Una puta mariposa
Uno de los problemas más clásicos en las historias de viajes en el tiempo es la lógica o, mejor dicho, la falta de lógica. En ese sentido, cada producción de ciencia ficción que involucra los viajes en el tiempo adoptan sus propias reglas. En el caso del “El Ministerio del Tiempo”, la regla es simple: no puedes cambiar el pasado sin alterar el futuro. La mención constante de una puta mariposa hace referencia al efecto mariposa en su relación con la teoría del caos, la cual indica que una mínima alteración, como el alteo de una mariposa, puede ocasionar una catástrofe en otro lugar. “El simple aleteo de una mariposa, puede cambiar el mundo. Puta mariposa”, es una de las frases de Salvador. Por eso, rechaza cualquier pedido de los agentes para poder cambiar el pasado. Pacino, Alonso, Amelia, Lola e incluso Irene, pero sobre todo Julián, en algún momento, han querido cambiar la historia, pero “la historia es como es”, aseguraba Salvador. El Ministerio del Tiempo existe para cuidar la historia y que esta no sea alterada. Las pocas veces que se cambia el pasado, esperando un futuro mejor, aparece la puta mariposa y las cosas terminan mal para todos y no queda otra que volver al pasado y dejar que las cosas sucedan como ya estaban predeterminadas. Se supone que no se debe cambiar el pasado porque el pasado nos enseña y de los errores cometidos podemos sacar una lección. Pase lo que pase, no se puede cambiar el pasado. Y, sin embargo, la misma serie decidió olvidar su regla oro para cerrar la historia de Julián.
Particularmente, no he sido fan de Julián. Tampoco lo odiaba. Durante la primera temporada, nosotros los espectadores entrabamos al mundo del ministerio a través de Julián, nos divertíamos con sus referencias, lo acompañábamos en su desconcierto sobre viajes en el tiempo, cuestionábamos que teniendo el medio (las puertas) no se pueda cambiar el pasado y junto a él, como compañeros de carpetas, atendíamos las lecciones históricas de Amelia sobre el momento y la época que visitaban en las misiones. Pero, lamentablemente, toda la historia de Julián siempre giró alrededor de la pérdida de su esposa Maite en un accidente vehicular. La muerte de Maite era un hecho inalterable en el destino hasta el punto que el intento más avezado de Julián para salvarla terminaba con él siendo responsable del accidente. En primera instancia, Amelia, el interés amoroso de Julián, iba a ser la mujer que lo ayude a seguir adelante, pero a la serie nunca le interesó explorar ese vínculo emocional entre ambos personajes pese a la química que compartían los actores. Después de la primera temporada, Julián se ausentó por un par de episodios en la segunda temporada, luego murió en el primer episodio de la tercera temporada y en la cuarta hizo su retorno triunfal.
El regreso de Julián, su breve amnesia y sus dudas sobre la funcionalidad del ministerio, le daba el chance a la serie de crear una nueva historia que le hiciera justicia a uno de los personajes más queridos y que a su vez sea la excusa perfecta para traer de vuelta a otro de los personajes favoritos: Amelia. Pero no. Amelia solo fue parte de un episodio donde ayuda a Julián a recuperar su memoria y aunque vemos dos besos imaginarios, la relación vuelve a quedarse en una buena idea que nunca se concretó y jamás se hará realidad. Para colmo, Julián vuelve a tener la misma historia que tuvo en la primera temporada con la diferencia que ahora sí puede salvar a Maite contradiciendo la regla del Ministerio del Tiempo y rompiendo la lógica que el mismo show había impuesto. El último episodio de la temporada, “Días del futuro pasado”, se pone demasiado oscuro, incluso para los estándares de “El Ministerio del Tiempo”, pues nos habla de un futuro donde el ministerio es utilizado con fines dictatoriales donde la nieta de Julián era la única esperanza. Esta nieta, por supuesto, no habría nacido si no fuera porque Julián salvó a Maite que en ese tiempo estaba embarazada, una información agregada para darle más justificación a las acciones de Julián. Para evitar que el ministerio caiga en manos equivocadas, el plan de Salvador es matar a Salcedo aun cuando es bebé porque sabe que eventualmente crecería y se convertiría en el responsable del acabose de España. Demasiado dark. El plan cambia, el bebé es puesto al cuidado de Carolina, Julián y Maite se quedan juntos, Salvador presenta su renuncia al ministerio, dejando su puesto a Ernesto, Alonso se va con su esposa a Suecia y Pacino se reencuentra con Lola en el futuro cuando los dos son viejos ya.
Si bien es cierto “El Ministerio del Tiempo” ha roto su propia lógica en varias oportunidades, siempre reculaba porque entendía las consecuencias de la puta mariposa, pero también había momentos en donde prefería adelantarse a las consecuencias. Toda la existencia de una Lola joven que tiene una segunda oportunidad es el principal ejemplo de las excepciones de la regla de oro del ministerio, sobre todo, porque la nueva historia de una joven Lola uniéndose a la patrulla, pese a la paradoja, llevó a la serie de un territorio nuevo en donde se exploró su lealtad al grupo, su lucha para no terminar siendo la Lola que conocimos y se dio el chance de ahondar en su ideología pragmática además que se desarrolló un romance con el rebelde Pacino agregándole una cuota bastante emocional. Cuando Lola es secuestrada, Pacino se autoimpone la misión de salvarla. Entonces, cambia el pasado y cuando regresa al presente, este siempre está de mal en peor. No le queda otra que restaurar el pasado y dejar las cosas como están. Allí está el kit del asunto. Con Lola, se rompió la regla y se benefició el show con nuevas historias, pero con Julián, su vuelta tenía el potencial de irse por una nueva dirección, y sin embargo, le tocó el mismo arco narrativo que tuvo en la primera temporada y que no solo había sido cerrado, sino que ya estaba demasiado desgastado. A diferencia de Pacino, Julián se sale con la suya, la patrulla lo avala y el show lo celebra sobre todo si cree que este sí es su final definitivo. Se justifica que Julián cambie el pasado y no Pacino porque solo sí, porque Julián merecía su final feliz y porque Pacino también iba a tener un final feliz eventualmente, y porque la serie ha terminado en sus propios términos. Se ha cumplido con el objetivo de la temporada, se ha cerrado las historias y se ha dejado, por si acaso, la posibilidad de un futuro, un futuro que siempre puede cambiar si los productores lo quieren y si es que el canal lo renueva o si alguna plataforma streaming los rescatan.
#ElMinisteriodelTiempo T4: Un doble regalo y una puta mariposa