Adiós
"Sabia que este día llegaría."
Y ahí estaba Nix; con el rostro inexpresivo, de pie en la entrada a casa de Maerly, con Dana en brazos, observándolos a "él" y a Maerly inconscientes en el suelo, Erebo detrás de ella.
—Gracias— dijo ella, desviando su mirada hacia su bebé, que dormía, inmune a la situación.
—No tienes que agradecerlo— dice Erebo. —Sabes que por ti hubiera hecho incluso más que borrarles la memoria.
—Si a alguien no le deseo la muerte es a mi Maerlinda...
—¿Y a "él"?
—Bueno...— mira al sujeto que está en el suelo junto a Maerly. —Yo voy a ser feliz sin ella, con MI hija, y con Allen, y con Ruka, y contigo... —Erebo le sonríe —A ella solo le quedan su hermano que no la frecuenta demasiado— ella y Erebo se miran por un segundo y la sonrisa de Erebo desaparece. —y este sujeto...— se encoge de hombros.
—¿Y no quieres que te borre la memoria a ti?— pregunta consternado. —¿No te hará mal recordarla?— mira a la bebé. —¿Dana no es idéntica a ella? ¿Y no piensas que ella debe olvidar a Maerly también?
—Yo voy a contarle TODA nuestra historia a Dana cuando crezca— dijo con seriedad. —De cómo nos conocimos Maerly y yo, de cómo fue concebida, de cómo nació, de cómo creció sin que sus verdaderos padres estuvieran juntos sus primeros dos años de vida, y de este día... Pero por el momento, creerá que yo soy su madre, y no padre como en realidad es— rió, viendo con amor a su hija.
—¿Y su padre...?
—Tendré que preguntarle si está de acuerdo en serlo— dijo. Estaba poco preocupada por eso.
—Entonces... ¿Nos vamos?
—Si...— Nix caminó hasta donde estaba Maerly y luego se agachó junto a ella, aún con Dana en brazos, y besó la frente de su querida Maerly. —Adiós.
Nix se puso de pie, caminó hasta la entrada de la casa y Erebo la estrechó entre sus brazos con cuidado por la bebé. Después fueron envueltos por las sombras y desaparecieron antes de que los otros despertaran; y cuando lo hicieran, no recordarían jamás quienes fueron ni Nix ni Dana ni nada de lo que pasó durante esos dos años y medio.







