Con cuidado, que está muy roto y es muy finito. ¿Qué deseó pidió ese niño?
Cómo mira el futuro con un ojo tapado. Cómo el collar es un rosario, como la alianza abraza el dedo que atrapa la mano, que sujeta la cuenta.
Hacer ejercicios de memoria duele. Duele. Duele. Duele. Re-duele. La memoria histórica, la España que maltrata niños para extirparles el gen rojo. Y ahora, ¿qué gen? ¿Qué rojo? Si desarticulamos todo con la palabra precariedad y lo tenemos.
Hola amiga, vas a cumplir treinta años. Soplaste y ¿pediste escribir? Soplaste y ¿pediste amor?. ¿Soplaste y Antoine te vio cerrando los presupuestos (plata o latón?), comprando los billetes (eres la autora seleccionada), escribiendo (entrega, estrena, entrega, estrena), y teniendo orejas jóvenes atentas a ti, teniendo el paraninfo verde paciencia escuchando tu opinión, batallando con el calendario?
Tres velas, un soplido. Una persona que pregunta cómo estás por dinero. Sigo sin tener coche, sigue sin interesarme el plan renove. La peor persona del mundo y yo lloramos juntas en el cine. Busco tiempo para levantar hierros. Digo que no sin mucho arrepentimento. Pienso en las líneas de vida posibles sin nostalgia: me gusta la mía. Me reuniré, me presentaré, me miraré.
Tengo las piezas del Marble Run, del Hot wheels, de los magnets, todas en la mesa, esperando que las monte, que no me queje (NY, BCN, MAY, SEPT, POE) y que no me tiemble la mano al mirar fijamente la ficha de dominó.