Siempre tuve miedo a quedarme sola, todavía sigo teniendo ése miedo. Pero ahora prefiero quedarme sola a rodearme de personas: que me juzguen, que no me acepten.
Ahora prefiero quedarme conmigo, prefiero ser mí mejor amiga. La que no se quiere: juzgar, criticar, hablar mal. La que quiere: amar sus defectos y aceptar sus errores porque son parte de mí, de quién soy, de la persona única que soy.
Tengo miedo a quedarme sola pero es bueno ser consciente de que no necesito a nadie.
No importa: que me humillen, que me rechacen, que me juzguen, que me miren raro, que me hablen mal, que me pongan apodos. Nada de eso importa porque no me haré el mal que me quieren hacer.
Empezaré de nuevo, sin dar explicaciones.























