Suavé - Wigetta (en Wattpad) https://my.w.tt/eOzx9VeC0R Su vida de cuentos se arruinó, y para poder superarlo, acepta un empleo que lo cambiará todo.
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Suavé - Wigetta (en Wattpad) https://my.w.tt/eOzx9VeC0R Su vida de cuentos se arruinó, y para poder superarlo, acepta un empleo que lo cambiará todo.
Pensamientos. Wigetta (OneShot) - Pensamientos (One Shot) (on Wattpad) http://my.w.tt/UiNb/CHKJyRz7mC No me odien por favor. Espero les guste.
Adelanto “Mi demonio gurdián - capítulo dos”
Sabes que para cualquier cosa que te ocurra estaré ahí para ayudarte, te amo mucho y jamás te dejaría.- Ya más confiada con las palabras que Guillermo acababa de decir, tomó aire y lo soltó sin anestesia.
-Alguien me está siguiendo, todos los días, le veo por las ventanas de la escuela cuando estoy en clases, por la calle, en cafeterías, en el autobús, en todas partes, tengo miedo, siento que me quiere hacer daño y ya no sé qué hacer… Por favor, ayúdame.- La cara con la que se quedó Guillermo al oír eso fue de horror total, se esperaba de todo, de todo menos eso, el sabía quién era, lo sabía muy bien, era Samuel, Samuel era quien la estaba persiguiendo, a la persona que probablemente más amaba en todo el mundo, y no sabía si sus intensiones eran buenas, como lo fueron algún día con él, o de lo contrario malas y, en ese caso, llegara a hacerle algún tipo de daño.
�B���xy�ؓ
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Bueno, bueno, bueno, he aqui un pequeño adelanto del capitulo numero dos de “mi demonio guardian” :D la verdad es que muchos me lo pidieron y, como me gusta mucho la historia, dije, ¿por que no? y pues me puse a ello! pero la verdad es que he estado muy ocupada, por ende me he demorado y seguramete demoraré un tiempesito de más, pero espero que pronto este.
un beso enorme y gracias por todo, l@s quiero un menton! bye! z4 ^-^
~Sam
Wattpad: www.wattpad.com/SamOneToLove
capitulo 1 en wattpad: https://www.wattpad.com/story/46068447-mi-demonio-guardi%C3%A1n-~-wigetta
capitulo 1 en tubmlr: http://sam-one-to-love.tumblr.com/post/125395031770/mi-demonio-guardi%C3%A1n-wigetta
One-Shot Wigetta próximamente!!
Oigaaan :D me puse a pensar y se me ocurrieron mil y una ideas para un One - Shot wigetta osea, lo tendría listo para el... Mm... 15 de Septiembre maso... Porque tengo muchas evaluaciones (ya que esta terminando el trimestre) y este finde no tengo musho tiempo!! Pd: Los quiero mucho! Gracias por los que me siguen siguiendo a pesar de todo mi tiempo ausente... Disculpen eso... GRACIAS POR TODOOOO Los quieroooo
willyciento (wigetta)
Había una vez un bello joven que, después de quedarse huérfana de padre y madre, tuvo que vivir con su madrastra y las dos hijas que tenía esta, hijas tan despreciables de carácter que repugnaban al solo acercarse, la madrasta poseía un mal carácter, esta no soportaba las cualidades del joven, que hacían aparecer todavía más odiables a sus hijas. Le obligó a las más viles tareas de la casa que se le ocurriesen en su malvada mente, era el quien fregaba los pisos y la vajilla, el quien limpiaba los cuartos de la señora y de las señoritas sus hijas; dormía en lo más alto de la casa, en una habitación bastante alejadas de las principales, sus hermanas ocupaban habitaciones lujosas, habitaciones dignas para princesas, solo que aquellas chicas poco tenían de princesas, estas en sus habitaciones tenían camas a la última moda y espejos en que podían mirarse de cuerpo entero, diferentes tipo de prendas de vestir, para así estar diferentes cada día.
El pobre muchacho aguantaba todo con paciencia, y no se atrevía a quejarse ante su madrastra, ya que el miedo que le tenía hacia esta. Este chico a comparación con sus hermanastras no poseía grandes prendas de ropa, muy al contrario, este poseía solo lo que llevaba puesto, ropas sucias las cuales acostumbraba a lavarlas una y otra vez, pero que siempre al final del día terminaban negras de suciedad, polvo y como siempre limpiaba las chimeneas de casa se llenaba de ceniza, lo cual machaba aún más su ropa. El chico fue apodado Willyciento por sus hermanastras, por siempre estar lleno de cenizas, sin embargo Willyciento, con sus míseras ropas, no dejaba de ser cien veces más hermoso que sus hermanas que andaban tan ricamente vestidas.
Sucedió que el hijo del rey dio un baile al que invitó a todas las personas distinguidas; nuestras dos señoritas también fueron invitadas, pues tenían mucho nombre en la comarca. Helas aquí muy satisfechas y preocupadas de elegir los trajes y peinados que mejor les sentaran; nuevo trabajo para willyciento pues era el quien planchaba la ropa de sus hermanas y plisaba los adornos de sus vestidos. No se hablaba más en la casa que de la forma en que irían trajeadas.
-Yo- dijo la mayor- me pondré mí vestido de terciopelo rojo y mis adornos de Inglaterra.
-Yo- dijo la menor-iré con mi falda sencilla; pero en cambio, me pondré mi abrigo con flores de oro y mi prendedor de brillantes, que no pasarán desapercibidos.
Manos expertas se encargaron de armar los peinados de dos pisos y se compraron lunares postizos. Llamaron a Willyciento para pedirle su opinión, pues tenía buen gusto. El chico las aconsejó lo mejor posible, y se ofreció incluso para arreglarles el peinado, lo que aceptaron gustosas. Mientras las peinaba, ellas le decían:
-willyciento, ¿te gustaría ir al baile?
-se están burlando de mi otra vez-suspiro con pesadez el chico- eso no es cosa para mí...
-¡Tienes razón!-dijo con ímpetu la hermana mayor- se reirían bastante si vieran a un chico como tu entrar al baile-dijo esta con desprecio mirando indiferente al chico que simplemente escuchaba con lastima y frustración.
Willyciento tenía la oportunidad de arreglar de mala forma los cabellos de aquellas chicas, pero su corazón noble no se lo permitió, les peino con sumo cuidado incluso hasta llegar a la perfección. Tan contentas estaban las hermanastras que pasaron cerca de dos días sin comer. Más de doce cordones rompieron a fuerza de apretarlos para que el talle se les viera más fino, y se lo pasaban delante del espejo solo para ver como sus cuerpos adelgazaban cada vez más.
Finalmente, llegó el día feliz; partieron y Willyciento les siguió con los ojos y cuando les perdió de vista se puso a llorar. Su madrina, que era un hada, le vio anegado en lágrimas, le preguntó qué le pasaba.
-Me gustaría... me gustaría...-lloraba tanto que no pudo terminar.
-¿Te gustaría ir al baile, no es cierto?- le pregunto con tristeza a aquel chico que lloraba desconsoladamente.
-¡me encantaría! -dijo Willyciento suspirando.
-¡Bueno, te portarás bien! -dijo su madrina-, yo te haré ir- tomo la mano del chico y a empujones lo llevo a su habitación.
-Ve al jardín y tráeme un zapallo-ordeno esta.
Willyciento fue en el acto a coger el mejor que encontró y lo llevó a su madrina, sin poder adivinar cómo este zapallo podría hacerla ir al baile. Su madrina lo vació y dejándole solamente la cáscara, lo tocó con su varita mágica e instantáneamente el zapallo se convirtió en un bello carruaje todo dorado.
En seguida miró dentro de la ratonera donde encontró seis ratas vivas. Le dijo a Cenicienta que levantara un poco la puerta de la trampa, y a cada rata que salía le daba un golpe con la varita, y la rata quedaba automáticamente transformada en un brioso caballo; lo que hizo un tiro de seis caballos de un hermoso color gris ratón. Como no encontraba con qué hacer un cochero:
-Voy a ver -dijo Willyciento- si hay algún ratón en la trampa, para hacer un cochero.
-Tienes razón -dijo su madrina entusiasmada- anda a ver.
Willyciento le llevó la trampa donde había tres ratones gordos. El hada eligió uno por su imponente barba, y habiéndolo tocado quedó convertido en un cochero gordo con un precioso bigote. En seguida, ella le dijo:
-Baja al jardín, encontrarás seis lagartos detrás de la regadera ¡tráemelos!-ordeno el hada.
Tan pronto los trajo, la madrina los trocó en seis lacayos que se subieron en seguida a la parte posterior del carruaje, con sus trajes galoneados, sujetándose a él como si en su vida hubieran hecho otra cosa.
-Bueno, aquí tienes para ir al baile, ¿no estás bien aperado?
-Es cierto, pero, ¿podré ir así, con estos ropajes tan feos?
Su madrina no hizo más que tocarla con su varita, y al momento sus ropas se cambiaron en un elegante traje, el cual parecía ser de un rey, repletos de detalles de oro y plata que lo hacían aún más majestuoso, su rostro brillaba de limpieza, sus cabellos negros, por primera vez habían adoptado un orden y no se encontraban desordenados, estaba perfecto y reluciente con su nueva apariencia.
Una vez hecho todo, Willyciento subió al carruaje; pero su madrina le recomendó sobre todo que regresara antes de la medianoche, advirtiéndole que si se quedaba en el baile un minuto más, su carroza volvería a convertirse en zapallo, sus caballos en ratas, sus lacayos en lagartos, y que sus viejos ropajes recuperarían su forma primitiva. El prometió a su madrina que saldría del baile antes de la medianoche.
El hijo del rey, a quien le avisaron que acababa de llegar una gran príncipe que nadie conocía, corrió a recibirle; le dio la mano al bajar del carruaje y le llevó al salón donde estaban los comensales. Entonces se hizo un gran silencio: el baile cesó y los violines dejaron de tocar, tan absortos estaban todos contemplando la gran belleza de aquel desconocido. Sólo se oía un murmureos de la gente que no paraba de observar a aquel chico.
-¡Ah, qué hermoso es!-se escuchó oír entre la multitud.
El mismo rey, siendo viejo, no dejaba de mirarle y de decir por lo bajo a la reina que desde hacía mucho tiempo no veía una persona tan bella y graciosa. Todas las damas observaban con atención su peinado y su traje, hombres celosos de la belleza que desprendía este. El hijo del rey le colocó en el sitio de honor y en seguida le condujo al salón para bailar con él. Bailó con tanta gracia que fue un motivo más de admiración. Sus ojo se conectaban entre cada movimiento, el mayor, cautivado por la criatura que con suma gracia le seguía los paso no podía dejar de mirarle, de analizar meticulosamente cada facción característica de este. Ambos danzaban capturando la miradas de todos, hacían una pareja estupenda, los más hermosos del salón, si la belleza de Willyciento era indudable, el príncipe Vegetta no se quedaba atrás, ambos chicos, eran igual de perfecto tanto exteriormente como lo eran interiormente. La música había cesado y el baile había terminado, una última sonrisa se dedicaron y soltaron sus manos para volver a la normalidad de cada quien.
Trajeron exquisitos manjares que el príncipe Vegetta no probó, ocupado como estaba en observarle. Willyciento fue a sentarse al lado de sus hermanas y les hizo mil atenciones; compartió con ellas los limones y naranjas que el príncipe le había obsequiado, lo que las sorprendió mucho, pues no le conocían, no le habían reconocido el rostro en esas ropas tan elegantes que este traía. Charlando así estaban, cuando Willyciento oyó dar las once y tres cuartos; hizo al momento una gran reverenda a los asistentes y se fue a toda prisa.
Apenas hubo llegado, fue a buscar a su madrina y después de darle las gracias, le dijo que desearía mucho ir al baile al día siguiente porque el príncipe Vegetta se lo había pedido. Cuando le estaba contando a su madrina todo lo que había sucedido en el baile, las dos hermanas golpearon a su puerta y Willyciento fue a abrir.
-¡Cómo habéis tardado en volver! -les dijo bostezando, frotándose los ojos y estirándose como si acabara de despertar; sin embargo no había tenido ganas de dormir desde que se separaron.
-Si hubieras ido al baile -le dijo una de las hermanas-, no te habrías aburrido; asistió el más bello príncipe, el más bello que jamás se ha visto; nos hizo mil atenciones, nos dio naranjas y limones.
Willyciento estaba radiante de alegría. Les preguntó el nombre de este príncipe; pero contestaron que nadie le conocía, que el hijo del rey no se conformaba y que daría todo en el mundo por saber quién era.
Al día siguiente las dos hermanas fueron al baile, y Willyciento también, pero aún más ricamente ataviado que la primera vez. El hijo del rey estuvo constantemente a su lado y diciéndole cosas agradables; nada aburrido estaba el joven y olvidó la recomendación de su madrina; de modo que oyó tocar la primera campanada de medianoche cuando creía que no eran ni las once. Se levantó y salió corriendo, ligero como una gacela. El príncipe Vegetta le siguió, pero no pudo alcanzarle; él había dejado caer una de sus zapatillas que el príncipe recogió con todo cuidado.
Willyciento llegó a casa sofocado, sin carroza, sin lacayos, con sus viejos ropajes, pues no le había quedado de toda su magnificencia sino una de sus zapatillas, igual a la que se le había caído.
Preguntaron a los porteros del palacio si habían visto salir a un príncipe; dijeron que no habían visto salir a nadie, salvo un muchacho muy mal vestido que tenía más aspecto de aldeano que de príncipe.
Cuando sus dos hermanas regresaron del baile, Willyciento les preguntó si esta vez también se habían divertido y si había ido el hermoso príncipe del que tanto se hablaba. Dijeron que sí, pero que había salido escapando al dar las doce, y tan rápidamente que había dejado caer una de sus zapatillas, que el hijo del rey la había recogido dedicándose a contemplarla durante todo el resto del baile, y que sin duda estaba muy enamorado del bello joven dueño de la zapatilla. Y era verdad, pues a los pocos días el hijo del rey hizo proclamar al son de trompetas que se casaría con la persona cuyo pie se ajustara a la zapatilla.
Empezaron probándola a los príncipes más cercanos, pero resignado el príncipe Vegetta, decidió probar aquella zapatilla con cualquier persona del reino, pero inútilmente. Llevaron la zapatilla donde las dos hermanas, las que hicieron todo lo posible para que su pie cupiera en la zapatilla, pero no pudieron.
-¿Puedo probar si a mí me calza?-dijo Willyciento al ver esa zapatilla que tano reconocía como suya.
Sus hermanas se pusieron a reír y a burlarse de él. El gentilhombre que probaba la zapatilla, habiendo mirado atentamente a Willyciento y encontrándolo muy lindo, dijo que era lo justo, y que él tenía orden de probarla a todas las personas del reino. Hizo sentar a Willyciento y acercando la zapatilla a su piececito, vio que encajaba sin esfuerzo y que era hecha a su medida.
Grande fue el asombro de las dos hermanas, pero más grande aun cuando Willyciento sacó de su bolsillo la otra zapatilla y se la puso. En esto llegó la madrina que, habiendo tocado con su varita los ropajes los volvió más deslumbrantes aún que los anteriores.
Entonces las dos hermanas la reconocieron como la persona que habían visto en el baile. Se arrojaron a sus pies para pedirle perdón por todos los malos tratos que le habían infligido. Willyciento les hizo levantarse y les dijo, abrazándolas, que las perdonaba de todo corazón y les rogó que siempre le quisieran.
Fue conducida ante el joven príncipe Vegetta, vestido como estaba. El príncipe le encontró más bello que nunca, los ojos de ambos radiaban ante la mirada del otro, habían encontrado la perfección mutua del contario, el príncipe Vegetta sin demoras, ansioso y feliz por tener al mismo chico del baile frente a sus ojos, le tomo de las manos y se arrodillo frente a este, era más que claro que era lo que ocurría, todo el reino grito de felicidad por las propuesta y pocos días después se casaron, donde celebro todo el reino, gustosos y felices al ver a la nueva pareja que era la más hermosa que jamás habían visto. Willyciento, que era tan bueno como hermoso, hizo llevar a sus hermanas a morar en el palacio y las casó en seguida con dos grandes señores de la corte.
-y colorín colorado, este cuento se ha acabado-dijo Vegetta jocoso tras su historia.
-¡Vegetta!-riño Willy-solo dame mi zapatilla para que podamos ir a cenar, no era necesario contarme la historia de cenicienta, ya me la sabia-dijo este enojado mientras estiraba su mano para recibir la zapatilla que el mayor aún no se la entregaba.
-pero Willy, yo solo quería ponerte la zapatilla, tal como lo hacían en cenicienta.
-sí, pero llevas ratos contándome esa historia, se colocarme solo mis zapatillas
-buen, bueno chaval, ahora déjame probar si la zapatilla te queda-dijo haciendo caso omiso a los regaños del menor, tomo el pie de este e introdujo su zapatilla, simplemente Guillermo no se podía enojar con Samuel, le amaba demasiado, y con cada broma o juego que el mayor hacía, lograba enamorarle más que antes.
-¡me queda la zapatilla!-dijo Willy jocoso.
-¿sabes qué significa eso?-pregunto Samuel a lo cual Willy simplemente negó con la cabeza, el mayor sonrió ante esto, decidido se arrodillo frente a este y de su bolsillo saco una pequeña cajita- como veo que la zapatilla te ha quedado, ¿Guillermo, Willy, willyciento, te quieres casar conmigo?...
- Mi demonio guardián - Wigetta
Cuando somos pequeños, todos pasamos ese miedo de que algo o alguien nos observa por las noches ¿no? Sentimos ese terror de que algo se acerca a nuestra cama, nos tapamos hasta las orejas con las mantas para sentirnos más seguros y finalmente nos quedamos dormidos. Cuando somos mayores nos damos cuenta de que eso era una estupidez, algo que no tenía sentido y un miedo de niños, pero la culpa nunca fue nuestra, claro que no, era de nuestros padres, tíos, hermanos, hermanas, niñeras, etc. Ellos nos metían esos miedos a la cabeza, que si no nos comíamos toda la comida nos iba a llevar el viejo de la bolsa, que si el cuco, que si el chupa cabras, que si esto que si lo otro, pero ¿de verdad crees que hay un hombre con poderes sobrenaturales que va por las noches a tu casa y te rapta metiéndote en una bolsa? ¿En serio? Pues hoy te enteraras de que eso es mentira. Hoy, te contaré la verdad.
En lo más profundo de la tierra hay un lugar, que aun que todos dicen que es horrible, es bastante bonito, de un color rojizo y con un liquido espeso, el cual produce un gran calor, corriendo por algunos lugares, y si, es exactamente lo que están pensando, es el infierno. Cientos de miles de demonios volando con sus grandes alas negras de acá para allá. ¿Su misión? Exterminar a todos los ángeles del mundo. Cada noche, centenares de demonios van por todo el mundo buscando ángeles caídos, los cuales tienen apariencia de humanos, básicamente, dios, manda todos los días a un ángel nuevo a la tierra, para lograr hacer un mundo mejor, estos renacen y tienen una vida normal, sin recordar que son un ángel y cuando mueren, vuelven al cielo, hallan echo o no su tarea, y pueden elegir si quieren o no ser enviados nuevamente. La misión de los demonios es asesinar a estos ángeles caídos, no solo por el odio que les tienen, si no, porque quieren que el mundo mortal, sea su nuevo hogar, y no puede serlo si está infestado de ángeles, según ellos. Los demonios matan día a día todos los ángeles caídos que encuentren, pero deben ser niños, los adultos son demasiado peligrosos, son más fuertes y tienen más resistencia. Pero su esfuerzo sería inútil, pensaras, ya que cuando los ángeles mueren van nuevamente al cielo y pueden ser mandados de nuevo, pues no, si un demonio le arrebata la vida a un ángel este queda sin alma, y no puede volver al cielo, tienen dos opciones, van al infierno o al limbo, la mayoría elije el infierno, ya que no quieren pasar una eternidad solos en un lugar frio y escuro como lo es el limbo, otros pocos para no convertirse en esas “bestias” que tanto odian, deciden ir al limbo y pasar allí el resto de los tiempos. ¿Aún sigues pensando que el viejo de la bolsa existe? ¿Sí? Pues déjame contarte una historia.
Nuestra historia parte con un chico, Guillermo Díaz, un común niño de 7 años, durmiendo plácidamente en su cama, una persona extrovertida y abierta, no le teme a nada, ya que es bastante curioso, y a él, lo desconocido, más que darle miedo, le da emoción. Esa noche, Guillermo estaba emocionado a más no poder, mañana era su cumpleaños y su padre lo llevaría al parque con sus amigos.
Guillermo, era el ángel más puro que había existido y probablemente existirá en todos los tiempos, si, era un ángel caído. Él también tenía esa sensación de que alguien lo observaba, pero no le preocupaba en absoluto, de hecho, cada noche, decía “buenas noches” al aire, aun que nunca recibía una respuesta, eso lo desanimaba un poco, pero él seguía con la esperanza de que ese ser lo escuchaba, y era él quien lo arropaba en la noche y lo protegía todos los males, ¿irónico no? Pues no estaba del todo equivocado.
Samuel, un joven demonio de tan solo unos 100.000.000.000 años lo acompañaba cada noche en su cuarto, ¿pero cómo una persona tan anciana puede si quiera mantener los ojos abiertos? Se preguntarán, pues porque Samuel aparentaba tener 25 años, un joven y apuesto chico de 25 años, pero, el más cruel de los demonios, la mano derecha del mismísimo diablo, elegido para asesinar al ángel más puro, lo que ni él mismo creía era que no podía hacerlo, había asesinado a miles de niños antiguamente, 999.999 para ser exactos, si, este era su asesinato numero 1.000.000, lo cual era bastante importante, ya que es el demonio que mas ángeles a exterminado. Pero éste chico, de tan solo 7 años, había conmovido su corazón, el que creía no tener, todas las noches recibía un “buenas noches” de su parte, lo que más deseaba era poder responderle, pero lo único que podía hacer era esperar a que se quedara dormido y así poder arroparlo y protegerlo de todos los demonios que había en el área. Esa noche, Belcebú, se entero de que el pequeño Guillermo seguía con vida, y le advirtió a Samuel que si vivía el día de mañana, el mismo iría y lo mataría de la forma más cruel, para después, asesinarlo a él por traición, lo había puesto entre la espada y la pared, prefería matarlo él de una forma rápida, sin dolor, y tal vez explicándole que no tenía opción, además claro de pedirle infinitas disculpas.
-buenas noches.- dijo el pequeño esa noche, como todas, antes de dormir.
-Buenas noches pequeño.- respondió Samuel con una sonrisa, la satisfacción que sentía al poder responderle era infinita, se sentía al fin a gusto, después de tanto tiempo.
-M-Me… ¿Me has respondido? – preguntó sorprendido Guillermo por la repentina voz que salió de algún lugar de la habitación.
-Duerme.- dijo Samuel con tono suave.
-No tengo sueño, mejor conversemos.-Samuel medito un poco si sería buena idea tener una pequeña charla con el pequeño al que había cuidado durante tantos años, porque si, Samuel llevaba cuidando de Guillermo desde que nació, y hoy, era el día de despedirse. Además, así tal vez podría explicárselo con más calma.
-Está bien.- Respondió finalmente Samuel, pero justo antes de salir a la luz de los ojos de Guillermo, desplego sus grandes alas, para que así, lo viera en su forma natural, es lo menos que se merecía. Samuel. Con unas grandes alas con plumas negras en su espalda y con los ojos de un color rojo furioso, garras y colmillos. Intimidaría a cualquiera ¿no? Pues a Guillermo no le intimidaba en absoluto, al contrario, estaba fascinado por la hermosura de esa criatura que se encontraba frente a él.
-Hola.- Dijo el pequeño ángel.
-Hola.- Le respondió el demonio.
-Mi nombre es Guillermo.-
-Mucho gusto Guillermo.- dijo divertido Samuel, ya que él conocía de sobra su nombre.
-¿Y tu cómo te llamas? – pregunto Guillermo.
-Samuel, mi nombre es Samuel.- Respondió.
-Es un muy bonito nombre. Samuel…- Repitió el menor con admiración mientras el mayor sonreía.
-Wow… ¿Puedo tocarlas? – Le preguntó entusiasmado, refiriéndose a las alas.
-Claro que puedes.- respondió Samuel acompañado de una pequeña risita mientras observaba como Guillermo se acercaba cauteloso a sus negras alas y procedía a tocarlas.
-Son hermosas…- medio susurró el menor acariciando con cuidad cada una de las plumas de las alas de Samuel.-Me encantaría tener unas así. Qué suerte tienes.-
-Tal vez puedas…- Dijo Samuel con un poco de esperanza de que Guillermo, el ángel más puro eligiese convertirse en un diablo, tal vez podría ser su aprendiz, ahora, cabía la remota posibilidad de que Guillermo optase por irse al infierno en vez de quedarse en el limbo, y eso lo alegraba.
-¿Por qué lo dices? – preguntó el pequeño con curiosidad mirándolo directamente a los ojos.
-Escucha Guillermo, hay algo que debo decirte.- Había llegado la hora de decirle, a ese pequeño, que lo miraba con unos ojos llenos de sueños y de esperanzas ¿De verdad podía hacerle algo tan horrible como quitarle el alma a un pequeñín de tan solo 7 años? A un pobre niño lleno de vida, de virtudes, convertirlo en el monstro más cruel que existe.
Pasó un rato donde Samuel le había terminado explicando todo a Guillermo, desde el principio hasta el final, sin saltarse absolutamente ningún detalle. El niño lo escuchaba atentamente, sin hacer ningún comentario, esperando a que terminara para poder procesar toda la cantidad de información que le estaba llegando en tan poco tiempo.
-Entonces ¿Vas a matarme? – Preguntó una vez Samuel terminó de hablar.
-Pues… algo así.- respondió extrañado de la naturalidad con la que el niño lo había dicho.
-¿Me dolerá?
-Trataré de que no.- Guillermo se quedó pensativo unos segundos para después preguntar entusiasmado.
-¿Y tendré alas tan bonitas como las tuyas?
-Si eliges irte al infierno si.- Respondió el demonio.
-Entiendo… pues bien, no hay nada que yo pueda hacer para impedirlo ¿no? – preguntó Guillermo.
-Lamentablemente no, lo siento.-
-Ñee, está bien, total, así podre cuidar a mi familia.- Dijo alegre.- Pero tengo una duda ¿Me quedaré con 7 años para siempre? Porque mi mami siempre dice que algún día creceré, pero mis amigos siempre se burlan de que soy demasiado chiquitito.- dijo mientras jugaba con sus dedos avergonzado y con la cabeza gacha observándolos.- y también se burlan de mis ojitos.- añadió señalando sus rasgados ojos y sonriendo, dejando al descubierto los dientes que le faltaban.
-Tranquilo, crecerás y podrás tener la apariencia de la edad que tú quieras.-
-¡¿Enserio?! – Samuel asintió.- Wow! ¡Increíble! Muchas gracias Samu! – Esperen, el ¿de verdad le estaba agradeciendo por arrebatarle el alma? Samuel no se lo podía creer, y menos cuando este se lanzó a abrasarlo, por el repentino gesto se levanto de donde estaba sentado y Guillermo quedo colgado de su cuello, riendo por estar en esa posición.
-¡Bájame! - Gritó entre risas.
-¡¿GUILLERMO?! – Se escuchó un grito de su madre proveniente del pasillo - ¿Hijo? – Dijo su madre mientras entraba a su cuarto. De un momento a otro Samuel había desaparecido.- ¿Todo bien? – preguntó.
-Si mami.- y después de decir esto fue y le dio un cálido abraso.- Te amo, gracias por todo.- La madre extrañada, le dijo que ella también le amaba y que iba a estar ahí siempre, luego de eso se retiro, pero no sin antes escuchar un grito de Guillermo “ADIOS!” –
-Bueno pequeño. Hora de irnos.- anunció Samuel una vez la madre de Guillermo ya no podía escuchar lo que pasaba al interior de ese cuarto. Guillermo solo asintió.
Después de largos minutos de caminata por la oscura noche, llegaron hasta u callejón, donde Samuel le ordenó a Guillermo que se detuviera indeciso de si lo que estaba a punto de hacer era lo correcto.
“Lo siento” alcanzó a susurrar antes de descubrir sus largas y filosas garras para hacerle a Guillermo un gran corte en el torso. Luego de eso, escucho un grito desgarrador del pequeño y vio como caía de rodillas al suelo.
-¡DIJISTE QUE NO ME DOLERÍA! – Grito el pequeño mientras innumerables lágrimas de dolor brotaban de sus ojos y su torso sangraba manchando su polera.- Me… Me mentiste…- Nuevamente, lo miró directamente a los ojos. Era verdad, Samuel le había prácticamente prometido que no le dolería, pero si quería que el pequeño siguiera con vida debía sentir ese dolor, y vivir con la cicatriz para siempre.
-Lo siento… pero no quiero que mueras…- Le dijo Samuel para después proceder a dejar un segundo corte en su torso y luego un tercero. Veía como su pequeño sufría y el no hacía nada. Se sentía como una verdadera mierda.
-¿P… Por qué me haces esto? – pregunto el pequeño ángel, solo quería explicaciones, Samuel lo engañó, lo traicionó, y no sabía por qué, Guillermo había accedido a hacer lo que él le pedía solo para no hacer que se metiera en líos con su “jefe” según le había contado. Él ni siquiera quería hacerlo, él quería quedarse con su familia, con su vida, siendo feliz, llegar a ser muy alto, cumplir todos sus sueños, y aun que esto no lo mataría, Samuel sabía que le había arrebatado todo eso, todo eso y mucho más, le había quitado parte de su alma, cuando muriera no tendría opción, aun que quisiera no podría irse al limbo, y mucho menos al cielo, si era necesario lo encerrarían en el infierno para que se quedase allí.
Samuel, después de haber hecho su trabajo, se retiro lentamente, escuchando los sollozos de Guillermo, Había llamado a una ambulancia y ya venía en camino, tampoco era la idea quedarse viendo como su pequeño, si, SU pequeño, sufría, y mucho menos por su culpa. Pero antes de irse, Samuel le había dicho que no podía decirle sobre esto a nadie, que lo tomarían como loco y que todo sería peor, que dijera que quiso salir a dar un paseo y en eso un animal lo ataco, “no alcanzaste a ver al animal, así que no podrás seguir ayudando en la investigación ¿está claro?” le dijo Samuel a Guillermo quien solamente asintió mientras lágrimas seguían corriendo pos sus mejillas y sentía como la sangre salía rápidamente de su cuerpo.-
-Bien, yo ya me debo ir pequeño, lo lamento.- Le dijo finalmente.- Te quiero, mi pequeño ángel.- Luego de eso, le besó la frente y se fue, dejando solo a un pobre chico… desangrarse… por culpa de un animal, que le atacó al salir a dar un paseo antes de irse a dormir, no vi nada mas, así que no puedo seguir cooperando, lo siento, ahora lárguense y déjenme tranquilo.- Les dijo a los periodistas que se encontraban en la camilla del hospital, cuestionándolo por de lo ocurrido, pero nada, Guillermo no decía ni una palabra más.
(Tal vez esta parte sea un poco enredosa ,lo siento, ojala lo entiendan)
~~~~~~~ 14 Años después~~~~~~
Y aquí esta, Guillermo días, mañana cumpliría 21 y, como todos los años, estaría solo. Desde el día del incidente, Guillermo se había vuelto alguien frio y distante, sus padres se cansaron de él y le dejaron de prestar atención, además tenían algo más importante que hacer, su hermana, Carol, quien había nacido un año después de lo ocurrido, se llevaba toda la atención de sus padres, así que él se había quedado solo, y no es que no tuviera amigos, claro que los tenía, solo que eran pocos y ninguno sabía que mañana era su cumpleaños, no le importaba no recibir nada, solo esperaba no encontrarse nuevamente con esa criatura. No tenía miedo, Él no le temía a nada, tan solo tenía sentía la necesidad por preguntarle porque había hecho eso. Samuel lo había decepcionado, lo había traicionado, seguía sin entender por qué le habían hecho algo tan cruel, pero estaba decidido a peguntárselo.
Luego de lo ocurrido Guillermo no volvió a tocar el tema con nadie, Samuel había desaparecido de su vida, pero dejó una gran marca en ella, además de la que el menor tenía en el abdomen, la cicatriz que se formo sobre los rasguños que Samuel le había hecho jamás había desaparecido, y no lo haría
Desde entonces Guillermo se convirtió en alguien reservado y agresivo, pero no porque no tuviera alma, si no que no quería ser dañado nuevamente, nadie lo sabía, pero Samuel, sin darse cuenta, había hecho mal su trabajo, Guillermo se quedó con gran parte de su alma, pero no la suficiente como para ser el ángel más puro, y como ya era un chico de 20 años, estaba fuera de peligro.
Guillermo caminaba por el pasillo de su universidad con los audífonos y la capucha puesta, con la mirada perdida en el piso y respirando el frio aire de inverno, dirigiéndose a la biblioteca para estudiar, porque, por más reservado y hostil que fuese, su intención no era sacarse malas notas y quedarse sin futuro, su intención era no hablar con nadie y seguir su vida, como si nada hubiera pasado.
Al llegar a su destino, dejó su mochila colgada en el respaldo de una silla y fue en busca de los libros que necesitaba, y ya con estos en las manos, tomo asiento frente a una larga mesa para ponerse a estudiar química, algo que el odiaba con todo su ser, pero que era obligado a aprender. Él siempre tuvo la idea de que la escuela y la universidad no servían para nada, no era como si cuando ese demonio lo atacó saber multiplicar lo hubiera ayudado en algo, esto era simple, te aprendes la información para luego soltarla de golpe y no acordarte nunca más de ella, así era, y le gustase o no, tendría que seguir ese patrón cada vez que le pasaban materia nueva.
Ya dispuesto a estudiar, abre los libros en las páginas asignadas y se pone a leer y a tomar apuntes de lo que los libros dicen, pero una potente mirada no lo dejaba concentrarse y lo mantenía intranquilo, no sabía de dónde venía, pero sabía de quien era, el estaba allí, observándolo fijamente, comenzó a buscarlo con la mirada por todo el lugar hasta que al fin lo encontró, mirándolo sin ningún tipo de pudor, el opuesto, al darse cuenta de que había sido descubierto, se sonrojó y dirigió su mirada hacia su libro, Guillermo no pudo evitar sonreír de oreja a oreja y soltar una pequeña risita, David, un chico dos cursos más abajo que él , sentado en la otra punta de la biblioteca, completamente ruborizado.
Guillermo sabía que le gustaba a David, y la verdad es que él se sentía bastante bien con el chico anteriormente nombrado a su lado, así que de una vez por todas se levanto de su asiento y se dirigió a hablar con él.
-Hola.- Dijo sonriente Guillermo cuando ya estaba al lado del chico, quien lo miro con una mescla de nerviosismo, asombro y terror.-
-H… Hola…- Respondió tímido David.
-Soy Guillermo.- se presentó el ángel.
-Mucho gusto, mi nombre es David.- respondió el menor con un poco menos de nervios.
-¿Qué estudias? – preguntó Guillermo sentándose a un lado del chico.
-Buff… Química, la verdad es que soy malísimo.-
-¿En cerio? –Éste asintió.- Pues yo soy bastante bueno en química, si quieres te puedo ayudar.- En ese momento el corazón de David dio un vuelco y su sub consiente se puso a dar saltitos de alegría por todo su cuerpo, sin poderlo evitar, una pequeña sonrisa se le escapó de entre los labios.
-Pues si… Me encantaría.- Accedió.
Y así fue como este par de chicos comenzaron a conversar sobre las diferentes materias que ambos estudiaban, curiosamente, en las materias que mas mal le iban a Guillermo, David era un experto y viceversa. Desde en ese día en adelante, Guillermo y David se convirtieron en amigos inseparables, se veían todos los días, y si no era para estudiar, era para conversar de cosas de las vida o simplemente hacer el tonto un rato. Comenzaron a ir al cine y a salir a distintas partes, hasta que un día Guillermo ya no pudo retener mas ese sentimiento que crecía dentro de él, se sentía demasiado atraído hacia David y no iba a dejar que sus miedos del pasado le impidieran ser feliz.
-David…-Dijo Guillermo en con un volumen de voz medianamente alto para que su voz pudiera ser escuchada por el ruido de la lluvia. Se encontraban en la casa del menor, acurrucados en la cama con chocolate caliente, como acostumbraban a hacer los días fríos. Guillermo estaba cansado de tenerlo así, como si fuera de él, pero sin no poder tocarlo o besarlo de ninguna forma, lo desesperaba.
-Dime.- Respondió el menor girándose para quedar cara y cruzando miradas.
-No, no te digo nada.- Respondió Guillermo extrañando un poco a David con esa respuesta, pero usando menos l esperaba, sintió los labios del mayor sobre los suyos moverse con agilidad, eran tan suaves y dulces que parecían irreales, David realmente lo estaba flipando en colores, es decir, él estaba muy seguro de lo que sentía por Guillermo pero, no sabía si el contrario sentía lo mismo. El beso era algo tímido e inexperto, pero poco a poco se fue intensificando y convirtiéndose en un beso lento, pero apasionado. Ahora David tenía la ilusión de poder ser feliz a su lado, ya que al parecer sus sentimientos eran correspondidos, y eso se confirmó cuando ese beso pasó a algo mucho más grande e intimo.
Y así fue, Guillermo y David fueron felices juntos por unos meses, a veces discutían, si, pero ninguno de los dos podía negar que amaba con locura al otro, y David sentía que las cosas no podían estar saliendo mejor, pero lo que él no sabía es que alguien o algo estaba a punto de llegar a arruinarlo todo y tal vez hasta terminar con esa relación tan bonita que este par de enamorados habían construido. Bueno, terminar para David, porque para Guillermo, las cosas no hacían nada más que empezar...
Cada día, Guillermo tenía la sensación de que alguien lo seguía, cuando volvía de la universidad a casa, cuando salía a hacer las compras, cuando iba a casa de David, todo el tiempo sabía que alguien lo observaba, y él sabía bien quién era. Todas las noches, se acostaba y esperaba a escuchar algo que le indicase que él, que Samuel, estaba allí, y nada, jamás pasaba nada. Pero esa noche, estaba decidido a volver a verlo.
Guillermo sabía que con decir dos simples palabras, el demonio aparecería, dos simples palabras, con lo que empezó todo.
Nuevamente esa sensación se hacía presente, estaba siendo observado desde una esquina de su cuarto, era él, lo sabía lo sentía.
Guillermo se aclaro la garganta, y, cuando ya estaba listo, soltó las palaras junto con una pequeña sonrisa
-Buenas Noches- Escuchó una pequeña risita de parte de alguien desconocido que había ingresado a su habitación
, bueno, desconocido para sus padres tal vez, porque él, lo conocía muy bien.
-¿Te quedaras parado allí mirándome toda la noche? – Samuel de sorprendió más de lo que esperaba al escuchar su voz, era muy grave, vamos, muchísimo más grave que la de él. Ya no se escuchaba como un niño, se escuchaba como todo un hombre. – ¿sorprendido? – Guillermo estaba tapado con las mantas de la cama, así que Samuel no podía verle el rostro, en parte no quería, porque sentía que cuando lo viera, no podría olvidarlo, y eso le daba miedo, el demonio a vivido los últimos 14 años con el miedo de ser odiado por el chico, pero su mente estaba más en calma cuando recordaba que le había salvado la vida, y no se arrepentía de nada.
-La verdad es que si.- Respondió Samuel, para Guillermo, él no había cambiado nada, seguía teniendo la apariencia de un chico de 25 años, alto, torso marcado, guapo, muy varonil, aun que con voz aguda, y definitivamente eso era lo que a Guillermo más le gustaba.- tanto tiempo pequeño.-
-No me digas así.- respondió de golpe Guillermo.
-¿A si? Y… ¿Por qué? Si se puede saber.- Dijo el demonio en tono burlón, definitivamente lo que venía no se lo esperaba.
-Porque ya no lo soy.- respondió Guillermo levantándose de la cama de golpe y dirigiéndose hacia Samuel, quedando frente a él, quien estaba sin aliento, Guillermo era de su mismo porte.
-Wow…sí que has crecido…-atinó a decir.
-¿Por qué volviste? – Preguntó cortante el menor.
-¿No puedo venir a visitar a mi ángel? – respondió Samuel con otra pregunta mientras acercaba su mano hacia la mejilla de Guillermo para tratar de acariciarla, lo cual no logró ya que fue apartado por el menor.
-Primero que nada, no soy un estúpido ángel, segundo, no soy tuyo, y tercero, no esperando que yo haya olvidado todo lo que pasó.
-Sé que no lo olvidaras, yo solo trataba de mantenerte con vida, no quería que terminaras como yo.-
-¿y a ti quien te dijo que yo tampoco quería? Creo que hubiera preferido eso a sufrir todo lo que sufrí.- Respondió Guillermo
-Escucha… yo no quise…- Samuel no pudo terminar la frase ya que había sido interrumpido por el menor.
-¡No me vengas con esa mierda de que no quisiste hacerme daño, porque no te la compro! – Dijo el menor comenzando a elevar la voz. Los padres de Guillermo no estaban en casa, así que no serían descubiertos por nadie, pero, por otra parte, si Samuel decidía hacerle algo a Guillermo, éste, no tendría salvación alguna, porque, seamos realistas, ¿Qué puede hacer un insignificante humano contra un demonio? Nada.
-¿Sabes qué? Eres un mentiroso, me importa una mierda si quisiste o no, la cosa es que lo hiciste y jamás te lo perdonaré, ¿en que estabas pensando? No tenias ninguna puto derecho a hacerme lo que me hiciste! ¡Me heriste! ¡Me quitaste la vida! ¡Me la arruinaste! Por un estúpido capricho del “malote” de tu jefe, pero sabes que, yo nunca quise hacer eso, lo hice simplemente para que no tuvieras problemas, sentí que valía la pena sacrificarme por ti, porque, aun que no lo sepas, yo me daba cuenta de que estas ahí, de que cada día me cuidabas, te veía en los reflejos de los vidrios, de las pantallas apagadas, entre los árboles. Te veía desde el segundo piso de mi escuela, mirando hacia arriba de una manera extremadamente tenebrosa, pero sabes qué? Te acepte, te acepte y me sacrifiqué por ti, ¿y cómo me lo pagas? Traicionándome. Me traicionaste, me mentiste, me arruinaste la vida, y justo ahora que por fin encuentro alguien nuevo en quien confiar y vuelvo a ser feliz, llegas tú, ¿SEGURAMENTE A ARRUINARLO TODO! – Guillermo gritó esto último con verdadera furia, sintiendo como una lagrima se deslizaba lentamente por su mejilla y dándole golpes en el pecho a Samuel, mientras que sentía como se iba debilitando poco a poco.
-¡TE ODIO! -Gritó para darle un fuerte golpe en el pecho mientras Samuel trata de rodearlo con sus brazos para calmarlo y tratar de hablar con él, pero éste se resistía a toda cosa.- Te odio…- esta vez susurró, por fin, dándose por vencido y cediendo al calor que los brazos y el cuerpo del mayor le proporcionaban. Se soltó y poco a poco fue cayendo al suelo, mientras Samuel lo seguía con su cuerpo. Largos minutos de silencio siguieron a eso, y lo único que pasaba por la cabeza de Guillermo era, ¿Por qué volvía ahora? Tan de pronto, tan repentinamente, y así, pensó y sollozo hasta quedarse profundamente dormido en los brazos del diablo que tenía metido en su cuarto e irremediablemente en su vida…
Wattpad: https://www.wattpad.com/SamOneToLove
No has arruinado nada - One shot Wigetta
Narra Guillermo
Era una mañana calurosa y aburrida, Vegetta, el chico que me hacia perder la cabeza, mi mejor amigo estaba encerrado en su habitación, supongo que esa editando algún video para su canal como de costumbre. Termine con el video que estaba editando y me quede contemplando un dibujo que tenia en el cajon de mi escritorio. Me lo habia dado una chica en el Ingame, en este estaba Vegetta realizando acciones románticas conmigo, y no, no es lo que piensan, estaba besándome, no estábamos haciendo nada mas. Decidí navegar un rato en las fantasiosas paginas de tumblr que por alguna razón, me encantaban, pero para mi sorpresa no me encontré el contenido habitual que tanto me gustaba, sino algo que me dolio en lo profundo del alma... -Pero que cojones?!!! - me dije a mi mismo, no podía creer lo que veia, "Yugetta" , estaba por todas las malditas partes, algunas defendían wigetta pero otras, la mayoría ponían cosas como "Yugetta es real" "Yuya y Vege tienen una relación a distancia" y hasta llege a encontrarme un one shot "Yugetta" una sensación de dolor, repugnancia y traición entro en mi cuerpo y se quedo en mi corazón. Pero no podía demostrarselo a Samuel, el no sabe nada de que yo lo amo, pero necesitaba saber si esto era cierto, temía a la reaccion de Samuel si le pregunto algo, si bien podria decirme que no me incumbe y dejarme con "ojiplatico" como ami me gusta decir. Un impulso me obligo a bajar la pantalla para ver mas y encontre una fila de dibujos de Vegetta besando a esta estupida, si, no conozco en persona a Yuya, pero sin embargo, yo la odiaba. No pude evitarlo, una lagrima traicionera rodó por mi mejilla junto un pequeño sollozo, cerre las paginas y me tire en mi cama, ya no tenia ganas de nada, simplemente intente ignorar mis lagrimas y cerre mis ojos mojados y trate de dormir
Narra Samuel:
Esta era una mañana bastante movida por todos los sitios, muchas fans inventaron cosas con Yuya, y si, lo admito , me molesto un poco, pero no me aria mala leche por eso. Termine de editar los videos de hoy y como ya eran las 12:30 am sali de mi habitación para ver si Willy habia cocinado algo, o por lo contrario, cocinar algo. Al salir note que Guillermo no habia salido de su habitación, me parecio extraño que el no estuviera ya a estas horas desocupado, prepare algo simple, porque como muchos sabeis, no somos los mejores chefs. Cuando la comida estuvo lista me acerque al cuarto de Guille y toque la puerta suavemente -Willy! la comida esta lista!! sal que se enfriaaa - grite desde el otro lado de la puerta, no obtuve respuesta alguna, por lo cual volvi a tocar la puerta pero mas fuerte, ¿le abra pasado algo? me empeze a preocupar - Willy!!? - dije preocupado mientras tocaba la puerta energicamente - Si no contestas voy a entrar!!- dije dispuesto a todo -Que coños quieres? - dijo borde y con voz extraña, reconocia ese tono de voz, algo le pasaba, definitivamente Abri lentamente la puerta y esta ahi, tirado en la cama, al parecer estaba durmiendo, y tenia una almohada cubriendole el rostro , rapidamente se dio la vuelta quedando de forma que me dio la espalda. -Chiqui, que te sucede? - pregunte asustado, odiaba verlo asi -Vete de aqui - Dijo aun mas borde que antes con la voz quebrada, me acerque a el bordeando la cara, me puse en cunclilas para estar a su altura a su lado y lo mire preucupado -Hey, que sucede?- acto seguido intente quitarle la almohada de su rostro, tras forcejear lo logre, tenia los ojos brillosos, las mejillas calientes, definitivamente estaba llorando, lo mire a los ojos pero el desvio la mirada al suelo
Narra Willy:
Lo mas oportuno que logre hacer fue desviar mis ojos antes de caer en los suyos. -Que paso?? por favor, dime - dijo suplicante, no estaba seguro de si hablar o callar, me quede en silencio un rato, el me miraba fijamente, trague saliva dispuesto a hablar, en unos segundos perderia a mi mejor amigo, se acabaria mi sueño de vivir en los angeles, y sobretodo mi esperanza. -Vegetta, lo que me pasa es que- el me miraba atento, trague nuevamente saliva y respire profundamente- Y-yo te amo, y al enterarme de lo de Yuya me deprimí, te comprenderé si decides alejarte y no hablarme mas - dije con la voz quebrada y las lagrimas volvieron a caer como si de un diluvio se tratase, el no contestaba, se quedo en shock , me pare y tome mis maletas y mientras lloraba y arrojaba bruscamente mis cosas a ellas, Samuel solo me miraba atónito, lo sabia, no debía haber hablado ,años de amistad a la basura, no podía mantenerme de pie, simplemente me tire sobre la maleta llorar enroscado a mis piernas cuando de repente sentí que se sentó a mi lado y me saco los brazos del rostro, tomo mi mentón y me obligo a verlo, yo seguía llorando desesperadamente , el paso su mano sobre mis mejillas limpiando las lagrimas -Ya no llores cariño - susurro con una voz dulce y esa hermosa sonrisa que me enamora cada dia -Lo siento Samuel, nunca tendría que haber hablado, arruine nuestra amistad - dije apenado conteniendo las lagrimas y ese nudo en la garanta pidiendo ser liberado cada vez que hablaba -Willy, no has arruinado nada amor, yo no salgo con Yuya, nisiquiera me cae bien! - dijo entre risas , lo unico que pude hacer es ruborizarme, soy un estúpido, ¿como hable sin saber bien las cosas? - Y sabes Guille? - dijo mientras se acercaba lentamente a mi -Yo también te amo- seguramente mi rostro parecia un tomate pasado de fecha y si, finalmente nuestros labios se unieron - Te amo muchisimo Guillermo Diaz.
------------------------------------------- Finnn :3 Holiwis, espero que les haya gustado este segundo One shot que escribo, discúlpenme si hay alguna falta de ortografía que se me paso, si quieren que suba mas diganme y con gusto hago mas, este one shot esta inspirado en todo el lio es habia estos dias con algunas guapisimas y algunas guapuras y bueno, paro un poco cuando Yuya dijo que no era cierto, en otras palabras, pro la cosa es quelo nego :3 lo hice con buena intención ojala que nadie se ofenda ni mucho menos, os quiero mucho! besitos y abrasitos de ositos de gominola:3 Chau chau Si no le dan al corazoncito moriran aplastados por un oso de gominola gigante>:D
UNA ESCUELA DE LOCOS CAPITULO 7
Capitulo 7 UNA ESCUELA DE LOCOS Me sentía nervioso pero mas que nada ansioso por lo que estaba a punto de sentir. Mi corazón latía a mil por hora y mi respiración agitada revelaba la desesperación que estaba experimentando en ese preciso momento. La punta de su pene empezó a dar vueltas por mi culo dándome excitación por el roce que producía. Willy estaba jugando con mis sentidos, dejándome caliente a un punto en el que le suplicaba que entrase, pero el frenaba y reía en voz baja. Un hijo de puta por lo que se puede ver, el alcohol si que lo ha afectado pero yo no le puedo hacer nada ya que estaría en contra de mi propia voluntad. -Se nota que me deseas, tu respiración agitada, tus jadeos y tu impaciencia para sentirme dentro. La forma en la que tienes cogida la sabana de ésta cama ajena y como ahora tu corazón palpita mas rápido que antes por los nervios ya que sabes que todo esto que digo es verdad, amor- -En... Entra por favor- Parecía como si pudiese leer mi mente, entrar en ella y vaciar mis pensamientos para ponerlos en mi contra. -Quiero que me supliques- -Mierda Willy, solo hazlo ¿quieres?- Lo único que conseguí fue un fuerte tirón de cabello. Le gustaba jugar brusco, él sabe perfectamente que yo me podría defender, pero voy a obedecer solo por ésta vez. -Willy amor, quiero sentirte dentro de mi hasta que me saques el alma, quiero llegar a un punto en el que grite tu nombre por la fuerza de tus embestidas. Amor, te suplico que me penetres- -Buen chico- dijo, lo cual fue lo último que escuche de él una vez entró en mi. Con sus manos abrió mi culo dejando mi agujero expuesto al aire, su húmedo pene seguía dando vueltas al rededor de este, hasta que sentí como su glande entraba lentamente. Era la sensación mas extraña y dolorosa que había sentido en mucho tiempo, el sentir como lentamente abría un agujero que se supone no está preparado para este estilo de cosas. Los músculos se expandían casa vez mas con el arma mas letal que nadie había imaginado. Su gran pene seguía entrando poco a poco en mi mientras yo me aferraba de la almohada por culpa del dolor que sentía. Mis músculos se contraían en busca de aliviar el dolor y mis jadeos se hacían cada vez mas notorios. -¿Qué? ¿Acaso piensas llorar... Perra?- Willy tiró nuevamente de mi cabello obligándome a emitir un ligero grito de molestia. El siguió con lo suyo y de un caderazo metió todo su miembro. Pude sentir como chocaba con algo que hizo estremecerme y el querer dejar de sentir ese dolor infernal. -¡WILLY HIJO DE MIL HOSTIAS!- -Te vas a acostumbrar a mi, créeme- Recibí un golpe en el trasero derecho el cual ardía, pero a la vez se sentía bien. A pesar de la tortura que sentía, me gustaba el papel dominante en Willy, aunque por mas que me queje se que hay algo en mi que me obliga a seguir. Sea el alcohol o sea la excitación no importa, yo quiero continuar con esto. Willy se quedó en la misma posición un tiempo no se movía para nada dentro de mi, en este yo dejé de sentir dolor, ahora solo era un pene en mi interior el cual en un principio estorbaba pero ahora yo podía apreciar lo que realmente se siente estar completo. Una sensación de querer estar siempre de esa manera, muy placentera y excitante. Quería mas, quería sentirlo a el moverse dentro de mi culo, su fuerza al penetrar y su peso encima mío. -¿Listo Samu?- Su peso reposado en mi espalda no estorbaba, quería tenerlo mas encima, quería sentir su presencia y su calor. Su amor mas que nada y quiero que me trate como yo lo he tratado a él en todas las ocasiones. Como una perra en celo. Sus labios pasaban por mi hombro y cuello, paraban en mi clavícula para besarla y lamerla constantemente. Sus besos ascendieron hasta mi cuello el cual fue devorado por completo. Mi oreja estaba roja y caliente por todos los susurros y mordidas que me había dado mientras esperábamos al momento indicado y con sus manos acariciaba mi erecto pene lentamente para satisfacerme un rato antes de que el empezase a penetrarme. No aguanté mas el calor que sentía y comencé a mover mis caderas adelante y atrás sintiendo como su pene entraba y salía de mi. El captó mis movimientos y dominó la situación colocando sus manos en mi cadera para poder apoyarse de ella y comenzar el vaivén que tanto anhelaba. Era como sentirse en el mismo cielo y regresar una y otra vez mientras un río de gemidos ahogaba la habitación completa aun así la música impidiese apreciarlos del todo. Mezclado con el ritmo Willy se movía cada vez mas rápido hasta el punto en que el choque de nuestros cuerpos dejase de doler por el hecho de que ya no sentíamos nuestras extremidades. Sus brazos se aferraban a mi espalda cada vez que él se dedicaba a hacer un movimiento fuera de lo predeterminado, algo mas salvaje, mas excitante y travieso. Mi culo dilatado palpitaba al son de mis latidos del corazón el cual parecía que estaba a punto de salir de mi pecho. Me sentía como una boca, una boca la cual chupa una paleta, una deliciosa paleta de leche, si, de leche. Sabía que el alcohol me provocaba pequeños delirios, pero a mi me gusta la paleta de leche, y no se por que razón yo siendo boca no me cansaba de recibir ese exquisito postre. La paleta no se derretía y se me estaba pareciendo raro, pero tampoco es que me quejara ya que tendría una paleta infinita. Un caderazo certero en un punto de mi interior me regresó al planeta tierra. Había tocado algo dentro de mi que me obligó a sacar un sonoro grito el cual a puesto mi paleta de leche a que se escuchó si o si en la fiesta a pesar de la estruendosa música. -Willy- un gemido salió de mis labios, un gemido o grito, poco me importaba en estos momentos. Sus manos me recorrían toda la espalda, sus caricias me reconfortaban y sus penetradas me encendían cada vez mas. Las embestidas se hacían intensas, sexys pero rápidas, en un momento oportuno sentí como tocaba el cielo cuando Willy hizo un movimiento acelerado a mas no poder, todas sus energías se habían agotado con esa bestialidad de penetración que por lo menos le daba tiempo para meter y sacar su pene tres veces por segundo. Tampoco es que los cuente, o eso creo. Debería ser ilegal el sentir tanto placer por un acto sexual, mas que nada es un calentón, un muy reconfortante calentón. Su mano derecha dejó de recorrer mi espalda para bajar a mi miembro y hacer movimientos bruscos y veloces con este. Mi espalda se arqueó por la sensación y un grito de placer nuevamente salió de mi boca. -Se te nota que te encantan los penes- Yo solo reía, no es que le prestara mucha atención a sus palabras ya que el suculento vaivén acelerado me tenía demasiado ocupado con mis sensaciones, sin mencionar la exquisita paja que me estaba haciendo Willy. Todo su torso se apoyó sobre mi sudada espalda, posición que el aprovechó para besar mi hombro lentamente, recorriendo toda esa área, desde el hueco de mi cuello hasta mi oreja, el calor que proporcionaba su aliento me dejaba perplejo, era como estar en un mundo de gominolas, en el cual los ríos son de chocolate caliente y hay bombones como si fuesen barquitos para pasar al otro lado del río, en donde hay galletas, galletas de vainilla y chocolate. Mis favoritas. Quien diría que Willy supiese perfectamente donde está mi punto débil, otro caderazo justo ahí. Poco mas y empezaba a delirar sobre un mundo de penes. El aliento escaseaba, el aire era lo único que necesitaba para poder seguir aguantando, poco me importaba el que las paredes retumbasen y las voces de otras personas se escuchasen desde esta habitación. Creo que estaba a punto de venirme, no estoy muy seguro, o tal vez si. Una duda que acabó de dejar de ser duda una vez sentí como mi respiración volvía a la normalidad y como mis ojos se entrecerraban por culpa de liberar toda esa presión acumulada y toda excitación que había provocado la noche. Estaba satisfecho, pero al parecer mi compañero todavía le faltaba un poco. Mi culo palpitaba cada vez mas, no me molestaba que el siguiese dentro de mi, es mas, me podría volver a venir si el puto sigue haciendo esos placenteros movimientos. -Puta...Samuel- -Venga ya!! Me... Me he corrido- -Yo... Yo... Aaaaah!- Sentía como cantidades anormales de semen eran depositadas en mi interior y poco a poco resbalaban por mis piernas. Willy todavía no sacaba su miembro de mi, y las fuerzas de nosotros dos se acababa. Me desplomé en la cama cayendo prácticamente inconsciente y Willy cayó encima de mi. ~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~* Un dolor de cabeza me obligó a levantarme, había dormido con una pesadez en mi espalda, pero aún así logré dormir plácidamente. Unos delgados y largos brazos me abrazaban cubriendo todo el perímetro de mi cuerpo con estos. No me había dado si quiera cuenta de que Willy estaba encima de mi, habíamos dormido tal y como quedamos, y lo mas extraño es que el no había siquiera movido su pene de mi culo, y creo que mi compi había tenido o tiene en este momento sueños eróticos ya que su pene está completamente erecto tal y como lo estaba en la noche. Con delicadeza, saqué su miembro de mi culo en un hábil movimiento al igual que acomodarlo en la cama. Afortunadamente él no se despertó, solo se removía en la cama como niño pequeño. Miré a mi alrededor, estaba todo iluminado por la luz del sol que pasaba por la pequeña ventana de la habitación. No era un cuarto que digas "Madre mía" estaba solamente decorado con unas estanterías llenas de libros a saber Dios de que. Entré en consciencia y recordé que estábamos en una casa ajena a la nuestra, en una fiesta y el querer recordar que fue lo que pasó solo me provocó un dolor de cabeza mas intenso que el anterior. Voltee a mirar a Willy, se veía tan tierno durmiendo que no quería apenas moverme por miedo a despertarlo. Sus rosadas mejillas no cambian su color, y sus cerrados ojos rasgados lo hacían ver mas vulnerable de lo que ya era, a pesar de mostrar ser una bestia salvaje en la cama, para mi sigue siendo el mismo chico inocente del que me enamoré. -¿Qué tanto me vez?- Su voz ronca y recién despierto hicieron que mi piel se erizara, sus ojos ligeramente abiertos y su leve sonrisa que se dibujaba en su perfecto rostro me habían dejado paralizado. -Tu hermosura- -Solo lo dices para quedar bien- Mi expresión cambió a una extrañada. Él no se consideraba guapo, pues es hora de que vea que no es así. -Willy, si fueses feo, créeme, ya te hubiese mandado por un tubo- rozo delicadamente sus suaves labios con mis dedos sintiendo su sedosa piel. Mi mano se deja llevar por el momento por lo que acaricio su mejilla izquierda mientras mis ojos no se apartan de los suyos. Tengo la gran necesidad de ponerlo bajo mis brazos, cubrirlo con todo mi cuerpo y no dejarlo ir nunca mas. -Te amo- dijimos al unísono. ~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~ -Ey, Díaz, ven para acá- Escuchaba como uno de los matones de la escuela llamaba a lo lejos a Willy mientras yo hablaba con unos compañeros míos. No pude evitar dejar de mirar la situación buscando proteger a Willy por si alguno de esos gilipollas se le atreve a ponerle una mano encima. -Samuel... SAMUEL!- la voz de una de mis amigas me despertó de mi transe, haciendo que captase su atención. -Perdón Nat, vuelvo en unos minutos- Me abrí paso a lado de mis amigos para acercarme a Eduardo, el mas cabezota de la escuela. A parte de matón es un maldito cazanova, no me molesta en nada, pero mientras no se acerque a Willy todo estará bien. Desgraciadamente hoy no es su día de suerte. Veía como Eduardo lo cogía fuertemente del brazo mientras Willy solo mostraba una mueca de dolor. Si quiere jugar con alguien de su tamaño que se meta conmigo. -Suéltalo- ordené -Miren chicos, quien está aquí, de Luque ¿Qué pasa compañero?- -Te he dicho que lo sueltes- -¿Por qué? ¿Acaso es tu novio? ¿Eh? Pedazo de marica- Mi cerebro me decía que lo golpease, mis impulsos y mis músculos igual. Pero algo en mi me decía que tenía que calmarme. -Te pido por favor que lo sueltes Eduardo- A cambio de soltarlo amablemente, lo que hizo fue tirarlo al suelo, y patearlo una vez el se encontraba abajo. Samuel, contrólate, Samuel Contrólate. Eduardo se reía y en camino a voltear a verme lo único que recibió el capitán del equipo de Fútbol fue una hostia en toda la cara, dejándolo aturdido y una hilera de sangre saliendo de su nariz. -Me las vas a pagar de Luque, al igual que tu puto novio- Salí de ahí hecho una fiera, no sin antes ayudar a Willy a levantarse y jalarlo del brazo hasta un lugar en el que nadie nos viese. -No tienes que estar toda la vida protegiéndome- -¿Qué te dijo ese mal parido y por qué te estaba lastimando?- -No me dijo nada- -Guillermo, dime en este momento- -¿Para que quieres saberlo Samuel, solo te traerá problemas?- Me traerá problemas... Pues problemas son los que tendrá él si no me dice que fue lo que pasó. -Dímelo Guillermo, o te obligaré a decírmelo- -¿Me estas amenazando?- -No- Bueno... Si, pero tampoco es que le vaya a hacer nada malo al chico. Willy mostró una expresión de repugnancia hacia mi comentario, a lo que se refería que estaba cabreado. Me acerqué a él hasta estar dentro de su espacio vital. Nuestras respiraciones se mezclaban mientras nuestros labios se tensaban, los dos queríamos lo mismo, queríamos un beso que durase eternamente. -Por favor Willy, dime que te dijo. Intento protegerte- Susurré en su oído lentamente. -Él se enoja por que estemos nosotros dos juntos- Al escuchar eso me separé lentamente de él. Me extrañaban sus palabras, no se si lo estará inventando o es la verdad. -¿En qué le afecta a él?- -Samuel... El fue el que me quitó mi pureza- Así que otro maricón en el instituto ¿Eeh? Nadie me quita lo que es mío, y Willy me pertenece. -Tu eres mío- ~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~ Perdón por no haberla subido antes D: me faltaba inspiración... ES LEMMON EEEH!!!