Me inventé un amor rosa, de esos que ya no existen más que en los cuentos de hadas y en las películas. Lo diseñe a mi estilo y semejanza, lo hice mío, lo fundí como hierro a mi corazón y de ahí se amalgamo también el alma.
No sé si lo soñé, pero me quedo hermoso, no sé si se me figuro, pero quedó precioso.
El principio fue fácil, empezó por el propio, después nació todo, a mi alrededor empezaron a brotar como rosas, y luego un jardín; el más bello, el más lindo.
Leregi Renga










