Una sonrisa contra la leucemia
El poder de la televisión es que a veces te hace descubrir historias maravillosas protagonizadas por gente especial. Y son especiales porque tienen ese don de convertir una noticia horrible que nos bajaría a la mayoría de los mortales los ánimos hasta túneles intransitables, en una capacidad de superación y amor por la vida a prueba de cañones.
Y este es el caso de ARI. Una chica que lleva 18 primaveras a sus espaldas y que con 13 vio como la vida le daba un golpe inesperado. Estudiaba en Inglaterra y al volver a casa para pasar la Semana Santa tanto ella como su familia notaron que estaba baja de energía así que decidieron llevarla a un rutinario control médico donde nadie esperaba el desenlace: le diagnosticaron una neumonía. Ese mismo día le recomendaron ir al Hospital Sant Joan de Déu y allí le dijeron que tenía leucemia.
Muchos se preguntarán ¿qué es la leucemia? Es un tipo de cáncer que transforma las células de la médula ósea encargadas de fabricar los glóbulos rojos (transportan oxígeno a los tejidos), los glóbulos blancos (nos defienden de las infecciones) y a las plaquetas (evitan hemorragias) en células neutras, que no hacen nada salvo reproducirse por nuestro organismo obteniendo como resultado el ahogamiento de la médula. Los efectos que pueden notarse son: dificultad para respirar ya que falta oxígeno, cansancio…
De ahí que la neumonía que le diagnosticaron al principio fuera derivada del principal problema, la leucemia. Y para ser más exactos, de tipo linfoblástica, más común en gente joven que en adultos.
Pero Ari no se vino abajo pese a que su día a día fuera diferente al de cualquier otra niña de su edad, cambiando quizás los parques o su habitación por las cuatro paredes blancas de un hospital, los ratos con sus amigos por sesiones de quimio y radioterapia, con sus pertinentes revisiones periódicas, que duraron casi dos años. Estuvo ocho meses sin poder hacer vida normal y cuando todo parecía que iba llegando a su fin y la enfermedad remitía, en la penúltima revisión recayó pese a no notar síntomas.
Frente al duro revés sufrido otra vez, tanto ella como su familia volvieron a hacerse fuertes y decidieron buscar soluciones más allá de nuestras fronteras. Pidieron asesoramiento a los médicos en cuanto a fármacos y descubrieron en Estados Unidos el CART. Mientras, Ari volvía a las sesiones de quimio a la espera del trasplante de médula que le fue realizado hace cuatro meses y hoy prácticamente puede hacer vida normal.
El CART (Chimeric Antigen Receptor T) es un tipo de inmunoterapia a nivel interno. Consiste en coger las células buenas (linfocitos) del propio paciente y modificarlas para que luchen contra el cáncer de manera más eficaz. Se ha demostrado su efectividad en el 85% de los casos.
Pero el barómetro de superación de Ari no entiende de límites. Junto con el Hospital Clínic y otras instituciones han puesto en marcha el Proyecto Ari (Assistència Recerca Intensiva) para conseguir recaudar fondos y poder traer a España dicho tratamiento además de mejorar la asistencia a los pacientes, tanto para acudir al domicilio particular como el poder abrir las 24 horas el Hospital de día. Un dato importante a remarcar es que en Estados Unidos el CART cuesta alrededor de un millón de euros por persona. Aquí, se pretende que con dicha cantidad puedan beneficiarse muchas personas a través de la sanidad pública.
Y nada mejor para poner en marcha el contador que un concierto solidario que tuvo lugar el pasado 25 de febrero en la sala Luz de Gas. Bajo el nombre de “La Nit Taronja” (la noche naranja), actuó la banda barcelonesa Love of Lesbian con todas las entradas vendidas. Pero son muchas las caras conocidas que se han sumado a esta brillante iniciativa: la plantilla del FC Barcelona, Judit Mascó, Joan Manuel Serrat, Dani Pedrosa, Carles Puyol,…
Se puede seguir colaborando a través de una cuenta bancaria que aparece en su web (www.projecteari.com) o bien comprando su camiseta con el lema: Enróllate y da vida. Porque sí, tienen razón, nos hemos de enrollar, coger la vida como si fuera un amigo más, compartiendo las cosas buenas y malas y pese a todo, salir a bailar, que no sabemos lo que puede durar este baile.
Una vez más, latente queda que gente con ese don de superación son los verdaderos héroes que necesitamos. Los que no cierran los ojos si ven que no sale el sol cada día, sino que a cada golpe se levantan con más energía, que aman la vida por encima de todo y que plantan cara con la mejor arma infalible: una sonrisa.