Bonita.
Bonita. ¿Quién iba a decir que una palabra con un significado positivo tendría un poder tan negativo?.
Que soy bonita dices, que te gusta mi cuerpo. Seguramente tengo que sentirme halagada, seguramente eso me hace especial. Un casquete que con el tiempo se vuelve viejo, que lo bonito se quita y se va para no volver.
Bonita. Nunca creí que pudiera llegar a molestarme que alguien me llamara así. Pero enserio que necesidad de objetivizarme, de volverme una cosa, un físico sin fondo.
Que yo no quiero ser bonita y mucho menos para ti. Que si te gusta mi cuerpo salgas al mercado y busques una muñeca de plástico, porque no. Yo no soy eso.
No me interesa alguien que no puede pasar de mi físico a mi interior, que solo ve lo que es agradable para los ojos pero ignora lo que podría ser agradable para su alma. Que como mujer molesta, molesta ser solo bonita, que como hombre tampoco sería agradable. Te lo aseguro.
De nuevo, que soy bonita. Que te gusta mi cuerpo, que te “encanta” mi cuerpo. Que ganas de ser desagradable para tus ojos, que ganas de tener la certeza que cuando me hablas no estás viendo mi físico sino algo más, algo profundo.
Dices que quieres perderte conmigo, hundirte en mi, estar a solas. Dices que soy yo, “tan yo”. Sin embargo eso es lo único que quieres, lo único que propones y lo único que puedes darme. Palabras sin fondo, palabras utilizadas para poder tocar, poder entrar. Finalmente vació, como la palabra “bonita”.
Y ese hueco que yo siento cada vez que te escucho decirla, cada vez que me apropio de su significado y me siento una cosa sin valor. Un objeto. Y tú con el valor de negarlo, con los huevos de fingir que no dices las cosas con la intención que muestras todo el tiempo. Estamos jodidos.
“Bonita”, maldita palabra que me llena de dolor, maldito halago que no me halaga me lastima, maldita manera de objetivar y destruir. Maldito machismo, maldito sentimiento de superioridad, de querer poseer, de no poder sentir más allá.
Que no quiero ser bonita, no quiero que me clasifiquen en la misma columna de esa y otras palabras objetivizantes. Si te vas a fijar en mí, si se van a fijar en mi. Fíjense en mí y no en mi físico. Y sino. Si insisten en que “soy bonita”, en que “es mi cuerpo” lárguense a otra parte.















