Vuelves a meterte en mi pensamiento, y te quedas quieto, como si no quisieras que nadie te vea, ni yo...
Pero es inútil, estas, te quedas, y con un grito silencioso te aferras a mi alma y vives como sutil beso en mi corazón.
Tampoco te echo de mi, me gusta guardarte; de hecho, estás en mi alma, estático, fuerte, indeleble, soñado amor de cada día, de cada noche. Eres ternura que eriza la piel, eres caricia que duerme en mi cuerpo.
Leregi Renga















