Los secretos de Demacia
Papá y mamá repetían el discurso de la importancia de la corona, absolutamente todos los días. Nos enseñaban la importancia del orden y nuestra responsabilidad futura. El que yo fuese una niña, siempre fue algo sin importancia, pues la heredera de la corona debía conocer sus deberes. Garen se tomaba muy en serio las afirmaciones de papá, posiblemente porque quería protegerme de la labor. Yo por mi parte siempre consideré que la felicidad de la gente, era más importante.
El equilibrio y la armonía no podía ser un resultado forzado o manipulado, por el contrario, debía ser real. Desde niña, no tuve ningún inconveniente para relacionarme con las demás personas, mamá decía que siempre le hice honores a mi nombre, pero yo nunca me detuve a pensarlo detenidamente. Mi nombre sólo era producto de una situación más en la vida, pero mi sensibilidad y comprensión por el resto, estaba relacionado con algo más grande que mi nombre.
Claro, mi edad evitaba que me detenga a pensar en situaciones de adultos, pues pasaba mi tiempo ayudando al pueblo que creía en el trabajo de la corona. Padre me regañó más de una vez por tal motivo, aun así, la felicidad que me provocaba ayudar al resto, lo compensaba todo. En mis travesías, conocí un pequeño orfanato, hasta el momento, no sabía cual era su significado, pues no había escuchado siquiera tal palabra. Mis padres intentaban protegerme de la maldad o tristeza en el mundo. Aun así, me vi interesada en el lugar, por lo que accedí a él, sólo para curiosear un poco.
Una vez adentro, me encargué de cambiar mis ropas de la realeza. Intenté que me tratasen como una niña común de Demacia, pues estaba segura que el lugar que cuidaba de los niños, era muy divertido... Tardé muy poco en darme cuenta de que todo aquello en lo que yo creía, no era cierto. Me llevaron a empujones por el pasillo, para análogamente, ordenarle a una infante de trenzas azuladas, frente a mí, mostrarme el lugar antes de reunirnos a comer.
-Hola, soy Lux, mucho gusto. - me referí a la peliazul enérgicamente, con una sonrisa de oreja a oreja. Tal como siempre, posiblemente los adultos podían ser malos, pero los niños dentro podían ser muy amables.
( @psyduck09 )












