Durante el 20, 21 y 22 de Abril, tuve la oportunidad de participar en la octava edición de Libros Mutantes, feria a la cual no acudía desde la primera convocatoria (que pilló en pleno Madrid - Barça, con todo el proyecto muy verde aún y con el Migas#01 y #02 recién saliditos en su día) y en la cual me hizo una ilusión bastante importante el poder participar.
Era algo así, como la puesta de gala dentro de los bon vivants de la autoedición en Madrid. La gente guay de la capital, me reconoció como uno de los suyos, a grandes rasgos. Una medallita más para la solapa. Puede parecer una chorrada, pero mis propuestas fueron rechazadas durante un tiempo. Y razones no les faltaban, para que vamos a mentirnos.
El caso es que estuvo estupendamente organizada.
La afluencia de gente fue más que importante y el nivel de ventas, bastante interesante. No esperaba más ni menos, pero si me hubiese dado por ahí, podría haberme vuelto a Villalba en Taxi y aún así, seguir teniendo pasta para pasar el mes como si fuese un niño bien de Erasmus. Ni tan mal, oye.
La variedad, era increíble. Llegaba a abrumar, e incluso asustar un poco.
Ya sabéis. El temor a darse la rondeta, por miedo a arruinarte, estaba muy presente. La endogamia ibérica, no hacia acto de presencia. Mirase a donde mirase, había gente de todos lados con publicaciones de las que no había oído hablar en mi vida. Tuve el placer de estar sentado junto a Sanita, la editora de Kuš Komiksi, la editorial Letona que publica todo tipo de magra internacional en formato A6. Por lo cual, cojonudo.
Otro de los puntos a favor, aunque también un poco en contra (me estoy volviendo un poco ambiguo, pero ahora desarrollo esto) de Libros Mutantes, es que te informan del dinero que hay que pagar por la mesa, una vez te han seleccionado. Ese dinero, es de 40€ para artistas y 90€ para editoriales, en concepto de donación recomendada. Claro, ahí entra el “Gñeh” de turno.
Te piensas que si no pagas lo recomendado, igual no vuelves a participar en la feria. Pero una vez ves, lo bien que te puede llegar a ir en la misma (el público es muy heterogéneo, no hay simple y llanamente manadas de estudiantes de escuelas privadas de diseño, guapísimo y super a la moda sin un duro en el bolsillo) lo increíblemente genial que está organizado, el plantel de actividades propuestas y sobre todo y ante todo, el catering loco y el fiestón que se marcan (gracias al patrocinio de Cervezas Alhambra) con gente de Manglar pinchando en la Azotea, pues se te acaban quitando los recelos de pagar. Ya sabéis, ese vicio mal adquirido tan de movidas autogestionadas. Que al fin y al cabo, todo jodido proyecto en este mundo, es “independiente y autogestionado” Incluído aquel que vaya en contra de tus principios políticos y toda la propaganda que te metas en vena. Y como al fin y al cabo, las cosas salen bien, cuando hay billetes de por medio y la gente se lleva lo que le corresponde, pues todos contentos.
Dicho esto ¿Repetiré? Más me vale.
Espero que les duren las fuerzas a esta gente mucho tiempo para seguir organizándolo, dado que mientras a ellos su método les vaya a guay y yo este incluído en el cartel, a mi me irá guay.
Nos vemos en el próximo post que me dé por subir de algún sarao.
¡Que este año no van a ser pocos!
Con suerte, estos textos le sirven a alguien de un modo u otro.
¡Ale!