Diario de una gorda...
Resulta que hace casi 2 años estoy yendo al médico por mi problema de obesidad mórbida. Hace 2 años que bajo 5 kilos, subo 6 kilos, bajo 4 kilos, subo 2 kilos. Nutricionista y médico clínico... Pastillas, dietas, control, diario de comidas, balanzas, ropa que ya no me queda, suplementos dietarios... Y así voy por la vida, con mi frustración y mi culpa a cuestas, sintiéndome tan agotada de que nada funcione.
Ayer le comenté al señor que vive conmigo que quería hacerme el bypass gástrico. Ya se lo había dicho una vez y le pedí que me ayude a buscar la información necesaria, pero todo quedó en nada.
Entonces me puse a buscar yo misma la información y cuando le dije empezó con los “peros” y los “miedos” de siempre... Miedos lógicos, si, él no quiere que me pase nada, pero no entiende mi desesperación. Estoy pesando casi 50 kilos más de lo que pesaba el día que lo conocí, hace 5 años y 4 meses. Yo no entiendo como él no los nota, cabe aclarar que pasamos por mi primer convivencia, un casamiento, un embarazo, una cesárea, una depresión post parto de casi 1 año y medio, nos mudamos de país, todas cosas que generan mucho estrés y mucha ansiedad.
Nunca fui flaca, pero hace 5 años me aceptaba, me miraba al espejo y me gustaba lo que veía.
Anoche tuvimos una larga charla al respecto, él no sabe de los 50 kilos extra, no sabe de mi BMI, no sabe cual es mi peso, son cifras que no quiero revelarle.
Soy consciente que mi problema es mas que la comida. Sé que es la soledad que sentí cuando era chica, sé que es el bullying que sufrí durante toda la escuela primaria, sé que es la angustia que sentí cuando nació mi hijo, todo eso es lo que hizo que envolviera mi alma en una enorme masa de grasa.
Unos días atrás el señor que vive conmigo me leyó algo que decía mas o menos así...
“Las personas que tienen problemas de obesidad la pasan peor que un drogadicto o un alcohólico, por que ellos deben seguir conviviendo con la comida, imagínense si a un alcohólico en rehabilitación le hacen tomar todos los dias alcohol en pequeñas cantidades”... Y es cierto... Yo, como gorda, puedo dar fe de ello. Es tan difícil convivir con tu adicción.



















