«A menudo se oye que la religión y la ciencia tienen sus propias competencia y tareas, y que, mientras permanezcan confinadas dentro de estos límites originarios, no tienen por qué entrar en conflicto. Este argumento resulta insuficiente. Una frontera separa un área de otra pero al mismo tiempo, pertenece a ambas. Seguramente los cimientos del conflicto entre la religión y la ciencia yacen ocultos justo en esa frontera. A decir verdad, desde la antigüedad la metafísica y la filosofía han consistido en la exploración de esta línea divisoria entre la ciencia y la religión».
Nishitani Keiji: la religión y la nada. Chisokudö, págs. 135-136. Nagoya, 2017.
TGO
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