Incontables veces he escuchado decir tales cosas como que el destino esta escrito en algún lugar y que no hay forma de alterarlo, que todo esta planificado: cada error, cada brisa, cada palabra, sonrisa, movimiento, hasta el más mínimo detalle.
Esta claro que yo era otra incrédula de tales palabras, no entendía porqué lo repetían sin cesar. Pero fue hasta que lo visualice. Si, con mis propios ojos. Se deben de estar preguntando qué es lo que vi... ¿El destino?¿Mi fortuna? No, no vi nada de eso. ¿Entonces?
Lo que ocurrió fue un día más, como cualquier otro. Estaba acostada en mi cama, mirando al techo y pensando que incierto que es el futuro. En ese momento lo noté presente. Llegó como si siempre hubiera estado latente, quizas fue así y nunca le presté atención o tal vez lo supe todo este tiempo pero no queria aceptarlo. La verdad eso era lo de menos en ese instante, lo que importaba era la magnitud del asunto... Pero... ¿Cuál era el asunto?
De los que les hablo es algo bastante complejo de poner en palabras. Era un fantasma, quizas esa sea la unica forma de describirlo que tenga. Aunque no me refiero a que sea un espectro blanco, una figura humana, un perfume, una sombra, cosas que se muevan, una voz o algo por el estilo. No. Me refiero a que....
Ahm... me olvide que debo irme. Pero ¿Saben qué? Mejor se los cuento otro día, no los quiero dejar con la intriga.