Estúpidamente espero que envíes ese mensaje que tanto añoro leer. Y evidentemente no aparece nada en mi pantalla ya que el silencio es tanto que me hace ensordecer. Ilusamente he ignorado que el silencioso dolor en mi pecho al no tener una señal de ti, que en realidad es una clara respuesta, una que me hace estremecer. Estúpidamente he participado en tu juego sucio de desaparecer y de la nada volver a aparecer. Y que evidentemente no he sido capaz de detener. No hemos tenido una bienvenida ni tampoco una despedida y por horas intento comprender. Intento ilusamente ser capaz de entender que somos una llama que arde y aún así está por desaparecer.

















