Este mes casi no he leído libros como tal, me he concentrado más que todo en planear algunos de los proyectos más grandes que tengo en marcha. En un futuro haré recomendaciones de mis mangas favoritos, que ha sido lo que me ha acompañado en junio.
Sin embargo, no quería dejar de recomendar tres de las lecturas LGBT+ que he leído a lo largo de los años. Claro que he leído Llámame por tu nombre y Aristóteles y Dante descubren los misterios del Universo, y ambos me parecieron libros maravillosos... pero siento que podemos comenzar a hablar de otros que están un poco más olvidados y que son igual de buenos, si no es que mejor.
Este libro llegó hasta mí mientras hacía una investigación sobre censura en la literatura y cuánto tiempo tardaba, más o menos, en desaparecer. Cuando en 1951 se publicó una historia sobre el descubrimiento sexual de una mujer joven, quien se enamoraba de una mujer con un matrimonio fallido y una hija... pues era de esperarse que su autora, Patricia Highsmith, tuviera que utilizar un seudónimo y cambiar el nombre de la obra a El precio de la sal.
Lo mejor de la historia, a mí parecer, es la normalidad con la que tratan la relación entre las personajes. Los problemas de la trama no se dan porque ambas son mujeres, sino porque ambas tienen unos compromisos establecidos y es esto lo que provoca las dudas y confusiones en Therese, no necesariamente su atracción hacia Carol. Además, es la primera novela LGBT que rompe con “el castigo por ser gay”, eliminando por completo los finales trágicos que tanto se veían en la época. Por esto, y por permitir a las mujeres que pertenecían al colectivo ver su situación bajo una luz más positiva y natural, la novela también tiene una carga social muy interesante.
Llevaba años sabiendo de la existencia de este libro, pero nunca me había animado a leerlo. En verdad creo que este año fue el momento adecuado, pues creo que antes no me habría gustado mucho, por todo lo que la protagonista, sufre a lo largo de su vida.
La historia cuenta la vida de Celie, una niña negra de 14 años que vive en el Sur de los Estados Unidos a inicios del siglo XX. A través de las cartas que escribe a Dios, descubrimos su historia, marcada por el abuso de los hombres en su vida, y de amor, al conocer a Shug, una cantante que ha sido la amante de su esposo por muchísimos años.
Alice Walker narra muchas de las dificultades que la comunidad afroamericana tuvo que afrontar por muchos años, pero también cosas que aún ocurren en nuestra sociedad. Se centra especialmente en el rol de la mujer en diversas posiciones y atribuciones sociales, pero las combina perfectamente a lo largo de la novela. Considerando los tiempos que corren, creo que es el mejor momento para instruirnos un poco y leer sobre estos temas.
Aquí mueren mis intervenciones sociales y llega un libro que lo leí por el simple disfrute de ver la representación del mito de la guerra de Troya que historiadores y Hollywood y muchas otras fuentes me habían negado.
Desde siempre me ha encantado la mitología, y cuando supe cómo terminaba el mito de Aquiles algo en mí dijo “estos dos no eran amigos”: Después leí la Iliada, y el resto es historia. Patroclo y Aquiles cumplen muchísimas de las tropes que yo disfruto bastante en las historias de amor en general, y al combinarlo con los elementos más interesantes de la cultura griega, mitos que me emocionaban desde pequeña y la prosa de Madeline Miller... era imposible que esta novela pasara sin son ni gloria por mi vida.
No quiero hablar mucho de ella, porque planeo en un futuro hacer posts dedicados a mis libros favoritos... Pero si disfrutan muchísimo de las historias del viejo mundo, o simplemente quieren ver bajo una luz diferente un mito tan conocido... les recomiendo muchísimo esta historia. Prometo que no defraudará, y espero que los tenga como a mí, sin ser capaz de soltarlo.