DARK PHOENIX ( Parte III )
Elunay miró a Sam, sabiendo lo que venía en ese momento y cogió su mano con una mirada decidida pero triste. Lo que venía a continuación era lo más difícil que iba a hacer en su vida. Su otra mano buscó el arma que llevaba encima, escondida con la esperanza de no tener que usarla, de que se quedase en un secreto para siempre.
Kala, mientras tanto, consciente de lo que se avecinaba, y de que era totalmente necesario si querían cesar la locura que ella misma había desatado, decidió intervenir a fin de impedir que la telepatía de su padre tirase todo el plan de sus amigos por tierra. Quizás, desde fuera, podía tacharse de cruel y despiadado, pero la mutante era capaz de ver que, en realidad, lo hacían por su propia salvación.
Así que, mientras la chica se encontraba ejerciendo la distracción perfecta sobre su padre y su hermano, Eugene lanzó la señal al pelirrojo para intervenir de una vez por todas, consciente de que aquello marcaría un antes y un después en su vida.
El “poof” de Samuel resonó a espaldas del fénix. El arma de la valquiria apuntó directamente a la cabeza de la chica, con la mano temblorosa por los nervios, por lo que tuvo que subir la otra rápidamente, ayudándose para no fallar. La vista se le nubló por las lágrimas aún sin derramar.
A la vez que apretó el gatillo, parpadeó, dejando la mirada limpia para ver lo que estaba haciendo, para ver como la bala salía despedida a la cabeza de su mejor amiga mientras sus labios se movían con un silencioso “te quiero”.
En el aire se escuchó un único disparo... Que venía a dejar la paz. Por el momento.
El cuerpo de Kala se vino abajo, hasta impactar con todo su peso contra el suelo, dejando un charco de sangre a su paso que, a cada segundo que transcurría, se expandía más sobre el asfalto.
Samuel, al encontrarse más cerca de su amiga, no tardó en clavar las rodillas a su lado mientras contemplaba la escena horrorizado. Eugene, en cuanto los alcanzó, se llevó una mano contra los labios y contuvo las lágrimas. Habían tomado una decisión, pero ninguno de los dos había estado listo en ningún momento para presenciar tal escena.
Los rayos de energía que el fénix había usado para mantener presos los cuerpos de su padre y su hermano se esfumaron. En su lugar, de manera completamente involuntaria y descontrolada, emergió uno único de tal potencia que sobrepasó cualquier límite y alcanzó de lleno la luna.
Keme, junto a Piper, Malka, Gamora y Ralph, no se dieron cuenta del suceso, al correr en dirección de la chica con la prioridad de salvar su vida.
Sin embargo, Strange observó desencajado la escena, consciente de que una muerte segura se cernía no solo sobre ellos, sino sobre la humanidad al completo. Habían conseguido detener al fénix, pero tarde, fuera de tiempo. Y como si de una revelación se tratase, supo qué tenía que hacer en ese momento.
Haciendo alarde de sus nervios de hierro, abandonó la tarea de socorrer a Tony y se puso en pie, conjurando el poder de la gema del tiempo. Sus manos temblorosas invocaron un bucle temporal con el que retroceder a minutos atrás e impedir el apocalipsis.
Lejos de usar el efecto de la gema para salvar a Kala del disparo, dejó intacto aquel momento. Consciente de que, tarde o temprano, el fénix resurgiría de sus propias cenizas.
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