camino frances / zubiri
© 2023 Yiannis Krikis

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camino frances / zubiri
© 2023 Yiannis Krikis
«En un maravilloso ensayo decía mi maestro Ortega que la Filosofía había vivido de dos metáforas: la primera es justamente esta metáfora griega: el hombre es un trozo del universo, una cosa que está ahí. Y sobre ese carácter de estar ahí se funda y se apoya ese otro carácter suyo del saber. Saber es que las cosas impriman su huella en la conciencia humana; saber es impresión. Ahora bien, Descartes corta el vínculo que une el saber a lo que el hombre es y convierte el saber en el ser mismo del hombre; mens sive animus, decía. El “animus” o “spiritus” se ha convertido en “mens”, en saber.
En este momento se produce la aparición de la segunda metáfora, en la cual el hombre no es un trozo del universo, sino que es algo en cuyo saber va contenido todo cuanto el universo es.»
Xavier Zubiri: Naturaleza, historia, Dios. Editora Nacional, pag. 223. Madrid, 1959.
TGO
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“La filosofía es una reflexión que no descubre un nuevo objeto entre los demás, sino una nueva dimensión de todo objeto”
Xavier Zubiri
José Francisco Javier Zubiri Apalategi, fue un filosofo español, nacido en San Sebastian en diciembre de 1898. Fue discípulo de Juan Zaragüeta Bengoechea, el filosofo, psicólogo y sacerdote español y de Ortega y Gasset, el filósofo y ensayista español, y exponente principal de la teoría del perspectivismo.
Estudió filosofía y teología en la Universidad de Lovaina en 1919, y en 1920, se doctoró en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma, en donde se ordenó sacerdote, ganando cinco años mas tarde, la cátedra de Historia de la Filosofía en la facultad de Filosofía y letras de la Universidad central de Madrid.
En 1929 marchó a Friburgo en Alemania para estudiar pensamiento fenomenológico con el filósofo y matemático alemán Gustav Husserl y con el pensador y filosofo Martin Heidegger.
Durante la guerra civil española se marchó a Paris, en donde permaneció hasta el fin de la misma. Durante su estadía en Paris, desarrolló trabajos de física con Louis de Broglie, y de filología con el lingüista Émile Benveniste.
La soledad de la existencia humana no significa romper amarras con el resto del universo y convertirse en un eremita intelectual o metafísico: la soledad de la existencia humana consiste en un sentirse solo, y por ello, enfrentarse y encontrarse con el resto del universo entero.
Xavier Zubiri
Camino Frances 2023. Zubiri
«Pues bien, aquí trato en primera línea de la idea de filosofía. La filosofía tiene ante todo un horizonte de intelección. De hecho, en la filosofía europea estos horizontes han sido dos. Uno fue el horizonte de la filosofía griega: concebida sobre el hecho, a primera vista asombroso, de que las cosas que de veras son, sin embargo cambian, y recíprocamente que todo cambio está determinado por lo que verdaderamente es. A diferencia de este horizonte, a partir del cristianismo se constituye un horizonte de la filosofía muy otro. Lo asombroso no es que las cosas sean y cambien, sino que lo asombroso es que haya cosas: es el horizonte de la nihilidad. Las cosas son un reto a la nada. Es un horizonte determinado por la idea de creación. Toda la historia de la filosofía europea post-helénica, desde san Agustín a Hegel, no es más que una metafísica de la nihilidad; se mueve por tanto en el horizonte de la creación. En este sentido, es una filosofía que no es pura filosofía.»
Xavier Zubiri: Cinco lecciones de filosofía. Alianza Editorial, págs. ii-iii. Madrid, 1980.
TGO
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Añadamos finalmente que profundidad no es sinónimo de ultimidad. Todo lo último es naturalmente profundo, pero no todo lo profundo es último. La profundidad tiene grados; y esta gradación va hasta el infinito. La profundidad tiene hondura insoldable. Conocer algo en profundidad no es conocerlo ya en su realidad última. Más aún, la intelección en profundidad es un hecho; pero el acceso a la ultimidad es constitutivamente un problema siempre abierto hasta el infinito. Por esto es por lo que intelección en profundidad no es sinónimo de intelección absoluta.
Xavier Zubiri
«El hombre es una realidad sustantiva, esto es, un sistema clausurado y total de notas constitucionales psico-orgánicas. Una de ellas es la inteligencia, esto es, la aprehensión de todo y de sí mismo, como realidad. Es, a mi modo de ver, la esencia formal de la inteligencia. Esta inteligencia es formal y constitutivamente sentiente: primaria y radicalmente aprehende lo real sintiendo su realidad. Gracias a esta inteligencia sentiente, el hombre se comporta con todas las cosas reales, y consigo mismo, no sólo por lo que determinadamente son en sí mismas, sino que se comporta con todo por ser real y en cuanto es real: vive de la realidad. Es animal de realidades. En su virtud, el carácter de realidad del hombre es un momento determinante de su acción: el hombre actúa realmente porque es “su” realidad. Y en esta “suidad” consiste la razón formal de ese modo de realidad que le es propio, a saber, ser persona. Como forma de realidad, el animal de realidades es animal personal. Entonces, una cosa es clara: la realidad humana, en tanto que realidad, es “absoluta”, suelta de toda otra realidad en cuanto realidad. Pero lo es de un modo meramente relativo: es relativamente absoluta.»
Xavier Zubiri: Tres dimensiones del ser humano: individual, social, histórica. Alianza Editorial / Fundación Xavier Zubiri, pág. 106. Madrid, 2006.
TGO
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