Ensayo sobre lo bello, lo sublime y lo siniestro en la Rima LII de Gustavo Adolfo Bécquer
A lo largo de los años el arte ha tenido numerosos cambios, gracias a ellos hoy podemos conocer y entender muchos de los sucesos y formas de pensar que se tenían en épocas antiguas. El arte es la mejor herramienta, no solo para expresarse, sino para dejar una huella profunda en la historia humana; permite que el espectador contemple el punto de vista de las cosas que se tenían en determinado momento, pero sobretodo, lo sumerge en un vaivén de emociones descritas por el autor de la obra (ya sea pintura, escultura, literatura, etc.) en esta misma, lo lleva a que sienta y piense de la misma forma que el autor, y aún mucho mejor, lo lleva a crear nuevos pensamientos o conceptos sobre algún aspecto de la vida.
Entre los diferentes movimientos culturales que marcaron un hito en la historia se encuentra el Romanticismo, que se desarrolló entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX y surgió como reacción contra el Racionalismo y el Neoclasicismo. Sus principales características se basaban en dos puntos importantes: la exaltación de sentimientos y el individualismo. Se buscaba con fervor la libertad en varios aspectos y esto también provocó el anhelo de la libertad artística, para despojarse de los preceptos y modelos anteriores.
Es sobre todo alrededor de esto último en lo que se quiere centrar este ensayo, pues entre el cambio de los preceptos se encuentra la nueva propuesta del concepto de lo bello, lo siniestro y lo sublime. Para entender lo que se va a exponer más adelante es importante dejar explícitas las definiciones de estos términos tan importantes para el arte.
· Lo bello había sido entendido como lo proporcional, lo armonioso, que tiene límite, podría considerarse en cierta forma como algo rígido, muy cerrado a ciertos patrones; pero esta barrera fue rota por el Romanticismo. En el texto de Eugenio Trías lo definen como el “comienzo de lo terrible que todavía puede soportarse”.
· Lo siniestro es condición y límite de lo bello, debe estar presente en la obra artística para que haya un efecto estético. Pero como es lo feo, lo mágico y lo misterioso, “debe estar presente bajo forma de ausencia, debe estar velado. No puede ser desvelado”.
· Lo sublime es “un sentimiento de placer resultante de la aprehensión de la forma informe por medio de una idea de la razón”, más claramente, es un sentimiento de superioridad moral humana frente a algo que sea infinito, algo que previamente haya causado en nosotros angustia o temor y nos haya hecho sentir insignificantes; es lo sublime lo que nos hace superar esto.
Entre los principales temas desarrollados por los románticos se encuentran los sentimientos íntimos, la historia y la tradición popular (demostraron preferencia por la época medieval, por lo exótico y por las leyendas populares), la defensa de los valores nacionales (nacionalismo) y la naturaleza (los paisajes evocados por el autor están asociados con los estados del alma del poeta).
Uno de los representantes más destacados del Romanticismo Gustavo Adolfo Bécquer era uno de los escritores más destacados del Romanticismo. “La inmensa fama literaria de Bécquer se basa en sus Rimas, que iniciaron la corriente romántica de poesía intimista”. La Rima LII de Bécquer, ‘Olas gigantes que os rompéis bramando’, fue la obra que escogí. Me pareció totalmente apropiada para analizarla en este trabajo ya que ésta responde a aquella forma de expresión que tanto caracterizaba a los Románticos, cuando expresaban sus sentimientos relacionándolos con la naturaleza.
RIMA LII
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nube de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las sangrientas orlas, (adornas los sangrientos detalles)
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!.
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!.
En la rima, el autor se refiere a paisajes: una playa y un bosque, y a elementos específicos de la naturaleza como: olas, un huracán, nube, rayo, niebla. La obra tiene cuatro estrofas, cada una de tres versos; efectivamente cumple con esa libertad de escritura que se buscaba, ya que no tiene métrica ni rima. El autor describe los paisajes y elementos de la naturaleza ya mencionados, a cada uno le da alguna propiedad o acción, pero en la última estrofa y en el último verso de las otras, deja de hablar de la naturaleza para hablar de sí mismo, de sus sentimientos, de sus anhelos. En cada descripción habla de la grandeza de la naturaleza, la exalta, la alude, pero a la vez reconoce su grandeza, su fuerza, su fiereza.
La belleza está en todo el texto, por lo mismo que dije anteriormente, el escritor exalta las propiedades y cualidades de la naturaleza, las personifica, les da más vida que la que ya tienen, las olas se rompen y braman, el huracán arrebata las hojas marchitas del bosque, el rayo rompe la nube. Además les da descripciones que las hacen hermosas: las olas son gigantes, las playas son desiertas y remotas, las hojas son marchitas, el torbellino es ciego, las orlas son sangrientas, la niebla oscura. Todo esto demuestra esa aprehensión de la naturaleza, por parte del autor, como algo grandioso, poderoso, algo hermoso, incluso inalcanzable, ni siquiera creer poder entremezclarse en ella.
En esas descripciones está presente el concepto de ‘bello’ del romanticismo porque el paisaje es hermoso, extravagante, llamativo y a la vez es brusco, tosco, es como si estuviera enojado, se describe una imagen oscura, una agitación en la naturaleza, cierta inquietud y movimiento terrorífico, y el autor reconoce eso, ve la hermosura, lo increíble de aquellas imágenes y se refunde en eso, más que en el mismo terror que le produce el furor de la naturaleza. Lo anterior señala lo siniestro de la obra, pues precisamente no sale tanto a la luz el temor que causa en el autor, sino la belleza del paisaje.
Lo sublime entra en la obra cuando el autor, a pesar de conocer lo siniestro del paisaje, prefiere, y de hecho ruega sumergirse entre todo eso, pide ser llevado por las fuerzas de la naturaleza, prefiere ser arrastrado y alejado de su realidad. A pesar de haber temido en cierta forma a la majestuosidad de lo que veía, se sobrepone a esto y ve más el beneficio que le traería. Esto indica que su dolor es mucho más siniestro que la misma naturaleza enfurecida, los movimientos bruscos de esta se le muestran prepotentes, pero él los prefiere antes que convivir con su dolor, quiere dejar de estar sumergido en su soledad. Es así como llega el sentimiento sublime, entiende el placer que sentiría al ser arrastrado por alguna de estas catástrofes descritas, esto será mucho más placentero que seguir sintiendo un dolor latente y desesperado estando en medio de la soledad.
http://www.los-poetas.com/a/beq1.htm
http://www.nodo50.org/ermualibertario/spip.php?article509
http://www.uprh.edu/humanidades/libromania/lyotard/
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/becquer.htm