Tengo aquí en la cajita el recopilatorio y la original estaba la cuarta. La que menos gracia tenía que joder, esto yo ya conocía, pero se ajustaba al punch de la época, que me gustaba bailar y sentir la tontería al estribillo, ¡¡aún 19!!, parar en el puente paso a crescendo rollo palmas vuelta vuelta mucho berreo las manos al pecho en gesto de desgarro vuelta el amor vuelta berreo.
Pienso ahora en jugar con la adorable patética-bien calificación, canción abrazo, ese soulón que en concreto decías de Sam Cooke, pero que como término yo acabé trasladando a canción bañera, condición hasta entonces sólo merecida por las sacrosantas Softies. Pienso ahora si era feliz, si aquel otoño, creo sí que era feliz, felices en equidad aunque lloráramos muchísimo, aunque lo más gracioso es que acabo de recordar justo cuando pienso ahora que en aquel momento en la bañera, el de la investidura, pensé precisamente si era feliz que qué significaba eso que si más de 15 años de distimia no inhabilitaban el signo felicidad y me descojono, claro; además hay vídeos hechos con un nokia enorme en los que hago el idiota con la mano con el agua y al fondo suena This arms of mine y también Nothing can’t change this love y puedo seguir descojonada toda la noche, pero lo que me preocupa lo que pienso ahora y no sabré responder puesto que aquí sólo hay ducha es si podría bañarme con esta versión o sólo me sirve para dar saltitos berreando y fingir agonizando un poco más aquella danza un poco menos del abrazo.