No, de verdad, piénsalo. Piensa en la sirenita, que cambió la cola por amor: consiguió dos piernas y dos pies, y de allí en adelante cada paso fue como caminar sobre cuchillos. ¿Y a qué la condujo? Por supuesto, solamente se trata de una pregunta retórica. También está el caso de la chica que se puso aquellos hermosos zapatos rojos de baile: el hombre del bosque le tuvo que cortar los pies con un hacha.
También están las dos hermanastras de Cenicienta que se cortaron los dedos de los pies, y la madrastra de Blancanieves, que bailó hasta la muerte llevando unas zapatillas de hierro al rojo vivo. A la sirvientea de "La pastora de ocas" la tiraron colina abajo dentro de un barril con el interior recubierto de clavos afilados. Viajar es duro para las mujeres solteras. Había una vez una mujer que caminó hacia el este desde el sol y después hacia el oeste desde la luna buscando a su amado que se había marchado porque ella le había derramado sebo en la camisa de dormir. Antes de encontrarlo desgastó al menos un buen par de zapatos de hierro. Y créenos, él no merecía la pena. ¿Qué crees que ocurrió cuando se le olvidó poner suavizante en la secadora? Si hacer la colada es duro, viajar lo es aún más. Una se merece unas vacaciones, pero hay que ser precavida; conocemos los cuentos de hadas. Hemos pasado por ello, lo sabemos"