-- Mein gott... Mein gott! MEIN GOTT!! -La chica exclamó mientras se llevaba las manos a la cabeza y no dejaba de mirar al suelo mientras el sudor frío impregnaba su frente. Una de sus lentillas se le había caído mientras se las sacaba y se le había caído y desafortunadamente la había pisado. Ya eran el tercer par esa semana.






