía una cosa en mente, pero ahora se acercaba con un andar diferente. Hablamos de nuestras familias, de nuestras vidas, mientras nos intercambiábamos miradas con timidez, como si nunca hubiera pasado nada entre nosotros. ¡Qué criaturas fascinantes somos los seres humanos!
Ella trabajaba en un local de ropa en el centro, uno de esos lugares donde la gente va a comprarse prendas bastante raras como para sentirse un poquito especial. Eso le daba el dinero necesario para alquilar un departamento del otro lado de la ciudad, que compartía con una compañera de cursada. Seguía los pasos de su padre, que era profesor de francés. Si había algo que me gustaba de Violeta era que nunca hablaba demasiado de su vocación. A mí me gustaba escribir, sin embargo, no vivía hablando de eso. Ella era igual, pero con el francés. Nunca le pedí que me enseñara a decir algo en ese idioma; nunca se ofreció tampoco. Era algo ajeno a nosotros.
Como a la mayoría de la gente alrededor nuestro, la masividad del mundo nerd, de los videojuegos, de las historietas, y del cine fantástico la había afectado, y cuando llegué al café me esperaba jugando con su celular a algo que involucraba matar a un montón de hermanos del Yeti con un lanzallamas. Hablamos un poco de mi trabajo en el Nido, le conté de mi última experiencia en la casa de Rambeau, y sentí cómo lentamente su confianza entraba más en contacto conmigo.
Cuando vi que era el momento apropiado reformulé la pregunta sobre el destino del Forastero. Lo que antes era un asunto generador de depresiones e imágenes tortuosas, ahora era un enigma cotidiano que me interesaba resolver.
—Andrés. Andrés era el nombre. Y no pasó nada. Estuvimos dos meses juntos y me di cuenta de que era demasiado dependiente, demasiado pegote —me dijo, como si estuviera haciendo una declaración policial.
—¿Más pegote que yo?
—Lito, vos y yo fuimos nuestro primer noviazgo. Nuestro primer todo. No me pidas que mida a todos los demás con la misma vara que lo hice con vos, porque es imposible.
—¿Querés decir que para vos yo soy especial?
—Quiero decir que para todo el mundo la primera pareja es especial. Más con la que vivieron… todo. Igual sí sos especial, si no lo fueras yo no estaría acá —finalizó con una sonrisa.
—Una de las últimas palabras que te dije cuando te vi, fue que me había olvidado de vos. Por eso había cambiado tanto.
—Quiero creer que te olvidaste de quién fui en ese momento —me dijo, y pude sentir cómo sus ojos se hacían cada vez más grandes, y su mirada se volvió tan penetrante que tuve que apartar la vista bajando la cabeza.
—Todos cambiamos —le dije.
—Y me gusta cómo estás ahora. Me gusta verte bien, Lito. Decidido, como un hombre.
—Últimamente, ni sé cómo estoy. No sé si soy el de antes, el de ayer, el de ahora, no sé quién voy a ser mañana. No sé si soy una mezcla de todo.
—¿Por qué no dejás de pensar y disfrutás un poco?
El tiempo se detuvo. Como cuando Florencia me había dicho que no me amaba, mi inconsciente se fue de paseo por la galaxia. Contemplé los mundos en ruinas. El yermo mundo gris, el planeta florecido por el amor de Florencia, el mundo iracundo del hambre animal. Todos en ruinas. Todos destruidos. Cerré los ojos por un momento, y cuando los abrí, todos los mundos estaban ahí, coexistiendo, dándome un mensaje muy claro: dejá de preocuparte. Dejá de pensar. Dejá de rendir cuentas. ¿Qué era lo que me hacía feliz? El momento. ¿Qué era lo que quería en ese mismo instante? Lo descubrí rápidamente.
Puse mi mano sobre la de Violeta, y ella se ruborizó al instante. Dragón un día, princesa encantada al otro.
Nos besamos. Ya no había hambre. El domingo yo había sido un animal. Hoy era un hombre. En medio del espacio, el pequeño hombre que habitaba en mi cerebro, lejos de su traje de oficinista y su máquina de escribir, se calzaba la escafandra, y, flotando en medio de la falta de gravedad espacial, me narraba el siguiente panorama:
“No hay nada de qué preocuparse. Todos los planetas están intactos”
Buenas noches!
Somos Poesia en Facebook
Somos Poesia en Twitter