Una revolución a la educación machista
En el 2012 se fundó el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis. Una institución revolucionaria que nace con el objetivo de contrarrestar la expulsión y discriminación que la escuela tradicional ha ejercido históricamente hacia las personas Trans, Travestis, Transexuales y Transgénero. ¿Su orientación? Diversidad de género, diversidad sexual y diversidad cultural.
En el año 2016, mas de 130 estudiantes formaban parte del proceso de escolarización del Mocha. Se trata de una escuela secundaria pública y gratuita ubicada en el barrio de Chacharita, Buenos Aires.
Cuenta con un plan de estudios de tres años, en donde los y las egresadas obtienen el título oficial de "Bachiller Perito Auxiliar en Desarrollo de las Comunidades". Además, dispone de la articulación necesaria para todas aquellas personas que precisen finalizar sus estudios primarios.
Con la figura icónica a la cabeza de Sarmiento travestido, luciendo una peluca rubia, labios rosas y pómulos repletos de rubor, el Mocha discute la representación simbólica de las personas trans en el ámbito educativo. Así, instaura un nuevo sentido transformador en la conciencia social.
Retoman la figura de Sarmiento con la memoria implícita en sus esfuerzos orientados por anudar la imposición de una cultura homogeneizada en manos de la modernidad.
Así, Domingo Faustino Sarmiento, en su obra Educación Popular del año 1849 aseguraba que las naciones debían prepararse para hacer uso de los derechos que ya no le pertenecen a tal o cual clase, si no simplemente a la condición de persona.
¿Podría alguien discutir que el Mocha levanta esa y otras tantas banderas con hambre de derechos y libertades? Seguramente no, aunque a más de uno o una le parezca descabellante la creación de una escuela para la comunidad trans. Sin embargo, la institución resiste a toda opinión machista y clasista con una red de fundamentos que, materializados en la praxis cotidiana institucional, reivindican una batalla histórica del acceso a la educación.
¿Ahora bien, por qué el bachillerato lleva ese nombre? ¿En honor a quién? La Mocha Celis era una mujer trans tucumana. Que como tantas otras trans víctimas de una coyuntura económica y social insostenible, tuvo que trasladar sus sueños, su cuerpo y sus miedos a la gran ciudad de buenos aires. Trabajaba en la zona de Flores y allí, se desenvolvió una historia de represión policial incesante. El sargento Álvarez, perteneciente a la comisaria 50 de Flores, se obsesionó con ella y desarrolló un dispositivo de acoso y violencia constante.
“Un día estaba la Mocha en la calle, ella era un semáforo: divina, morocha, con vestido rojo y cartera dorada, y nosotros nos escondimos debajo de un auto porque queríamos ver qué es lo que el tipo le decía y cómo se defendía Mocha. El tipo ese día no la lleva detenida, pero le grita antes de irse: “¡Ya vas a ver, puto de mierda, vos vas a terminar con tres tiros!”. Y eso lo escuchamos varias” (Lohana Berkins. “Por qué la escuela se llama Mocha Celis”. Página 12, 18 de noviembre de 2011).
Mocha no sabía leer ni escribir. “Cuando llegábamos a las comisarías detenidas, ella siempre me pedía a mí que le leyera” (Lohana Berkins).
Un día la Mocha desapareció. La buscaron por cada rincón de la zona. Apareció asesinada en el hospital Penna.
En honor a su crudo devenir en una sociedad argentina colmada hasta el hartazgo de discriminación, violencia y negación de derechos para con el colectivo trans, el bachillerato adoptó su nombre abriendo la pelea de una necesidad imperante: la existencia de una educación con perspectiva de género.
¿Querés escuchar las voces de los protagonistas? ¿Conocer sus rostros, sus historias, sus futuros condicionados, y sus sueños? ¿Te imaginas sus pieles y sus cicatrices? Buscá en el mar de la red digital el documental “Mocha”, filmado por sus estudiantes, docentes y en compañía de su director.