En primer lugar, debemos tener en cuenta que con Hegel esta subjetivación del objeto nunca "se produce": siempre hay un resto de la sustancia que escapa al alcance de la "mediación subjetiva"; y lejos de ser un obstáculo sencillo que previene la actualización completa del sujeto, este resto es en sentido estricto correlativo al ser del sujeto mismo. Llegamos así a una de las definiciones posibles de objet a: ese excedente de la Sustancia, ese "hueso", que resiste la subjetivación; el objet a es correlativo al sujeto en la propia inconmensurabilidad radical con él. En segundo lugar, tenemos la noción opuesta, según la cual el sujeto es esa "nada" misma, el vacío puramente formal que queda luego de que todo el contenido sustancial se ha "pasado" a sus predicados y determinaciones: en la "subjetivación" de la Sustancia, su En sí compacto se disuelve en la multiplicidad de sus predicados y determinaciones particulares, de sus "seres para el otro" , y el "sujeto" es esa X misma, la forma vacía de un "recipiente", que queda una vez que todo el contenido se ha "subjetivado".
Žižek, S. (2016). La permanencia en lo negativo. Buenos Aires: Godot, p. 49












