A estas alturas quiero una conversación profunda, plena, llena de bellos matices, salpicada de realidad.
Quiero unos brazos tibios, una cama abrigada, una respiración calmada, un corazón en paz.
Necesito tranquilidad, calidez de hogar, cariño del bueno, compañía de la que felizmente lo vale.
Quiero amor del bueno, ternura del alma, compañerismo, amabilidad, intensa amistad en compatibilidad y confianza.
Ofrezco eso y más; porque a estas alturas la soledad ha sido mejor que lo que me regalan. Ya saben, amores agrietados que solo saben darse a la mitad y que no se comprometen ni con su pensar, menos con una.
Se querer bonito, de verdad. Si no lo ves, no lo sientes.
Leregi Renga










