¿Desde cuándo comencé a sentir que nada valía tanto como antes?
¿En qué momento comenzó a fluir en mí, la negra tristeza de un mar gris?
De pronto, me percato de que "escribir" dejó de ser mi sinónimo de "vivir".
Hundirme en verso o prosa dejó de ser mi más dulce estupefaciente, y ahora simplemente me siento aturdida al ser incapaz de llenar las horas muertas del día.
Hace unos meses sentía tener el control de mi conciencia, tenía el mundo en mis rotas manos. Todo me fascinaba, cualquier cosa me inspiraba, y reía a carcajadas.
De repente, siento que ya no queda nada de aquello.
Y quiero llorar, destrozarme las costillas y gritar hasta desgarrarme el alma, pero también me veo incapaz de eso. Me siento... vacía. ¿Qué me alegra las mañanas? ¿Qué me enternece las tardes y me cubre las noches? Siento que nada.
Que estoy estancada en un terrible limbo del que no puedo salir. La rutina me puede, me mata, y no encuentro ninguna solución optima, porque también perdí las ganas de buscarla.
Y siento que no puedo porque mi corazón ha creado una cúpula infranqueable.