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Frotándome los ojos arranco a escribir este texto, no por sueño, sino por dolor. Me estoy frotando los ojos enrojecidos por las lágrimas. Quizá soy demasiado sensible, es increíble como un par de palabras pueden destrozar mi ánimo en segundos. O quizá soy demasiado estúpido, no es algo que nunca me hayan dicho. Es fácil decirme estúpido cuando no tenés un infierno congelado en tu pecho, un pecho que pesa toneladas. No me toques. Es tarde para caricias, el dolor ya ocupó todo el centro, y ahora va hacia arriba y los costados, viaja por mis nervios hasta mis dedos. Andate, no me toques. Dejame escribir en paz. Las palabras, mis palabras, son un calmante natural para mí. Las tuyas no, son un veneno, me lastiman porque sí, porque te divierte. No me toques. Dejame calmarme. Mis letras, mis letras me calman, c a d a l e t r a d e e s t e t e x t o, es una inyección de paz para mi corazón. Es que escribir me salva la vida siempre que ya no quiero vivirla. Escribir me hace volar, me hace ser feliz por unos minutos, sí, minutos, pero ¡ah, que minutos! No me toques. Escribir cumple todos mis deseos. Mientras escribo puedo vivir momentos que nunca existieron. Mientras escribo, la mujer que amo me ama. Mientras escribo, la mujer que amo no me lastima. No me toques. Mientras escribo la muerte perdió todo poder sobre mí, porque mientras escribo el creador soy yo, yo decido el mundo. Escribiendo puedo matar a la muerte. El mundo real es el mundo que habita en mí, yo soy el mundo real mientras escribo. Porque todo está acá, en mi cabeza, en los impulsos que viajan por mis nervios, y se mezclan con ese puto dolor que dejaste en mi pecho y llegan hasta mis dedos, ¡y salen libres en cada puta letra de este puto texto! NO ME TOQUES. Escribir es la liberación extrema, es la libertad pura, acá no hay reglas, sólo estoy yo, y este mi mundo, mi dolor, mi amor, mis reglas, mi muerte, mi vida, y vos, vos puro veneno que me querés alejar de ésta, mi escritura. No me toques. No me vas a alejar de mis letras, puro veneno. Así que andate, dejame escribiendo, dejame con mi texto, con mis letras. Escribir escribir escribir para sanar. Andate, no me toques, andate, dejame escribiendo mis locuras, mis dolores, dejame con mi texto sanador, mi texto liberador, mis impulsos nerviosos, mis dedos, y el texto. Andate, dejame, no me toques. Quiero estar con mis dedos, y mis letras, y mi texto hermoso, mi texto puro, mi mundo, mis letras, mi texto que te odia, mi texto, mi texto…
Mi texto no existiría si no fuera por vos.
—Emiliano Medero.
Te extraño lunática, sí, ya sé, es patético. Pero todo es patético lunática, yo soy patético, si te culpé de estar ahí en la luna, lejos de mí, lejos de todo, arrastrándome al lodo lunática, te culpé de arrastrarme al lodo, desde tu luna lunática, y me olvidé que yo fui quien te puso en la luna, yo inventé esa luna para vos lunática. Muy patético, si también te dije cobarde y orgullosa, por no bajar a buscar tu alma, tu alma que yo pisoteaba lunática, enterrada en el lodo, tu alma en el lodo, bajo mis pies, en el lodo lunática, ¿no te parece mucha coincidencia? Claro, si yo arrastré tu alma hasta ahí lunática, la arrastré y la enterré, ciego, o sin querer ver. Yo no veía lunática, no veía el mal que te hacía, y te culpaba y te llamaba cobarde, orgullosa, y te quería obligar a bajar al lodo, a buscar tu alma, mi carnada lunática. Hoy lo veo, cómo pude ser tan ciego, si estaba ahí, en mis palabras lunática, todo estaba ahí. Hoy lo veo, cómo pude hacerte eso lunática, a vos que siempre estabas dispuesta a brindarme tu brillo, desde allá arriba lunática, desde la luna, tu luna, mi luna. Te extraño lunática, yo hice todo para que me odies, y ahora te extraño lunática. Es entendible que no quieras escucharme, yo fui egoísta, no lo veía, hoy lo veo, entre tanta oscuridad lo veo, te lastimé, y ahora es tarde lunática, no estás. Miro al cielo y se siente solo lunática, la noche es oscura, las estrellas brillan pero no iluminan. Y ya no hay lugar al perdón, eso es lo que más duele lunática, pero es lo que merezco, yo me lo busqué, fui tonto lunática, fui tonto. Entierro los puños en la tierra, vuelvo a mirar al cielo frío, y empiezo a gritar, lunática, grito tu nombre, pero no hay respuesta, y me desespero y me entierro más. Y empiezo a desear, lunática, deseo volver el tiempo y hacer las cosas bien, pero es imposible lunática, esto no es un cuento y yo no soy escritor. El tiempo es lineal como castigo para los idiotas. Y yo soy un idiota lunática. No merezco volver, no merezco arreglarlo todo. Aunque no lo creas te quiero lunática, siempre te quise, quizá solo intentaba cuidarte de mí, pero al mismo tiempo no podía evitar arrastrarte conmigo lunática. Siempre me cautivaste, por eso te puse ahí, en la luna, tu luna, mi luna, para verte siempre que quisiera, para tenerte siempre para mí, yo egoísta, lunática. Y ahora ya no estás, decidiste irte, supongo que es lo mejor, al menos para vos. Yo aún tengo fe lunática, tengo fe de que un día vas a bajar de esa luna, tu luna, mi luna, y vas a venir a mí, y me vas cachetear como es debido, y yo podré tomar tu rostro y besarte la frente, siendo este, el beso más sincero que jamás te di.
Lunática - Emiliano Medero.
Ella sentada en la luna, en aquella luna, la luna que quedó atrás, luna antigua. Ella señala con el dedo, desde allá arriba, con el dedo, y me dice como tengo que vivir, señala y me obliga a caminar. Yo la miro, desde acá abajo, la miro a ella en la luna, con los ojos la miro, con los ojos le ruego, que no se aleje, le ruego. Si estuvieses acá abajo, caminaríamos juntos, avanzaríamos como querés lunática. Pero estás allá arriba, en la luna, señalando, obligando, y yo obedezco, con los hombros pesados te doy la espalda y avanzo. Un paso, y muerte, dos pasos, y muerte. Vuelvo a mirarte, y seguís apuntando, lunática, mis errores apuntás, te avergüenzan mis pasos, pero obligás lunática, obligás. Si supieras que cada paso que doy, que cada paso que me aleja de vos, me acerca a la muerte. Tres pasos, y muerte, cuatro pasos, y muerte. Pero qué vas a saber, si desde allá arriba, en la luna de madrugada donde te puse, allá arriba, lo único que hacés es dar órdenes y señalar errores. Y yo... yo lo único que sé, lunática, es obedecerte. Cinco pasos, y muerte, seis pasos, y muerte. Volver, ni pensarlo, sólo despertaría tu ira, lunática, la única solución sería que bajaras, que abandones esa luna donde te puse, y bajes a caminar conmigo lunática. Así los pasos ya no serían muerte. Siete pasos, y muerte, ocho pasos, y muerte. Pero no vas a bajar, yo sé que no vas a bajar, se está bien en la luna, lunática, se está bien señalando el camino, desde allá arriba, desde la luna, señalando el camino, llevándome a la muerte. Nueve pasos, y muerte, diez pasos, y muerte.
Lunática - Emiliano Medero.
¿Qué tan difícil es soltar? Acción mecánica, abrir, largar, dejar atrás. Las palabras son fáciles, cualquiera las comprende. Pero no es fácil, creeme hermana. No te necesito más, cuanta mentira hay en eso, claro que te necesito, si ahora el pecho me pesa 2 toneladas y camino a paso lento para no caerme. En la carrera de ser idiotas no hay quien nos gane querida, y sin embargo seguimos tomando decisiones que creemos maduras. Es lo mejor para los dos decimos, ¿qué dos? ¿Nosotros dos? No lo noto hermana. Los días me siguen aplastando, al menos antes tenía algo lindo en lo que pensar antes de dormir, ahora ni siquiera duermo, las noches también me aplastan querida. Todo por querer soltar, yo quise soltar, vaya inteligencia la mía. Vos no te negaste, pero quién soy yo para juzgarte hermana, si yo te llevé a eso. Decisiones erróneas, salidas de un cerebro que inventa futuros pocos probables. Pensar que iba a ser feliz sin vos, cuanta inocencia querida. Y ahora qué voy a hacer, si tengo miedo de que odies mis palabras hermana. Y aparte estás lejos, muy lejos. Si te miro desde acá, y vos no me ves, pero yo te veo, desde acá, rompo la línea del horizonte querida, y te veo, desde acá te veo, en mi cabeza te veo. Y entonces digo soltar, ¿para qué?
Emiliano Medero.
De nada sirve decir adiós / si el pecho ya no se olvida.
Haiku - Emiliano Medero.
-¡Hey! ¿Dónde tenés la cabeza? -Acá, arriba del cuello ¿no ves? -¡Dah! ¿En que estás pensando? -En nada. -Seguro que en ella. -No… no estoy pensando en ella. -Sí lo estás. -Sí lo estoy. Y mucho, básicamente es lo único que hago. -No deberías. Ella no pensó en vos. No entiendo como podés seguir queriendo a alguien que no dudó en alejarse. -Es que aún no termino de entender los motivos. -Encima eso, ni siquiera fue clara. -Tengo necesidad de hablarle, necesito más respuestas. No puede haber terminado todo así ¿entendés? -No. Lo que necesitás es darle la espalda, como ella te la dio a vos. -Pero… -¡Pero nada! Siempre ella, ella, ella… Mirá como te trató ella ¿y yo qué? -¿Vos? -Sí, ¡yo! Siempre estuve al lado tuyo, y sin embargo no me prestás tanta atención como a ella. -Tenés razón. -Claro que tengo razón. Siempre tengo razón. -Jaja, perdón. -No tengo nada que perdonarte. Por un lado te entiendo. Siempre fue muy visible lo mucho que la querías. Quizás ella no lo pudo entender, tu cariño la superó. Pero ahora ya está, tenés que seguir adelante. -Sí, quizás. Pero no es fácil. Es una especie de duelo que necesito vivir. -Bueno. Entiendo. Espero que el duelo no se alargue. -Espero… Gracias. -¿Por? -Por estar… Siempre. -De nada, es un placer. -Sí, el placer es tuyo. -Jaja, idiota.
Duelo - Emiliano Medero.
La mentira la pura mentira la vida no es tan fácil “relajate que no pasa nada todo se acomoda” ¡mentira! No es así o sí pero no es fácil relajarse o sea se sufre totalmente entonces, no sé sufrilo que todo se va a acomodar siempre se acomoda pero también se desacomoda es que es así yo no te puedo mentir la vida es constantes altibajos entonces sé feliz mientras puedas ser feliz y si sufrís acá tenés mi hombro para llorar no lo vas a usar lo sé porque tenés orgullo pero acá tenés un amigo para putear y desahogarte y romperte y sentirte un poquito mejor yo para vos perdón ojalá pudiera ser mejor.
Consuelo - Emiliano Medero.