¿Quién guarda la llave del insomnio? (poema)
La naranja se hunde en su propio gris, un eco apuñala la membrana del aire. La danza, un roce seco en el umbral de una tristeza que ni llora ni grita. Fragmentos de un violín callado se derraman sobre venas oxidadas. ¿Quién guarda la llave del insomnio? En cada grieta, una voz se filtra: “Tu carne no basta, tu sombra no basta.” Un reloj sin agujas respira, suspiros atrapados en cuerdas…














