Donde no puedas amar, no te demores.
En la mayoría de nuestras relaciones de pareja tenemos días excelentes, buenos, regulares, malos y días que uno no quiere ni recordar. Y es en estos momentos, donde empiezas a pensar si es mejor soltar o intentarlo un poco más.
Pero ¿qué opciones tienes cuando te permites ser el tercero en la relación?
“Soltar algo que te hace feliz sabiendo que te traerá dolor, es de grandes”.
Y es que para qué retrasar lo inevitable, es esperar que un día se despierte y ya no quiera más de ti, o que por cosas de la vida tiene que dejarte PORQUE YA TIENE UNA VIDA DONDE NO ENCAJAS, DONDE SENCILLAMENTE NO ERES PRIORIDAD. No se trata de darte por vencido en el amor, se trata de ir más allá y contemplar tus opciones, se trata de tu tiempo, de tus sentimientos. Muchas veces nos aferramos al hecho de no estar solos y es ahí donde pecamos y nos “dejamos llevar” por una situación de la cual no es fácil salir.
Es importante aprender a vivir con las consecuencias de las decisiones que tomamos. Se vale ser débil, se vale mirar atrás, se vale llorar y desahogarte pero que genial se siente tomar esas emociones negativas y volverlas un cohete propulsor que te haga salir disparado a buscar tu felicidad. El famoso día del “ya no más”.
Y es que en esta vida y en el amor TODO SE VALE, así estamos preparados para la próxima vez que la caprichosa vida nos ponga en una situación así, pensemos mejor. Porque primero tengo que amarme yo, sino ¿quién lo va a hacer? Porque primero tengo que cuidarme yo, sino ¿quién me va a cuidar? Muchas veces somos egoístas con lo que tenemos y no nos importa tener a alguien, o medio tenerlo, sin darnos cuenta del daño que nos hacemos a nosotros mismos.
Dejar ir es un arte solo apto para valientes y a ti te digo que “nunca vas a entender cuánto amor me costó dejarte”.