Oh, Bruce, Bruce, Bruce. Ni siquiera lo sabes (porque eres un diario y nunca sales de casa). He pasado el día entre los mundanos. No sólo mundanos. Turistas. Considerándolo todo, me quedo con la mansión embrujada y maldita, gracias.
La última vez que escribí nos enteramos de que nuestro fantasma, Rupert, cree que hay un objeto maldito en la casa de los Herondale en Curzon Street, aquí, en Londres. Después de eso no tenemos ni idea de que pasará, lo que va a ser un gran problema porque las líneas ley son, ya sabes, líneas, así que los objetos podrían estar en cualquier lugar a lo largo de ellas. Pero vamos a encargarnos primero de esto.
Resulta que el National Trust organiza visitas guiadas a la casa de Curzon Street, y supongo que algún Herondale en el pasado fue lo suficientemente inteligente como para deshacerse, o al menos hacer desaparecer, todo lo que fuera demasiado nefilim de allí. Se anuncia como una recreación de una "típica casa eduardiana", lo que se aproxima bastante a la época adecuada para lo que necesitamos. Así que nos vestimos con trajes mundanos -Jules encontró una excelente camiseta vintage de los Sex Pistols en la estupenda Cámara del Amor de Arthur y Andrew Blackthorn- y compramos entradas para la visita de las 14:00 del día siguiente.
Lo que aprendimos de la visita a la casa es que la decoración eduardiana quedaría bastante bien en una casa moderna. Es luminosa y aireada, con muchos colores suaves, telas con estampados frescos, etc. Ah, y también nos enteramos de que el movimiento eduardiano no llegó a Tatiana Blackthorn, ya que todo lo que hay en Blackthorn Hall es lo más opuesto a la luz y el aire. Julian señaló que probablemente la dejó como estaba cuando su padre murió. En cambio, la sensación de Curzon Street me gustó mucho, era hogareña. De hecho, tomé una foto de un papel pintado y quiero preguntarle a Tessa si recuerda quién lo hizo y, supongo, si todavía están en el negocio.
¿Qué nos ha pasado? Estamos renovando una casa. Me siento tan mayor.
La visita estuvo bien, supongo, con muchos detalles sobre las épocas y las marcas de los fabricantes y los muebles. La gente hacía preguntas ridículas: una de las parejas americanas exigió saber dónde estaba el piano y cuando la guía dijo que lo sentía, que no había piano, se enfadaron y le dijeron que todas las casas eduardianas tenían un piano, así que debía haber uno, y ella tuvo que disculparse y seguir adelante. Fue incómodo y no me sentí muy bien con la gente de mi tierra.
La verdad que desconecté bastante de todo eso. La casa era bastante interesante aun así. ¡Alfombras persas por todas partes! ¡Un juego de ajedrez de marfil! ¡Una bañera revestida de peltre! Oh, había un cartel de teatro enmarcado de la época, que obviamente era de algún club nocturno de los Subterráneos, lo cual fue muy guay. Pero lo más importante es que ninguna de estas cosas estaba encantada por Tatiana.
Pasé la mayor parte del tiempo buscando cualquier cosa que dejara claro que los nefilim vivieron allí. Lo único que realmente vi fue que había un montón de armas utilizadas como decoración, lo que el guía turístico señaló que no era apropiado para la época. Por supuesto tú y yo sabemos, Bruce, que las armas son siempre una decoración idónea. Pero es como siempre dice Julian, a veces ni siquiera se necesita el glamour, porque los mundanos no verán lo que no quieren ver. Por ejemplo, el guía turístico no paraba de hablar de una hermosa escultura de jadeíta que había sobre una de las chimeneas y decía que nadie sabía qué representaba su forma. Y es obvio que debía mostrar una espada que ya no está allí.
No hace mucho que no está. Sé donde está. En el tocador del otro lado de la habitación. Puedo verla desde donde estoy escribiendo esto.
Un verdadero escalofrío me subió por la columna vertebral al pensar en eso. Hoy, en la casa, he pensado en las personas que vivieron allí, James Herondale y Cordelia Carstairs, pero, para ser sincera, no he sentido una conexión emocional con ellos mientras estaba allí. Tal vez es que todas las cosas realmente personales se habrían sacado de la casa antes de que se convirtiera en un museo. Pero también, es que... no los conocía. Tessa y Jem sí, por supuesto, y Magnus, y jolín, tal vez algunos de los otros brujos, no lo sé. Pero yo no, y nunca lo haré.
¿Pero sabes quién más los conocía? Cortana. Ojalá la hubiera traído hoy conmigo. (Pero nooooo, Julian dijo que sólo llevásemos armas que pudieran ser ocultas por completo. ¿Y si el guía turístico hubiera resultado ser un demonio Eidolon al acecho? Pues me habría enfrentado a él con un cuchillo de bota más pequeño que el que usaría para pelar una manzana. Aunque habría sido un demonio Eidolon que sabía mucho de muebles de principios de siglo. En cualquier caso, estábamos allí para encontrar un objeto, así que déjame terminar esa historia).
Estábamos en una de las habitaciones de invitados, mirando los pergaminos de la cama o lo que fuera aquello. El guía turístico estaba mostrando algunos de los objetos de las mesillas de noche, y el sensor empezó a producir ruidos como un loco.
La guía turística nos echó una mirada de pura maldad.
—Apaga ese teléfono—me dijo.
Y todo el grupo de turistas se marchó a otra habitación mientras yo fingía que intentaba encontrar mi teléfono en mi feísima riñonera.
Jules cogió el sensor y nos llevó a una caja de música en el alféizar de la ventana. Una caja de música muy fea. Bueno, tal vez no tan fea. Pero estaba muy decorada, cubierta de demasiadas cosas para ser una caja de música. Había una figura de un mono. Era demasiada cosa. De todas maneras, era un excelente ejemplo de mediados de la época victoriana, pero también era un objeto que Tatiana maldijo y, supongo, ¿a alguien le gustó lo suficiente como para encontrarlo y traerlo aquí?
Después de eso, sólo era cuestión de esperar a que la gira siguiera adelante, ponernos el glamour, coger la caja de música, salir a escondidas de allí y esperar que nadie que trabajara allí tuviera la Visión. La suerte estuvo de nuestro lado. Así que ahora tenemos una caja de música que mostrarle a Rupert por la mañana y preguntarle a Tessa sobre ella. Espero que no sea de ella ni nada por el estilo. Creo que ella tiene mejor gusto.
Bien, eso es todo por ahora, Bruce. Voy a buscar a Cortana para poder alcanzarla y acariciarla desde la cama. Julian siempre se burla de mí cuando hago eso, pero esta noche siento que es lo que tengo que hacer. Nos vemos luego.
Texto original de Cassandra Clare ©
Traducción del texto de Niloa Gray ©
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