im hsvig such a bad flareup right now I feel like im going to pass out and our first two finals are tomorrow I am going to.

seen from Italy

seen from India

seen from Hong Kong SAR China

seen from India
seen from China
seen from Malaysia
seen from Hong Kong SAR China

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Netherlands
seen from China
seen from Italy

seen from United States

seen from China
seen from Italy
seen from Italy
seen from China
seen from France

seen from United States
im hsvig such a bad flareup right now I feel like im going to pass out and our first two finals are tomorrow I am going to.
Nighthowl is the creation of one kairito10 on twitter, and he recently issued an art challenge where people were asked to draw his OC in their style. Naturally, I obliged, even letting a friend of mine send him my version through her twitter.
The reason I took so long to post her here? Mainly because I wasn't sure if I wanted to make this profile canon to my works or not... but you know what? I might as well.
Have some TFP redesigns I did for fun! Most done for friends!
First original art belongs to Mr6uy (character belongs to Alliev24) Second and third characters and arts belong to @blurrberrybutt Last one belongs to @golden-gallery-owo
Patreon | Commission | Discord
*kicks down the door* HERE IS A SHIP CHILD!
So, me and @nighthowl3 together, made a ship child for Rocksan and Gaster.
So here is Iskra :D
Personality:
- Caring and protective to loved ones - Taught science by Gaster - Curious for science and people interactions and personally - Ambivert - May just observe people but may talk to others based on reasons for doing so - Carries notebook and pencil with him - Nervous when forced to talk to people or he doesn't like - Almost gets flustered easily depending on the situation - Becomes a better artist overtime by drawing what he observes - Wears a round, gold locket from his family. Likes to grip it while its on his neck, like hes protecting it. He does this especially when away from his family - Shorter than most kids when a kid, but when he's a teen he's taller than most teens ( is around 3'6 I think)
-afraid of blood and yelling
-Is 8 years old
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀❝⠀𝑊𝑒𝑙𝑐𝑜𝑚𝑒 𝑡𝑜 𝑚𝑦 𝑛𝑖𝑔𝘩𝑡𝑚𝑎𝑟𝑒, ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝐼 𝑡𝘩𝑖𝑛𝑘 𝑦𝑜𝑢'𝑟𝑒 𝑔𝑜𝑛𝑛𝑎 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑖𝑡. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝐼 𝑡𝘩𝑖𝑛𝑘 𝑦𝑜𝑢'𝑟𝑒 𝑔𝑜𝑛𝑛𝑎 𝑓𝑒𝑒𝑙 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑦𝑜𝑢 𝑏𝑒𝑙𝑜𝑛𝑔 ❞ 𝐀𝐥𝐢𝐜𝐞 𝐂𝐨𝐨𝐩𝐞𝐫. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ El taxi se detuvo abruptamente, sacándome de mis pensamientos mientras el motor roncaba como un perro viejo que no tiene ganas de seguir adelante. Me giré hacia el taxista, un hombre de pocas palabras con una mirada que decía “no tengo tiempo para tus dramas, señorita”. Había dejado mis maletas a mis pies junto a la jaula de Flecha, que seguía durmiendo como si estuviera en su propia casa. No me malinterpretes, me encanta que sea un hámster feliz, pero en este momento, me sentía más como una madre que deja a su hijo en el primer día de clases: ansiosa y dispuesta a atacar a cualquier licántropo que se acercara a él. Miré hacia adelante, mis ojos se posaron en las puertas metálicas que se alzaban imponentes ante mí, como guardianes de un reino tenebroso. Había algo en su diseño que parecía sacado de una película de Tim Burton, con contornos retorcidos y un aire de misterio que grita “bienvenida al lado oscuro, donde tus peores pesadillas pueden hacerse realidad”. Si lo pensaba bien, hasta la niebla que se arremolinaba alrededor parecía estar a la espera de un guiño dramático. —¿Es aquí? —murmuré, como si la pregunta pudiera hacer que esas puertas se abrieran y revelaran un mundo donde todo fuera un poco más normal. Pero claro, no hay nada normal en esta vida. Apenas había conocido a Nora , y ya me estaba mandando a vivir con su manada de licántropos. Puede que no tuviera el concepto de ‘pequeña advertencia’ muy claro. El taxista se encogió de hombros, como si realmente le importara un bledo. Cargué mis cosas, resoplando al darme cuenta de que la maleta de cuero rojo que tanto había anhelado estaba en su mayoría vacía. Sorpresa, sorpresa. “¿Qué hay en el interior? Solo recuerdos y traumas”. Me pregunté si realmente debería haber dejado todo eso atrás. ¿Era este el destino que quería? Me quedé mirando las puertas un momento más, intentando encontrar en ellas algún tipo de respuesta. Pero no era más que un par de puertas metálicas. Con un giro sarcástico en mi mente, pensé que si el lugar era como parecía, no tardaría en convertirme en el aperitivo de la semana. Una cena con un plato principal hecho de sangre fresca: “No se olviden de la guarnición de rabia y confusión, por favor”. Tomé una bocanada de aire, la brisa del bosque me golpeó con fuerza recordándome que esto era real. Abrí la puerta del taxi, dejando que la niebla me abrazara con una frialdad que prometía muchos “¡Qué carajos estoy haciendo aquí!”. Si mis instintos estaban en lo correcto, este sitio podría ser el inicio de mi descenso a la locura. Colocando las manos en las caderas, observé el jardín que se extendía frente a mí, con árboles que parecían bailar al compás de un viento sin melodía, como si hubieran ocurrido millones de asesinatos que no estaban dispuestos a compartir, obviamente. La hierba era de un verde vibrante, pero también parecía más viva de lo normal, como si estuviera esperando un momento de vulnerabilidad para tragarse a la próxima incauta que se atreviera a pisarla.
Flecha, en su jaula, dio un ligero giro, como si también estuviera sintiendo la tensión del lugar. “Tranquilo, amigo”.
Tomé un paso hacia adelante, y el crujido de las hojas bajo mis pies sonó como un grito en la oscuridad. La sensación de que me estaba equivocando de lugar se intensificó. Tal vez debería haberme quedado en casa, lidiando con mis demonios en lugar de trasladarlos a un lugar que parecía más un nido de brujas.
—No te asustes. Solo es un jardín —me dije en voz baja, intentando darle un giro positivo. “Un jardín que probablemente ha visto más muertes que el mismo Drácula”. La ironía no me abandonaba, incluso en el borde del abismo.
Con un último vistazo hacia el taxi, decidí que no había marcha atrás. Tenía que hacerlo. Debía enfrentar lo que fuera que el destino me tenía reservado en esta casa, por muy oscura y retorcida que pareciera. Mientras me dirigía hacia las puertas, la risa burlona de mis pensamientos resonaba en mi cabeza. “Espero que no te toque dar un paseo por el infierno, pero si lo haces, al menos asegúrate de disfrutar del paisaje”.
Con el corazón latiendo como un tambor, empujé las puertas.
Mientras hago la maleta, no puedo evitar quedarme quieta frente al armario, observando todo lo que he acumulado durante todo este tiempo. Es irónico, ¿no? Todo lo que he recogido, guardado y atesorado, y ahora tengo que dejarlo atrás. Cientos de años de recuerdos, de cosas que me hacen sentir... ¿humana? No sé ni cómo llamarlo. Por ejemplo, esa estúpida chaqueta de cuero roja que compré en los 80, cuando pensaba que mezclarme con los humanos me haría olvidar lo que realmente soy. Vampira. No importa cuántos abrigos, libros o pequeñas tonterías de mercadillo acumule, sigo siendo eso: una criatura inmortal, atada a una existencia que no pedí, simplemente nací, rodeada de cosas que me recuerdan que no pertenezco aquí. Y ahora, encima, me mandan a convivir con licántropos. Licántropos. Dejo caer una camiseta en la maleta y me detengo. No, espera, esa no. Es mi favorita. Como si importara allá a donde voy. Resoplo y me giro, viendo el reflejo en el espejo del armario. Mi propio reflejo me parece ajeno. Me observo como si no me reconociera del todo. ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Aceptar lo que soy, lo que se espera de mí? ¿Irme a vivir con una manada de licántropos como si fuera una simple excursión? No. No es solo eso. Es que me estoy quedando sin opciones. El pacto, ese maldito pacto, no me deja elección. "𝑼𝒏𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒑𝒐𝒓 𝒐𝒕𝒓𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂." Ni siquiera sé lo que significa exactamente, pero sé que es la razón por la que me estoy despidiendo de todo lo que conozco. Pero, por encima de todo, lo que más me preocupa es Flecha. Esa “𝑝𝑢𝑡𝑎 𝑟𝑎𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑗𝑜𝑛𝑒𝑠”, como suelo llamarlo. Miro hacia su jaula, donde duerme como si el mundo no se fuera a desmoronar. ¿Cómo voy a llevarme a este pequeño roedor a una casa llena de licántropos? No es que ellos lo sepan, pero los licántropos tienen ese instinto… esos colmillos, esas garras. No puedo evitar imaginarme a uno de esos “𝑝𝑒𝑟𝑟𝑜𝑠” encontrándolo fuera de la jaula. No. Ni pensarlo. Flecha es mío, y no dejaré que esos chuchos le hagan nada. He pasado demasiado tiempo cuidándolo como para dejarlo caer en las fauces de esos animales. Y eso me asusta. Esa idea de que lo más importante para mí ahora sea un hámster. Pero ¿qué hay de mí? Esos licántropos me van a odiar desde el momento en que cruce la puerta. Ya lo sé. Yo los odio también. No sé cómo evitarlo. ¿Cómo se supone que voy a convivir con ellos? Ya no es solo la raza, es todo lo que representan, todo lo que me han quitado. No puedo olvidar la sangre, la historia, la rivalidad que nos arrastra. Y ahora... ahora tengo que adaptarme, vivir con ellos. Como si fuéramos… amigos. Me siento en la cama, mirando la maleta medio vacía. No sé qué meter. No sé cuánto tiempo estaré allí. Ni siquiera sé si volveré. Estoy dejando mi vida atrás, literalmente. El apartamento que llevo llamando “𝘩𝑜𝑔𝑎𝑟” durante casi una década, las paredes que guardan mis más oscuros secretos y que nadie más conoce, ni siquiera mi familia. Me siento como si estuviera diciendo adiós a la última parte de mí que queda... humana. Meto la mano en la jaula y acaricio a Flecha. Él es lo único que me mantiene conectada, de alguna manera. Es ridículo, ¿no? Soy una vampira con siglos de vida y lo que me preocupa es un hámster. Pero a veces creo que Flecha es lo único puro que me queda. Lo único que no está contaminado por esta vida en la que solo hay problemas. —No dejes que esos malditos perros te toquen, ¿vale? —le susurro, como si pudiera entenderme.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀❝⠀𝐵𝑒𝑛𝑒𝑎𝑡𝘩 𝑡𝘩𝑒 𝑚𝑜𝑜𝑛, 𝑖𝑛 𝑠𝘩𝑎𝑑𝑜𝑤𝑠 𝑤𝑒 𝑠𝑤𝑒𝑎𝑟, ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝑎 𝑙𝑖𝑓𝑒 𝑓𝑜𝑟 𝑝𝑒𝑎𝑐𝑒, 𝑛𝑜 𝑤𝑎𝑟 𝑡𝑜 𝑏𝑒𝑎𝑟. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝐶𝑙𝑎𝑤𝑠 𝑎𝑛𝑑 𝑓𝑎𝑛𝑔𝑠, 𝑏𝑙𝑜𝑜𝑑 𝑖𝑛 𝑡𝘩𝑒 𝑎𝑖𝑟, ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝑡𝘩𝑒 𝑉𝑎𝑙𝑙𝑒𝑦 𝑐𝑎𝑙𝑙𝑠, 𝑖𝑡𝑠 𝑙𝑎𝑢𝑟𝑒𝑙𝑠 𝑟𝑎𝑟𝑒.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝐸𝑎𝑐𝘩 𝑐𝑦𝑐𝑙𝑒 𝑟𝑒𝑣𝑖𝑣𝑒𝑠 𝑡𝘩𝑖𝑠 𝑎𝑛𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡 𝑑𝑒𝑐𝑟𝑒𝑒, ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀𝑎 𝑙𝑖𝑓𝑒 𝑓𝑜𝑟 𝑎𝑛𝑜𝑡𝘩𝑒𝑟, 𝑠𝑜 𝑛𝑜𝑛𝑒 𝑚𝑎𝑦 𝑏𝑙𝑒𝑒𝑑.⠀❞
El domingo siguiente, la lluvia caía en un constante murmullo sobre los techos de la ciudad. Las calles estaban vacías, y una niebla envolvía los edificios, dándoles un aire misterioso y antiguo. Era el tipo de día que parecía hecho para perderse en los propios pensamientos, así que, a pesar del frío, decidí salir a caminar.
Me dirigí al Parque Eldridge, un lugar que siempre me había parecido un poco extraño, incluso en los días más soleados. Tenía una reputación de ser un sitio donde las historias de miedo parecían cobrar vida, y no me sorprendió encontrarlo vacío. Excepto por una figura solitaria junto al lago, con un cabello azul que resaltaba contra el gris del entorno.
Algo en esa chica me llamó la atención. Me acerqué, tratando de no hacer ruido, pero cuando estuve más cerca, sentí una inquietud inexplicable. Su presencia era diferente, había algo en ella que me resultaba perturbadoramente familiar.
De repente, la chica se giró y me miró directamente. Sus ojos, de un tono ambarino tan intenso que contrarrestaban con su cabello, me atraparon. Me sentí incómoda, pero al mismo tiempo, curiosa.
—Hola —dijo, con una voz suave y firme a la vez.
—Hola —respondí, intentando sonar casual—. No esperaba encontrar a nadie aquí.
—Tampoco yo —respondió, esbozando una leve sonrisa—. Pero este lugar siempre ha atraído a quienes buscan algo más.
El silencio que siguió fue incómodo. Ella me estudiaba, y yo no podía dejar de sentir que había algo extraño en todo aquello.
—Erikka, ¿verdad? —preguntó de repente.
Me quedé helada. ¿Cómo sabía mi nombre? Nunca había visto a esta chica antes.
—¿Nos conocemos? —le pregunté, intentando ocultar mi sorpresa.
—No personalmente —respondió ella, sonriendo de una manera que no me tranquilizó en absoluto—. Pero creo que nuestros caminos están más entrelazados de lo que piensas.
Sentí un nudo en el estómago. Algo no iba bien.
—¿Quién eres? —le pregunté directamente.
Ella bajó la mirada hacia el lago, como si estuviera decidiendo cuánto contarme. Luego, me miró de nuevo, con una intensidad que me puso los pelos de punta.
—Soy Nora Nighthowl —dijo finalmente—. Mi familia tiene una larga historia en esta ciudad, aunque hemos sido bastante buenos para mantenernos ocultos… hasta ahora.
El nombre me golpeó como un mazazo. La leyenda que Mark había contado en el pub, las historias sobre los Nighthowl, todo comenzó a tener sentido.
—¿Nighthowl? —murmuré, casi para mí misma.
Nora asintió, como si supiera lo que estaba pensando.
—Nos mantenemos en las sombras por una razón. Y por lo que he oído, tú también guardas tus propios secretos. Pero hay algo más que debes saber. Estoy aquí porque tengo que llevarte conmigo.
El aire se volvió pesado de repente. Sentí que mi corazón, quien nunca daba señales de vida, latía con fuerza en mi pecho mientras intentaba procesar lo que acababa de decir.
—¿Llevarme contigo? ¿De qué estás hablando? —pregunté de manera negativa.
Nora dio un paso hacia mí, y por un momento, su mirada se suavizó.
— No puedo explicártelo aquí pero.... Eres parte de un acuerdo. Un pacto que hay entre tu raza y la mía para evitar una guerra. — Nora tomó una pausa, como si esperase que entendiera de lo que estaba hablando. — "Una vida por otra vida." Y tú… tú eres la ofrenda.
Me quedé paralizada. ¿Qué estaba diciendo? Esto no podía ser verdad.
—¿Una ofrenda? —repetí, soltando una mueca de desagrado—. No, no puede ser. Mi familia nunca me mencionó nada de esto. Ni siquiera sabía que existían esos acuerdos.
—No tenías por qué saberlo —respondió Nora, acercándose otro paso—. Tu familia lo decidió hace mucho tiempo. Fue la única forma de garantizar la paz.
¿Cómo podían haberme hecho esto sin decirme nada?
—No entiendo nada… —murmuré—. ¿Por qué yo? ¿Por qué no me lo dijeron?
Nora suspiró, y por un momento, vi algo parecido a compasión en su mirada.
—A veces, el silencio es la única forma de proteger a los que amas. Tu familia pensó que, si no lo sabías, podrías vivir sin miedo… hasta el último momento.
—Esto no es justo —dije, con la mirada firme en sus ojos—. No deberían poder decidir por mí.
—Lo sé —respondió Nora suavemente—. Pero el pacto es inquebrantable. Si no vienes conmigo, la guerra estallará y muchas vidas se perderán.
Me quedé en silencio, mi mente estaba corriendo en todas direcciones. Todo esto era demasiado, demasiado rápido. Y, sin embargo, en el fondo, sabía que tenía que ir con ella. No por miedo, sino porque algo en mí, algo que siempre había sentido pero que nunca había comprendido del todo, sabía que esto era inevitable.
—¿Y si no quiero ir? —pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
—No es una elección. —dijo Nora con firmeza, aunque su voz mantenía ese tono suave—. Pero puedo prometerte que, si vienes conmigo, haré todo lo posible para que no sufras.
El silencio se extendió entre nosotras. Finalmente, asentí, sabiendo que no tenía otra opción.
—Está bien —dije en voz baja—. Iré contigo. Pero necesito respuestas, Nora. Necesito saber por qué tiene que ser así.
Nora asintió, y su rostro se suavizó un poco más.
—Te lo prometo —dijo—. Te explicaré todo cuando lleguemos a casa.
Y con esas palabras, supimos ambas que mi vida acababa de cambiar para siempre. No sabía qué me esperaba, pero al menos, en ese momento, no estaba sola.