Que la tecnología no nos domine
Luego de la charla con Fritz, surgió en clase el tema de la tecnología, y como cada vez más, somos dominados por ella. Lamentablemente es cierto, vivimos pendiente de todas las herramientas tecnológicas las 24hs del día, y muy pocas veces podemos escaparnos; llevando a muchas personas a desarrollar un trastorno de nomofobia: miedo irracional a salir de casa sin el celular.
Sin quererlo, otra vez volvemos a las enfermedades neuronales que el filósofo Byung-Chul Han menciona en su libro; y esto nos hace ver que su planteo no es para nada ilógico.
En un inicio, estas tecnologías; celulares, computadoras, iPads, entre otras, fueron pensadas para ser otra herramienta más, que nos ayudara en nuestra vida cotidiana, estudio y trabajo. Pero, lentamente, se han ido convirtiendo en una especie de “armas de destrucción” para la sociedad; seguramente si hoy sales a la calle, te encontrarás que la mayoría de personas miran hacia una pantalla y no hacia su horizonte.
Hace unos años, fui consciente de que no podía estar más de 10 minutos sin mirar el celular, o hacer algo con él; allí fue cuando me propuse un cambio.
Al inicio, me limité el tiempo en redes sociales, principalmente en Instagram, donde pasaba la mayoría del tiempo mirando foto tras foto, como una persona sin cerebro. Debo confesar que no fue nada fácil, ya que era un hábito que se había vuelto un tipo de “adicción”, pero cuando lo pude ir superando, empecé a observar cosas a mi alrededor que antes no notaba: como texturas, colores y sensaciones, que me ayudaron mucho a la hora de diseñar y crear nuevas ideas.
Después de esta experiencia, hasta el día de hoy, uso mucho menos el celular y trato de tener momentos al día sin ningún contacto con la tecnología, donde aprovecho a leer, pintar, bailar o tejer; que son mis hobbies.
Sigo observando el mundo a través de mis ojos y la tecnología, ya que escapar de ella es algo totalmente imposible e ilógico. Es esencial aprender a utilizar correctamente la tecnología, para que esta no nos domine de una forma que pueda resultar negativa para uno o para las personas que nos rodean.
Otro tema que se tocó en clase fue: las apariencias en redes sociales. Mucha gente, no solo los millennials, están obsesionados con su imagen en redes sociales, llegando a extremos de deprimirse por no recibir la cantidad de me gusta o comentarios que esperaban en un posteo o foto.
Para escapar de este comportamiento, es importante entender que todo lo que vemos en las redes, es una pequeña parte de la realidad que cada persona vive al día a día. Nadie jamás va a subir una foto de un momento que no sea visualmente agradable.
no todo es perfección y belleza, ni cierta cantidad de seguidores o me gustas; la vida va mucho más allá de eso, y hay que aprender a vivirla desde afuera de una pantalla.
A pesar de que no sea un tema directamente relacionado con el diseño colaborativo, me pareció importante aportar mi opinión, ya que es algo que todos vivimos diariamente en nuestra sociedad y nos afecta a la gran mayoría.
Con respecto al diseño, si estamos todo el día mirando una pantalla, perdemos cada oportunidad que nos da nuestro entorno para crecer como diseñadores y seres pensantes. Es importante observar y vivir otras cosas que no se encuentren dentro de una pantalla, experimentar otras sensaciones y sentimientos, que luego nos podrán ayudar como inspiración en proyectos.
Si todos nos cerráramos solo a lo que vemos a través de una pantalla, el diseño colaborativo no podría ser posible. Todos estaríamos condicionados por la misma exposición diaria de contenidos e información; perdiendo así, la capacidad de asombro y el intercambio de nuevas ideas.